Infantino propone privatizar el Mundial y la UEFA impulsa un posible boicot

Imagen gracias a: El País (América)

Infantino propone privatizar el Mundial y la UEFA impulsa un posible boicot

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Con el apoyo de Francia y el Reino Unido, la UEFA convoca a una reunión urgente y valora un boicot para responder a la ofensiva del presidente de la FIFA. La propuesta de Gianni Infantino plantea crear una empresa para gestionar los derechos del Mundial y ofrecer a las federaciones un aumento de financiación que podría pasar de 3 a 86 millones de dólares.

Con respaldo de Francia y el Reino Unido, la UEFA se reunió de urgencia y analizó un posible boicot al Mundial de fútbol, cuya próxima edición está prevista en España, Marruecos y Portugal en 2030, como respuesta a la iniciativa del presidente de la FIFA, Gianni Infantino.

La propuesta de Infantino, difundida a través de una nota de prensa el martes, plantea privatizar la Copa del Mundo mediante la creación de una compañía que se quedaría con sus derechos. Además, contempla la venta de una parte de las acciones a inversores seleccionados por Joshua Kurshner, hermano del yerno de Donald Trump. La reforma, que redefine el funcionamiento de la FIFA como organización sin fines de lucro con sede en Suiza, busca asegurar estatus de neutralidad y privilegios fiscales y jurídicos, y desató un fuerte terremoto político e institucional.

Desde el Congreso de Estados Unidos, donde los demócratas denunciaron el carácter “corrupto” de la relación de Infantino con Trump, hasta la UEFA, el anuncio generó reacciones en cadena. El Gobierno del Reino Unido fue el primero en pronunciarse, y Andy Burnham, primer ministro británico, se alineó con la postura crítica tras el precedente de la crisis de la Superliga. Burnham afirmó: “El fútbol no pertenece a los inversores”, “Pertenece a las personas que llenan las gradas semana tras semana, llueva o haga sol. El Mundial no es un producto. Es la mayor competición del deporte, y nunca fue propiedad de nadie. Que vistan el trato como quieras. Una vez que has vendido una parte, has vendido todo”.

En la misma línea, y a partir de la información de Bloomberg sobre el escenario de boicot que la UEFA estaría contemplando, el Gobierno francés exigió una posición conjunta para resistir la propuesta. Marina Ferrari, ministra de Deportes de Francia, emitió un comunicado en el que sostuvo que “el anuncio de la FIFA aflora grandes interrogantes sobre la gobernanza y el porvenir del fútbol”. Ferrari añadió que la privatización de la Copa del Mundo “no puede ser elaborado sin transparencia ni concertación con las federaciones nacionales y los actores del fútbol”. También señaló que “el método” es “tan preocupante como el fondo” y que los actores europeos deben actuar “con una sola voz”, ya que “la gobernanza del fútbol no puede decidirse entre bambalinas ni moverse únicamente por intereses financieros”.

El plan de Infantino pasa por depositar la gestión de la Copa del Mundo, principal fuente de ingresos de la FIFA, en una entidad denominada FIFA Forward Enterprise. En el esquema, el 30% de esa compañía sería vendido a inversores elegidos por Joshua Kurshner. Para impulsar la iniciativa, Infantino envió una carta a las 221 federaciones nacionales que integran la FIFA, inmediatamente después de que The Times filtrara la noticia.

En ese documento, Infantino aseguró que las asociaciones miembro podrían multiplicar su financiación de forma exponencial si votan el plan por mayoría simple antes del 19 de septiembre. La carta detalla dos vías de financiación: primero, el FIFA Forward de 20 millones de dólares para cada una de las 221 federaciones para el ciclo que comienza el 1 de enero de 2027, con incrementos en los ciclos posteriores: 22 millones en 1931-34, 24 millones para el ciclo 35-38 y así sucesivamente. Los pagos quedarían garantizados con los ingresos de los Mundiales. Segundo, el programa de FIFA Fast Forward, que fija 20 millones de dólares por asociación como oportunidad única y singular de financiación, reservado para los miembros que quieran participar y votar a favor en una decisión que deberán adoptar antes del 19 de septiembre. Los fondos estarían listos para el 1 de enero de 2027 y se financiarían mediante la liquidación de una porción de la participación de la FIFA en FIFA Forward Enterprise cedida a inversores de largo plazo, cuidadosamente elegidos, sin ceder controles.

Infantino planteó el impacto económico en términos globales: “En total para el ciclo que viene, cada asociación miembro tendrá la posibilidad de ingresar hasta 40 millones de dólares. En 12 años en un ciclo de tres Mundiales esto representaría pagos en efectivo de 86 millones de dólares, comparados con los tres millones de dólares que recibían en periodos similares, antes de mi elección. De tres a 86 millones es un incremento muy significativo...”.

Las críticas también llegaron desde el ámbito europeo. Javier Tebas, presidente de la Liga y directivo de UEFA, denunció que Infantino pretende comprar votos, en el contexto de su intención de ser reelegido como presidente de la FIFA en marzo de 2027. Tebas afirmó: “No parece una reforma. Parece una campaña electoral financiada con el futuro del fútbol. El desarrollo no puede utilizarse para comprar votos ni silencios. Las competiciones y los derechos comerciales de FIFA no son patrimonio personal de Infantino. Quien mezcla política, disciplina, dinero y poder sin transparencia no puede liderar nada. Infantino no es la solución a la gobernanza de FIFA. Es el problema. Nos vamos adentrando en el Iceberg y lo que queda por salir a flote”.

Joseph Blatter, presidente de la FIFA que antecedió a Infantino antes de que los escándalos de corrupción lo devoraran en 2015, también se manifestó ante la deriva del proceso. Blatter sostuvo: “La estrecha relación entre el presidente de la FIFA y el presidente de Estados Unidos ha alcanzado una dimensión financiera que está dañando profundamente al fútbol”, y añadió: “Nadie tiene derecho a vender nuestro juego”.

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