Antonio Alvarez dejó la presidencia de Barcelona SC tras una gestión marcada por el caso Goleada

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Antonio Alvarez dejó la presidencia de Barcelona SC tras una gestión marcada por el caso Goleada

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La renuncia de Antonio Alvarez, vinculado al caso Goleada, cierra una etapa negativa para Barcelona SC: en la cancha no llegó a los resultados esperados y, a nivel institucional, el club atravesó una erosión sin precedentes.

Desde Eduardo Maruri, identificado como el autor intelectual de “El equipo de los 10 millones”, Barcelona SC no había tenido un presidente tan cuestionado como Antonio Alvarez. Su paso por el club estuvo atravesado por decisiones que, con el tiempo, se convirtieron en un símbolo de desaciertos.

Antonio Alvarez tuvo la posibilidad de evitar parte de los problemas que se intensificaron desde 2024. En ese momento, el entonces Ministerio del Deporte ejerció presión para que no asumiera la conducción de Barcelona SC, en medio de la pugna entre el Gobierno Nacional y el alcalde de Guayaquil, Aquiles Alvarez, que ganaba fuerza. Sin embargo, los Alvarez no atendieron las señales de que el Gobierno no estaba dispuesto a cederle el club más popular del país al correísmo y continuaron insistiendo.

Ese choque político y judicial, conocido irónicamente como caso Goleada, no alcanzó para explicar por sí solo la crisis de fondo que vivió Barcelona SC. El modelo de gestión del club, sustentado en dirigentes/mecenas/políticos, habría caducado. Con la salida de Antonio Alvarez, el club podría dar los primeros pasos para transformarse en Sociedad Anónima.

Más allá de las explicaciones políticas utilizadas para justificar su desempeño, el mandato de Antonio Alvarez se caracterizó por errores. Entre ellos se mencionan la salida poco decorosa de Damián “Kitu” Díaz, para luego pedir su regreso, con el consecuente malestar en la hinchada. También se señala la renovación del DT Diego López, quien sostuvo que BSC no era el Barcelona de España, y que fue despedido a los dos meses. Además, se cuestiona la contratación de Ismael Rescalvo, ya vinculado a haber destruido a Emelec, sin que se evitara repetir un escenario similar con los canarios.

En el plano interno, el legado también fue considerado negativo: se mencionan la división entre hinchas, las gradas vacías, el amedrentamiento hacia algunos socios, el endeudamiento permanente y la puesta en marcha de una maquinaria de prensa-trol militante. A ello se suma que no se concretaron proyectos prometidos como el Centro de Desarrollo Integral y el Mallnumental.

Con el cambio de directivos, queda por ver qué rumbo tomará Barcelona SC: si será el fin del “chimichurrismo” o si se abrirá, en la práctica, la continuidad de lo mismo.

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