Mercedes ultima su estrategia: sin cambios en Bakú y con nuevas mejoras para los próximos grandes premios

Imagen gracias a: El País (América)

Mercedes ultima su estrategia: sin cambios en Bakú y con nuevas mejoras para los próximos grandes premios

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El equipo Mercedes afronta este sábado en Azerbaiyán la última carrera con la especificación actual del W17, antes de una actualización prevista para los próximos grandes premios del calendario.

Aunque Ferrari suele ser considerada la escudería más difícil de gestionar en Fórmula 1 por las políticas internas que afectan su evolución, Mercedes también enfrenta sus propios condicionantes. La estructura que compite en el Mundial funciona de manera autónoma y está separada del grupo automovilístico alemán, que se limita a aportar la estrella en el morro de los monoplazas de Kimi Antonelli y George Russell. La compañía matriz mantiene un tercio del capital accionarial del equipo, mientras que los otros dos tercios se reparten entre INEOS (33,3%), Toto Wolff, director (28,3%) y George Kurtz (5%).

Desde la introducción del límite presupuestario en 2021, la mayoría de las formaciones han pasado a operar como negocios muy rentables, y Mercedes se ha encontrado con dificultades para emplear el dinero disponible sin vulnerar ese tope. Esta situación ha derivado en decisiones poco habituales en Brackley, localidad situada a diez minutos del circuito de Silverstone, sede de las Flechas de Plata. En los últimos tiempos, los directivos han comprado varios edificios para destinarlos a un gimnasio, además de construir áreas de restauración y espacios de recreo para el personal. La idea es mejorar el día a día sin incrementar pagos o beneficios que podrían chocar con el límite presupuestario.

Detrás de ese enfoque aparece Wolff, uno de los empresarios más exitosos del paddock, con un patrimonio de 2.300 millones de euros, de acuerdo con Forbes. El expiloto austríaco mantiene un contacto constante con su equipo y es visto como un referente sin los excesos de algunos de sus homólogos. En lo deportivo, su trayectoria reciente refleja la competencia constante: lleva cinco años sin ganar el título, tras los cuatro con Red Bull (2021-2024) y el último con McLaren, el curso pasado.

Con la oportunidad que representaba el cambio reglamentario previsto para este ciclo, Wolff impulsó al equipo para centrarse en el coche de 2026. Esa apuesta dio resultado en el inicio del calendario: Mercedes encadenó un pleno de triunfos en los seis primeros grandes premios y logró ocho victorias en los primeros diez. La racha se interrumpió antes del verano, en Hungría, coincidiendo con el resurgimiento de McLaren. El equipo de Woking se impuso en Budapest y también en Zandvoort (Países Bajos), tras aplicar a su MCL40 un paquete de piezas nuevas.

“No tenemos dinero para mejorar el coche. Estamos intentando distribuirlo a lo largo del año, basándonos en nuestros cálculos sobre cuándo podemos introducir las actualizaciones más importantes con tal de que sean lo más eficientes”, explicó Wolff en Holanda, donde Lando Norris encadenó su segunda victoria consecutiva. En ese contexto, la dinámica de McLaren que parecía destinada a prolongarse durante más tiempo se frenó. A su vez, Antonelli ganó en Monza, firmando la segunda mayor remontada de la historia tras salir 19º, y también se impuso en el Madring, donde McLaren dejó a Norris sin opciones por su estrategia.

Los 81 puntos que separan al italiano de George Russell, segundo en la tabla general, y los 145 puntos de ventaja de Mercedes en la clasificación reservada a los constructores, apuntan a un cierre de temporada favorable. Además, el equipo ha reservado parte de su desarrollo para un momento posterior. Este fin de semana, en Azerbaiyán, será la última carrera con la especificación actual del W17.

“No llevamos novedades a Bakú. Se trata de un circuito donde prima más el ‘drag’ –la resistencia al avance–, que la carga aerodinámica. Nuestro coche funcionó bien en Monza, así que esperamos que también vaya bien en Bakú”, señaló Andrew Shovlin, director de ingeniería en pista de Las Flechas de Plata, en el podcast de la escudería.

En siete días, en el Gran Premio de Bahréin que se celebrará en Malasia, el prototipo recibirá la primera gran actualización desde mayo. Paralelamente, se espera la incorporación de un motor revisado, probablemente dentro de 15 días, en Singapur. Si se cumplen esos plazos, el nuevo impulso podría convertirse en el golpe final a un campeonato que, desde hace meses, parece encarrilado.

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