
Imagen gracias a: El País (América)
FIA ajusta el reglamento técnico en el Gran Premio de Miami: tres cambios para frenar la influencia eléctrica
En Miami, la Fórmula 1 estrena medidas correctoras tras el nuevo reglamento técnico, en el que la parte eléctrica ha ganado un peso decisivo frente a la combustión. Los ajustes afectan a la recarga de energía, al modo ataque y a la gestión de salidas para evitar situaciones peligrosas.
La Fórmula 1 inicia una nueva fase de ajustes tras la desnaturalización de las carreras provocada por el reglamento técnico vigente, especialmente en el área del motor. Desde el inicio del Mundial, y también en la etapa previa de pretemporada, el campeonato ha ido adaptándose a un marco en el que la influencia de la parte eléctrica y la combustión ha alcanzado la paridad total (50%). Con el parón de más de un mes superado y con acuerdos alcanzados entre los involucrados, la Federación Internacional del Automóvil (FIA) pone en marcha una batería de cambios que se verá por primera vez este fin de semana en Miami.
La urgencia del asunto se refleja en el ritmo con el que se discutieron y decidieron las medidas, en un campeonato donde hay muchos millones de euros en juego y donde cada equipo busca su propio beneficio en cada paso. El objetivo de la intervención anunciada por la FIA es abordar varios frentes que han surgido con este inicio de curso, marcado por críticas por una forma de competir descrita como “totalmente artificial”. Lando Norris, actual campeón, señaló esta artificialidad, mientras que Fernando Alonso cuestionó la lógica de ciertos adelantamientos: “¿Qué diversión puede haber en unos adelantamientos que se producen sin querer? De repente te encuentras con una batería mucho más cargada que la del coche que tienes delante y, o le adelantas o te estrellas contra él”. Max Verstappen, por su parte, llegó incluso a plantear la posibilidad de adelantar su retirada si la categoría sigue con monoplazas que, según él, se asemejan a “Formula E, con esteroides”.
Para corregir la desviación, las novedades aplicadas en Miami se organizan en tres grupos, con enfoques distintos.
En primer lugar, la FIA introduce un ajuste para limitar la recarga y el “super clipping”. Hasta este año, las cronometradas premiaban al piloto con más velocidad pura al salir con el coche en su versión más afilada: poca gasolina y gomas blandas. La nueva normativa provocó situaciones en las que los pilotos levantaban el pie en sectores inverosímiles para recargar la batería. Con el cambio previsto para este fin de semana, se reduce la recarga máxima permitida de 8 mega julios (MJ) a 7 MJ, y se incrementa la potencia máxima de recarga permitida, de 250 kW a 350 kW. La intención es recortar el efecto que aparece cuando el motor de combustión reduce su rendimiento para priorizar la carga de la batería eléctrica, lo que se traduce en una disminución de la velocidad en plena recta.
En segundo lugar, se busca aumentar la paridad en pista, especialmente en los adelantamientos condicionados por la gestión de energía, que se han convertido en la mayoría. El plan consiste en limitar a 150 KW el extra de potencia disponible en el modo ataque. Con ello se pretende reducir situaciones de riesgo como la que desembocó en el tremendo accidente de Oliver Bearman en Japón: circulaba a más de 300 kilómetros por hora y se encontró con el Alpine de Franco Colapinto, que rodaba 50 km/h más lento. Además, aunque la potencia eléctrica máxima seguirá siendo de 350 KW en la salida de los virajes, en otras zonas del trazado se limitará a 250 KW.
Por último, se implementa un sistema orientado a evitar sustos en las salidas. La medida detectará prototipos que anticipen una aceleración anormalmente baja inmediatamente después de que los pilotos suelten el embrague. Cuando ocurra, el motor eléctrico aplicará un impulso automático desde parado, una circunstancia que hasta ahora solo se producía cuando el coche superaba la barrera de los 50 km/h. En paralelo, los coches afectados se identificarán por el parpadeo de unas luces situadas en el alerón trasero, para alertar a quienes lleguen por detrás.
Tras conocer los cambios, Verstappen los valoró como medidas menores: “Estos cambios son cosquillas”, indicó desde Miami. El holandés añadió que la F1 es un deporte complejo y con componente político, y remarcó que “se ha hecho lo posible por hacer algo”, aunque aseguró que espera que el año que viene se observen cambios mucho más grandes.
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