Final del Mundial 2026: Trump presidirá el palco junto a Pedro Sánchez y el alcalde de Nueva York

Imagen gracias a: El País (América)

Final del Mundial 2026: Trump presidirá el palco junto a Pedro Sánchez y el alcalde de Nueva York

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La gran final del Mundial de fútbol 2026 se disputará este domingo en el estadio MetLife de New Jersey entre España y Argentina, con 82.500 espectadores. En el palco, Donald Trump compartirá espacio con Pedro Sánchez y con Zohran Mamdani, además de otros líderes vinculados a las tensiones políticas actuales.

Tras 38 días y 103 partidos, la esperada final del Mundial de fútbol 2026 se celebrará este domingo en el estadio MetLife de New Jersey, con capacidad para 82.500 espectadores, entre España y Argentina. La atención, además de lo que ocurra en el césped, se centrará en el reducido grupo de asistentes al palco, un entorno de alta carga política que reunirá a rivales y antagonistas ideológicos del anfitrión, Donald Trump.

Trump presidirá el encuentro final de un torneo al que no ha prestado demasiada atención. No ha acudido a ningún partido, aunque ha señalado que ha visto algunos. En el palco estará acompañado por el presidente español, Pedro Sánchez, con quien ha tenido varios desencuentros; y por sus vecinos del norte y del sur, la presidenta de Canadá, Claudia Sheinbaum, y el primer ministro canadiense, Mark Carney. Javier Milei no asistirá al palco por superstición, lo que contribuye a que el ambiente no esté todavía más tenso.

Con esta composición, el palco funcionará como un espacio de confrontación silenciosa entre visiones distintas sobre cómo entender el mundo. Estos son los ocupantes del palco:

Pedro Sánchez. El presidente español, Pedro Sánchez, se sentará junto a Trump. Entre ambos se han acumulado diferencias, relacionadas con la negativa española a elevar el gasto en defensa hasta el 5% del PIB y con la postura de impedir que Estados Unidos utilice las bases militares conjuntas en territorio español para aviones implicados en la guerra de Irán. Las relaciones entre España y Estados Unidos no atraviesan su mejor momento y Trump lo ha escenificado en varias ocasiones con amenazas y dardos verbales. En octubre aseguró que “España debería ser reprendida por la OTAN”, la describió como “un socio terrible y desleal” y pidió al secretario general de la Alianza Atlántica, Mark Rutte, que expulsara a España de la organización militar. Más adelante, en marzo, la calificó como “perdedora” y ordenó a su equipo “cortara todo el comercio con España”.

Hace 10 días, Trump volvió a atacar a España con uno de los mensajes más duros del periodo de desencuentro: “España es una causa perdida. No queremos hacer ningún negocio comercial con España de ahora en adelante, por cierto. Me gustaría cortarlo. España es un compañero terrible en la OTAN. Corten todo el comercio con España, por favor. Incluyendo las visitas. No queremos tener nada que ver. No tienen remedio, mala gente”. Sin embargo, pocas horas después, Trump intentó encarrilar la situación al señalar que España se había comprometido a costear una partida de gasto en defensa. “Debo admitir que tuve problemas con España, y aún los tengo, pero hoy España se redimió por completo. España fue muy generosa hoy”, afirmó, declaraciones que ayudaron a enfriar los ánimos.

Felipe VI. Está prevista la presencia del Rey y de la reina Letizia en la final. Así lo anunció el jefe del Estado durante su viaje a Guadalajara (México) para asistir al partido de fase de grupos del Mundial entre España y Uruguay. Su presencia también contribuirá a rebajar la tensión, al mantener una relación de respeto y cercanía diplomática con Trump, con quien ha coincidido en varias ocasiones.

Mark Carney. La tensión que rodea a Trump también alcanza a sus vecinos del norte y del sur, con los que ha colaborado para organizar el Mundial, aunque mantenga una relación fría. Los tres países están inmersos en negociaciones del Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos, México y Canadá (T-MEC), un acuerdo firmado hace seis años y cuya continuidad Washington amenaza con romper.

Como muestra de ese clima, Trump advirtió a Canadá con imponer nuevos aranceles por el humo negro que cubre los cielos del norte de Estados Unidos debido a varios incendios en la provincia de Ontario, que están provocando graves pérdidas. “Responsabilizamos a Canadá por no mantener adecuadamente sus bosques y la maleza que contienen, lo que provoca que Estados Unidos sufra una invasión innecesaria de aire sucio, contaminado”.

Mark Carney ha mostrado capacidad diplomática para contener al inquilino del Despacho Oval, aunque también ha sido de los pocos que le ha plantado cara. Su discurso en el Foro de Davos de enero fue especialmente celebrado por la comunidad internacional por desafiar la visión que Trump sostiene del mundo, priorizando el nacionalismo económico, el proteccionismo arancelario y el escepticismo hacia la globalización. Canadá fue uno de los países que reaccionó cuando Estados Unidos anunció aranceles para todo el mundo: Ottawa respondió con nuevas tarifas a las importaciones estadounidenses y, desde entonces, ambos han negociado un marco para reducir los gravámenes. Sin embargo, casi año y medio después, Canadá sigue siendo el único país del G20 que aún no ha cerrado un pacto comercial con Estados Unidos.

Claudia Sheinbaum. A su lado se ubicará la presidenta de México, Claudia Sheinbaum. Defiende un enfoque de pragmatismo diplomático con su vecino del norte, aunque también ha tenido episodios de alta tensión con Trump. Se recuerda la incomodidad de la dirigente mexicana durante su visita a Washington el pasado diciembre para el sorteo del Mundial, cuando se evidenció una separación física que simbolizaba el momento de frialdad entre ambos líderes.

Sheinbaum y Trump se ubican en las antípodas ideológicas y representan dos formas diferentes de ejercer el poder. Trump acusó a México de amparar a los carteles de la droga y amenazó con intervenir, mientras la mandataria mexicana apeló a la soberanía de su país y defendió el trabajo de las autoridades mexicanas de seguridad. La tensión se agravó con la muerte de agentes de la CIA en territorio mexicano. México negocia el T-MEC con Estados Unidos, en conversaciones que parecen más afines que las mantenidas con Canadá.

Zohran Mamdani. También estará en el palco el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, quien mantiene de forma sorprendente una relación respetuosa con Trump pese a las enormes diferencias ideológicas. Mamdani llegó a la alcaldía casi por sorpresa representando al ala socialista del Partido Demócrata, una corriente que gana fuerza en los últimos meses y que Trump ataca llamándola “comunistas peligrosos”.

Aunque ambos líderes no ocultan sus discrepancias ideológicas, en las pocas ocasiones en que han coincidido han mostrado cierta admiración, con Trump más inclinado hacia Mamdani que viceversa. Aun así, ha llamado la atención la cordialidad entre ambos. Trump suele ser duro con sus enemigos, pero con Mamdani mantiene cierta deferencia, mientras que sus satélites políticos y mediáticos no han dejado de presionar al alcalde neoyorquino.

Gianni Infantino. El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, es una de las figuras centrales del Mundial. Su papel ha sido clave para impulsar el torneo y también para convertirlo en un negocio para la institución. Su figura está envuelta en polémica por la discutida relación de amistad que mantiene con Trump, a quien elogia con frecuencia y atiende sus demandas. Por ello, cuando Trump lo llamó para quejarse por la tarjeta roja a Balogun y la FIFA suspendió la sanción, se generó un escándalo en un hecho sin precedentes en el fútbol mundial que empañó el campeonato.

Se espera que Infantino, con capacidad diplomática, contribuya a reducir la tensión en el palco y a suavizar cualquier malentendido que pudiera surgir. Aunque, pese a ello, todas las miradas estarán sobre Trump por su carácter volcánico e impredecible. Este viernes, el presidente republicano incluso insinuó que el próximo Mundial debería celebrarse en su país por el éxito de esta edición.

El ausente Javier Milei. El presidente de Argentina, Javier Milei, no estará en el palco. Ha asegurado que no viajará por superstición y que respeta una cábala que, según su relato, ha llevado a la selección nacional de su país a ganar todos los partidos hasta la final. “Como hace frío y no prendo la calefacción, uso una campera de una petrolera. El día del partido con Suiza, me dio mucho calor”, narró. “Me la saqué y nos hicieron un gol. Me la volví a poner y no me la saqué nunca más”.

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