Mundial, día 36: Trump, FIFA y el debate por su presencia en la Copa del Mundo

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Mundial, día 36: Trump, FIFA y el debate por su presencia en la Copa del Mundo

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Donald Trump reservó su imagen para la gran final del 19 de julio entre España y Argentina, mientras durante el torneo su figura quedó más bien relegada. En el camino, el Mundial también dejó episodios marcados por decisiones migratorias de su gobierno que afectaron a árbitros y delegaciones.

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, se mostró en el sorteo del Mundial en el Kennedy Center de Washington D. C. el 5 de diciembre de 2025, aunque en el trigesimosexto día de la competencia surgió la pregunta sobre su papel durante el resto del torneo.

Salvo por un breve episodio, descrito como escandaloso, en el que apareció para atribuirse el perdón de una tarjeta roja, Trump apenas dejó ver su imagen en estadios o eventos vinculados con la Copa del Mundo. Antes de que iniciara la competencia, las críticas se concentraban en Gianni Infantino, presidente de la FIFA, a quien se le acusaba de haberle “regalado” el torneo a Trump. En ese contexto, Infantino realizó apariciones junto al mandatario en los meses previos y entregó el “Premio de la Paz: El fútbol une al mundo” de la FIFA.

Esa cercanía desató cuestionamientos por la supuesta proximidad de la FIFA con un líder político que, de acuerdo con los estatutos, debería evitar. En Europa, donde el nombre de Trump genera rechazo, se consideró que esa relación ofrecía el pretexto para intentar remover a Infantino.

Con todo, Trump no terminó “robándose” el protagonismo como se había previsto. No estuvo presente en el partido inaugural en Los Ángeles y, además, dejó plantado al presidente de Paraguay, uno de sus aliados sudamericanos, para optar por un espectáculo de lucha libre en la Casa Blanca.

Aunque Trump no se presentó de forma constante, el torneo se desarrolló con el telón de fondo de políticas asociadas a su administración. En particular, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de EE. UU. (CBP) negó el ingreso al país a Omar Abdulkadir Artan, quien iba a ser el primer árbitro somalí en la historia de los Mundiales. A pesar de que el juez contaba con pasaporte diplomático y una carpeta con credenciales y cartas, fue retenido 10 horas en Miami y finalmente deportado por sospechas de terrorismo.

En otro episodio, la delegación de Irán, país en guerra con Estados Unidos, tuvo que establecer su campamento base en Tijuana (México) por las estrictas políticas fronterizas de Trump. Los jugadores y miembros del cuerpo técnico iraníes podían cruzar la frontera hacia territorio estadounidense solo durante el día y bajo controles estrictos. Los medios también informaron que a varios funcionarios de su delegación se les negó el visado de entrada, y las quejas de quienes alegaban una afectación al espíritu de la competencia justa no cambiaron la decisión.

Aun así, Trump volvió a figurar una vez más en persona al expresar públicamente que habló con Infantino para revisar la tarjeta roja a Folarin Balogun. La FIFA suspendió el castigo y permitió que el delantero jugara el partido de octavos contra Bélgica. En ese encuentro, Bélgica goleó 4-1, con Folarin Balogun participando en un desempeño descrito como deficiente.

Tras esos hechos, Trump permaneció en silencio y se enfocó en la reactivación del conflicto con Irán, aunque confirmó que estará en la gran final del 19 de julio entre España y Argentina y que participará en la premiación oficial.

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