La Conmebol mantiene silencio mientras crece la resistencia al plan de Infantino sobre los Mundiales

Imagen gracias a: El País (América)

La Conmebol mantiene silencio mientras crece la resistencia al plan de Infantino sobre los Mundiales

NOTICIAS

La Confederación Sudamericana de Fútbol evita pronunciarse sobre la propuesta de Gianni Infantino de privatizar los Mundiales, en un contexto donde la oposición se amplía dentro y fuera de la FIFA.

La Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol), con sede en Asunción, capital de Paraguay, no ha emitido comunicados sobre la propuesta de Gianni Infantino de privatizar los Mundiales. Pese a que en un primer momento el proyecto de la FIFA fue respaldado de forma inicial, la confederación lo ha sostenido hasta ahora con un posicionamiento silencioso, sin oponerse públicamente a los rechazos ya manifestados por las confederaciones de Europa, Asia y América del Norte, Central y el Caribe.

Ese aval tácito refuerza la idea de una relación cercana entre la Conmebol y la federación que lidera Infantino, pero en las últimas horas dirigentes sudamericanos comenzaron a mostrar preocupación. La inquietud está ligada a las proyecciones de votos que la FIFA necesita para sacar adelante la iniciativa, que consideran que podría no cerrarse.

Dentro del edificio de la Conmebol, una pregunta se repetía con fuerza: si tiene sentido respaldar de manera explícita o continuar sosteniendo un apoyo tácito a un proyecto que, a juicio de algunos, parece encaminado a un resultado adverso. La respuesta oficial, por el momento, sigue sin llegar.

En el plano de la estructura del voto, la Conmebol es la confederación continental con menos federaciones afiliadas: 10, un número incluso menor que las 13 que integran Oceanía y muy por debajo de las 41 que componen la Concacaf en el resto de América. Como cada asociación nacional aporta un voto en la FIFA, el peso de la postura sudamericana se valora más por el componente simbólico que por la capacidad de definir por sí sola el desenlace.

Brasil y Argentina, como grandes potencias sudamericanas, acumulan ocho Copas del Mundo, a las que se suman las dos ediciones que Uruguay levantó en los inicios.

En la semana, el presidente de la Conmebol, el paraguayo Alejandro Domínguez, se mostró entusiasmado durante el inicio de la Fiesta Conmebol Evolución, un torneo que reúne equipos masculinos y femeninos juveniles de distintos países, realizado en Luque, en la periferia de Asunción. “Esta fiesta es para ustedes”, arengó a los jóvenes, en medio de la conmoción que generó la filtración sobre los planes de la FIFA para vender una parte de la Copa Mundial a inversores privados. El procedimiento se vincula a JP Morgan y a una compañía que concentra inversores de la mano de Joshua Kuschner, hermano del yerno de Donald Trump.

Las federaciones de Brasil y Argentina también aparecieron ajenas al revuelo. En el caso de Brasil, el presidente de la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF), Samir Xaud, enfrenta cuestionamientos en su país por presuntos fondos de la CBF destinados a financiar gastos de viaje en el Mundial 2026 de una mujer señalada como su amante. Mientras tanto, Claudio Tapia, presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), continúa en el centro de la mira de la Justicia argentina por supuestos casos de corrupción en la AFA.

Más allá de esa aparente indiferencia, en la Conmebol expresaron sorpresa y decepción por el rechazo rápido que emitió la Concacaf contra la propuesta de Infantino. Dirigentes sudamericanos se lamentaron por la ruptura del esquema de bloque: “Solemos ir de la mano y caminar juntos como un bloque, no sabemos qué pasó acá”. Aun así, sostienen que los 41 votos de las federaciones de América del Norte, Centro y el Caribe no necesariamente terminarán en contra del plan de Infantino.

La FIFA planea llevar el proyecto a votación ante sus 211 asociaciones, que jurídicamente son las propietarias de la Federación Mundial, el 19 de septiembre.

Un operador de la Conmebol compartió una lectura de la situación: afirmó que los europeos se mantienen firmes y que, con un año por delante para negociar sin competencias fuertes, no habría marcha atrás, estimando 55 votos. Agregó que, si se sumaran los 41 de Concacaf, aunque habría que ver si ese bloque es tan sólido como hasta ahora, el total llegaría a 96. En ese escenario, sostuvo que del otro lado quedarían Conmebol, africanos (54) y asiáticos (47), y señaló que no esperaba que la Confederación Asiática también sumara su rechazo este viernes, después de los adelantados por la UEFA y la Concacaf.

La cercanía entre la Conmebol e Infantino se consolidó a partir de una concesión mínima que la FIFA le otorgó a Domínguez para el Mundial 2030, organizado en España, Portugal y Marruecos, con la particularidad de que los tres primeros del torneo se disputarán en Uruguay —sede del primer Mundial, en 1930—, y que Argentina y Paraguay recibirán partidos como premio por su candidatura basada en el centenario de las Copas del Mundo.

También se planteó inicialmente la posibilidad de ampliar participantes en la Copa del Mundo, pasando de los 48 estrenados en 2026 a 64 potenciales en el futuro. Domínguez lo impulsó y Infantino lo recibió con buenos términos, aunque la idea no quedó oficializada.

Mientras tanto, en la Conmebol se elevó este viernes una queja contra la oposición europea ante la propuesta de Infantino de crear una filial comercial de 20.000 millones de dólares, FIFA Forward Enterprise (FFE), destinada a gestionar la Copa Mundial y otros eventos de la FIFA. En la confederación se lamentaban puertas adentro: Infantino había introducido el tema por primera vez en el Congreso de Vancouver, en abril, y en ese momento “nadie dijo nada”, y habrían esperado hasta ahora para manifestarse. En ese marco, también advirtieron que, en su coautoría con la FIFA, empezaban a quedarse solos.

Si quieres más información visita Poder en los Medios

Compartir