La renuncia de Antonio Alvarez cierra una etapa marcada por cambios de DT, la salida del 'Kitu' Díaz y el caso Goleada en Barcelona SC

Imagen gracias a: Primicias

La renuncia de Antonio Alvarez cierra una etapa marcada por cambios de DT, la salida del 'Kitu' Díaz y el caso Goleada en Barcelona SC

NOTICIAS

En dos años y medio, Barcelona SC pasó por seis entrenadores, tomó distancia de Damián 'Kitu' Díaz, no logró consolidar un proyecto deportivo y el presidente Antonio Alvarez quedó vinculado al caso Goleada, una investigación por presunto lavado de activos.

La renuncia de Antonio Alvarez puso fin a una de las administraciones más cuestionadas en la historia reciente de Barcelona SC. Tras dos años y medio al frente del club, la institución atravesó una etapa de desgaste deportivo e institucional: cambió seis veces de entrenador, se desvinculó de Damián 'Kitu' Díaz, no consiguió sostener un rumbo deportivo y terminó con su presidente asociado al caso Goleada, una investigación por presunto lavado de activos.

La salida de Alvarez no respondió a un hecho aislado, sino a la suma de decisiones que, con el avance del tiempo, fueron debilitando el apoyo dentro de Barcelona SC.

Cuando ganó las elecciones, Antonio Alvarez prometió devolver al club el protagonismo nacional e internacional. Su plan se basaba en fortalecer la institución, potenciar el plantel y construir un equipo competitivo. Sin embargo, esas metas no se materializaron.

La inestabilidad institucional y la ausencia de un proyecto deportivo definido se combinaron con promesas incumplidas, la salida de Damián 'Kitu' Díaz, resultados por debajo de las expectativas y el impacto del caso Goleada. Todo ello configuró una gestión que no logró consolidar una línea de trabajo.

La urgencia reemplazó al proyecto

Durante la presidencia de Antonio Alvarez, Barcelona SC tuvo seis entrenadores, una cifra que reflejó la dificultad para sostener un proceso. Cada llegada de un nuevo técnico trajo un diagnóstico distinto: algunos priorizaron la posesión del balón, otros apostaron por un juego más directo, hubo quienes pidieron experiencia y también quienes impulsaron una renovación del plantel. El denominador común fue la falta de continuidad.

Entre el uruguayo Diego López y el argentino Ariel Holan no se alcanzaron los 10 meses de gestión.

El resultado fue visible en el funcionamiento del equipo: cada cambio de DT alteró esquemas tácticos, modificó la planificación de la plantilla y replanteó objetivos. En lugar de consolidar una identidad previamente construida, Barcelona SC pasó gran parte del período intentando adaptarse a nuevas ideas.

Además, la inestabilidad afectó la conformación del plantel. Con cada cuerpo técnico variaron las prioridades: futbolistas contratados para un sistema perdieron protagonismo con la llegada del siguiente entrenador, mientras otros arribaron para responder a nuevas exigencias. Así, el equipo se formó bajo criterios diferentes, con dificultades para desarrollar una estructura estable y con el club volviendo a empezar una y otra vez en lugar de fortalecer una base durante varias temporadas.

A esto se sumaron problemas legales. Varios jugadores apartados presentaron reclamos para exigir el pago de su dinero, incluyendo los casos de Javier Burrai, Francisco Fydriszewski, Carlos Rodríguez y Matías Suárez. Con cada demanda, el impacto financiero se profundizó: se estima que el déficit del club supera los USD 60 millones.

El día que Barcelona terminó la era del 'Kitu'

Uno de los momentos más determinantes y que generó un fuerte impacto emocional en la administración fue la salida de Damián 'Kitu' Díaz. La decisión sorprendió tanto por el momento como por la forma. En la Asamblea de Socios del sábado 19 de octubre, Antonio Alvarez explicó que, a su juicio, era una medida necesaria: sostuvo que le estaba haciendo daño a Barcelona y que, si el 'Kitu' quería entrar en detalles, debía romper el código. También afirmó que contaba con pruebas contundentes de que el 'Kitu' estaba poniéndose por encima de la salud del club.

Para algunos hinchas y directivos, la salida se justificó por razones futbolísticas; para otros, representó un golpe de falta de reconocimiento hacia un jugador que aportó al sentido de pertenencia de Barcelona SC.

Más allá del debate, el episodio marcó un punto de inflexión en la relación entre la dirigencia y una parte importante de los aficionados. En el plano deportivo, la realidad fue que los resultados no acompañaron: salvo las hazañas ante Argentinos Juniors, Botafogo (2026) y Corinthians (2025) por las fases previas de la Copa Libertadores, el equipo se mostró irregular y sin un rumbo definido.

Los cambios de entrenador se volvieron una respuesta habitual frente a los malos resultados, pero no resolvieron los problemas de fondo. Con el paso del tiempo, la percepción de improvisación se instaló en las gradas: cada semestre aparecía una nueva apuesta deportiva, pero ninguna lograba consolidarse.

El caso Goleada y el golpe institucional

Antonio Álvarez y sus hermanos fueron vinculados al denominado caso Goleada, impulsado por la Fiscalía por el presunto delito de lavado de activos. Si bien el proceso continúa y corresponde exclusivamente a la justicia establecer responsabilidades, el impacto institucional fue inmediato.

Por primera vez durante la administración, el debate dejó de centrarse solo en el rendimiento deportivo para incluir cuestionamientos sobre la imagen de la institución y sobre el entorno del principal dirigente. Barcelona SC quedó expuesto a una situación incómoda: convivir con la presión deportiva mientras el nombre de su presidente aparecía ligado a una investigación penal.

En los últimos meses de la gestión, el desgaste se hizo más evidente. Las críticas ya no apuntaban únicamente al entrenador de turno o al desempeño del equipo, sino también a la conducción institucional.

La falta de resultados, la rotación constante de entrenadores, decisiones deportivas controvertidas y el contexto generado por el caso Goleada terminaron condicionando el respaldo que Antonio Álvarez había recibido al inicio de su mandato. La renuncia fue el desenlace de una administración que no recuperó la estabilidad.

Si quieres más información visita Poder en los Medios

Compartir