Lamine Yamal replica el récord de Pelé y frena el “segundo título” de Messi

Imagen gracias a: El País (América)

Lamine Yamal replica el récord de Pelé y frena el “segundo título” de Messi

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En la final de la Copa del Mundo disputada en Nueva Jersey, Lamine Yamal, con 19 años y seis días, se convirtió en uno de los futbolistas más jóvenes en jugar una final y protagonizó un duelo personal con Lionel Messi, que lideró a Argentina con ocho goles y cuatro asistencias.

En Nueva Jersey se cruzaron pasado, presente y futuro del fútbol con la final de la Copa del Mundo: Lionel Messi y Lamine Yamal se encontraron en el mismo escenario, en un choque entre dos países con una historia futbolera estrechamente ligada.

El partido, y el propio torneo, ofrecieron un guion llamativo. Messi, de 39 años, llegó a Estados Unidos en un estado de forma destacado y sin confirmar públicamente su presencia en el Mundial hasta el último momento. Su papel no fue el de un invitado: fue el líder de Argentina. En el torneo, Messi registró ocho goles y cuatro asistencias.

En paralelo, Lamine Yamal, con 19 años y seis días, también escribió un capítulo histórico. Se convirtió en el tercer jugador más joven en disputar una final de un Mundial. El primero es Pelé, que jugó la final de Suecia 1958 con 17 años. El segundo fue Giuseppe Bergomi, con 18 años y 201 días cuando saltó al campo en España 1982. Los tres se quedaron con el Mundial.

La relación entre Messi y Lamine no se limita al terreno de juego. Aunque ambos se formaron en la cantera del Barcelona, sus trayectorias fuera del campo también reflejan el relevo generacional. Messi dejó a un Barça “huérfano de ilusión” al marcharse en 2021 entre lágrimas, y Lamine Yamal ha comenzado a ocupar ese lugar como heredero, además con el dorsal número 10.

Nueva Jersey fue el escenario de una tercera fotografía entre Messi y Lamine Yamal. La primera se remonta a 2007, cuando el diario Sport organizaba un calendario solidario en el que cada mes un jugador azulgrana posaba junto a varios niños. Allí, un Messi tímido pero paciente compartió sesión con un Lamine Yamal de apenas seis meses dentro de una bañera, jugando con un patito de plástico. La imagen se hizo viral hace dos años, cuando Lamine llamó a la élite durante la Eurocopa de Alemania. Con el extremo ya convertido en una estrella mundial, Jimmy Fallon dedicó parte de un monólogo en su late show a aquella escena: Messi bañando a un bebé que, años después, acabaría cruzándose con él en una final del Mundial.

La segunda fotografía fue distinta, pero igualmente llamativa. En cualquier caso, ¿cómo explicar que cuatro de los titulares de España en Nueva Jersey conservaran una imagen infantil junto a Messi? Uno de ellos era Lamine; los otros tres, Dani Olmo, Cucurella y Pau Cubarsí. Como muchos canteranos del Barcelona, el 19 de España aprovechó un encuentro con Leo en la Ciudad Deportiva Joan Gamper para pedirle una foto. Lo hizo en 2017, diez años después de la bañera.

La tercera imagen, la más esperada para el público de Estados Unidos, México y Canadá, era la única que no había llegado. Aunque ambos cuentan con patrocinio de Adidas —la marca alemana convenció a Lamine con un vídeo del argentino, después de que Nike intentara atraerlo utilizando a Mbappé— y han participado en campañas publicitarias de la firma, no se habían vuelto a cruzar. Ni siquiera se siguen en redes sociales.

Antes del inicio del partido, el saludo fue cálido. En la fila de apretones de manos entre los jugadores de España y Argentina antes de la final, el mundo obtuvo la imagen que esperaba: Messi y Lamine juntos. Sonrieron, y las risas finales fueron para Lamine Yamal. El abrazo que se dieron al término del partido cerró un ciclo y abrió uno nuevo.

Las historias paralelas tomaron caminos opuestos en el Mundial. Messi, que parecía destinado a una participación discreta y de acompañamiento, terminó convertido en el referente de Argentina. El matiz es que Messi solo juega cuando la Albiceleste tiene el balón, y ante España el equipo de Scaloni no le dio espacio: ni con 11 jugadores, ni con 10.

Lamine, por su parte, buscaba brillar con luz propia y lo hizo apoyándose en el impulso de sus compañeros. El 19 fue visible en aeropuertos y edificios; incluso en Times Square su imagen competía con la de Messi. Sin embargo, el torneo fue de España: el éxito de la Roja se sostuvo en un equipo en el que el conjunto es más que la suma de las partes, incluso cuando una de esas partes es una estrella como Lamine Yamal, heredero de Lionel Messi.

Así, el guion se cerró con la tarde en que Lamine emuló a Pelé y le negó a Messi su segunda estrella.

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