Mas y Movistar sellan una Vuelta basada en el trabajo colectivo

Imagen gracias a: El País (América)

Mas y Movistar sellan una Vuelta basada en el trabajo colectivo

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Tras la caída de Pogacar, el Movistar se adaptó al nuevo escenario y sostuvo durante toda la Vuelta el maillot rojo de Mas, que acabó imponiéndose en una carrera marcada por el cambio radical de rumbo.

Cuando la Vuelta parecía encaminada a un triunfo de Pogacar, la competición se rompió por un accidente que apartó al esloveno: sufrió la fractura de la clavícula y también una vértebra. Con ese golpe, el desarrollo de la carrera cambió de forma drástica. UAE había gobernado la prueba con control del pelotón hasta que Pogacar decidía marcharse en solitario y poner el ritmo a su manera. A partir de ahí, Movistar tomó el protagonismo con un enfoque distinto: se centró en defender el maillot rojo de Mas, permitió las fugas con el argumento de que así se reducían las exigencias para el conjunto, repartió tareas entre sus corredores y, además, evitó que los hombres de la general pudieran beneficiarse de bonificaciones.

Esa estrategia, diseñada a su medida, terminó por dar resultado. Mas, el corredor más fuerte en la carretera hacia arriba, se llevó el triunfo de la Vuelta, un triunfo que llevaba tiempo buscando como asignatura pendiente: antes acumulaba cuatro podios sin lograr el oro. El desenlace, en cualquier caso, fue un triunfo en equipo y también el mejor argumento para las marcas en un momento en el que se empieza a hablar de un posible paso al lado de Movistar.

El adiós de Pogacar. Tras el impacto, Pogacar publicó un selfie con el gesto rockero desde el hospital, con el brazo en cabestrillo y un collarín. Aunque dejó la sensación de que volvería a competir con fuerza, en esta Vuelta no pudo continuar. Joxean Matxin, director general del UAE, explicó que Tadej estaba “regular” por el objetivo de vencer esta grande y por las ganas del Mundial, y que en esta ocasión le tocó la desgracia. Aun así, Matxin remarcó que si Mas ganó fue “por méritos propios”.

La lectura desde otros equipos. Patxi Vila, director del Bora y de Roglic, reflexionó sobre cómo muchos equipos llegaron condicionados por el plan de Tadej y por el tipo de competencia que marcaba su presencia en la montaña. También apuntó que su equipo llevó a Meeus, sprinter, con la idea de disputar alguna etapa, y que sin Pogacar en carretera parecía que algunos conjuntos perdían sentido. Juanma Gárate, del EF, señaló que si se acude con Roglic a una carrera es “raro” pensar que no se trae equipo para ello, y añadió que, tras la salida de Tadej, resultó más sencillo que todo quedara abierto. Xabier Zandio, del Ineos, coincidió en que, desde que Tadej se marchó, la carrera cambió y los ciclistas compitieron de otra forma porque el escenario se abrió.

Los mosqueteros azules. Movistar aplicó un principio de equipo orientado a que Mas pudiera llegar con fuerzas a los momentos decisivos. En la antepenúltima etapa, Chente García Acosta, director del Movistar, respondió a la pregunta sobre si Castrillo podía disputar la etapa: “No, no, no”. La idea era clara: si una pieza del puzle se desgastaba en un triunfo parcial, no podría ayudar a Mas en las últimas montañas del día siguiente. Chente explicó que esa es la base del equipo: el gregario debe saber cuándo y dónde estar en cada momento, entender su rol y aceptar un trabajo “feo” y “oscuro” que no se ve, pero que al final resulta clave. Mas, por su parte, insistió tras cada etapa en que el equipo estuvo a un nivel alto y que el éxito no habría sido posible sin ese apoyo.

Gobierno flexible de Movistar. Movistar no buscó controlar el pelotón de forma constante: su prioridad fue defender el maillot rojo de Mas. Gárate resumió que, aunque al inicio comenzaron “flojos”, desde que asumieron el liderato no fallaron. Vila aseguró que no había equipo capaz de hacerles daño, especialmente cuando Decathlon perdió figuras claves para ayudar a Gall. Juanjo Oroz, del Kern Pharma, explicó que la propuesta fue meter corredores en las escapadas para que, después, pudieran apoyar a Mas en las últimas pendientes. Matxin destacó que Movistar conocía sus debilidades y fortalezas, y que al ser corredores habituados a entrar en fugas más que a controlar, se mantuvieron fieles a su política. Zandio valoró esa solidez y Ezquerra del Burgos remarcó que se defendieron “como saben” y que nadie les hizo daño, llevando la carrera como quisieron.

Con ese planteamiento, Mas no perdió el maillot rojo y, gracias a sus piernas y al trabajo en equipo, se coronó en la Vuelta.

El mejor de los reclamos. Antes de que comenzara la Vuelta, en un hotel de Valbonne, Eusebio Unzué, mánager general del Movistar, ya mostraba ilusión por un equipo “muy completo” y con intención de ser protagonista algunos días, pero también transmitía preocupación por el futuro de la escuadra. Comentó que Telefónica (Movistar) les había dicho que, si alguien estuviera interesado en adquirir el compromiso de patrocinio, no habría problema en apartarse. Unzué señaló que si llegaban hasta 2029 serían el patrocinador más longevo en la historia del equipo, pero recordó que los ciclos tienen principio y fin. En ese recorrido mencionó que Reynolds duró 10 años, Banesto llegó a 14, Baleares se quedó en dos, Caisse d’Epargne fueron seis y que con Movistar van de la mano desde 2011.

El triunfo de Mas y la exhibición del equipo cambiaron el panorama y volvieron a poner al conjunto en el escaparate. Unzué dijo que necesitaban una victoria como esa y que ya la tenían, y añadió que para los corredores es atractivo estar en una estructura con el futuro asegurado. También explicó que el modelo de deporte es de supervivencia, y que, por suerte, han logrado que sea más espectacular y atractivo para el público. Subrayó, además, que a diferencia de otros casos, aquí el sponsor pone el nombre del equipo, lo que representa un reclamo importante. El mejor argumento, según el equipo, es ganar.

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