Enric Mas celebra una Vuelta que “se le hizo disfrutable” y Mikel Landa subraya que “nunca se puede rendir”

Imagen gracias a: El País (América)

Enric Mas celebra una Vuelta que “se le hizo disfrutable” y Mikel Landa subraya que “nunca se puede rendir”

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El virtual ganador afirma que disfrutó “cada momento” de la competición y que todo salió “súper bien”. Por su parte, Mikel Landa, vencedor de la etapa, reconoce que el año fue duro y defiende la importancia de no rendirse.

Enric Mas llegó a la Vuelta con una actitud prudente, consciente de lo que le había ocurrido la última vez que habló en público. Entonces aseguró que acudía al Giro para pelear por el podio y se le escapó pronto el objetivo en las primeras cuestas. Aquella situación le afectó en el orgullo y, desde el trabajo constante, buscó que los resultados acompañaran. Tras una buena Vuelta a Burgos, en esta Vuelta encontró el momento: tenía mejores piernas que el resto, salvo a Pogacar, que se retiró por un topetazo.

Antes de iniciar la ronda, Mas resumía su intención en disfrutar: “Vuelvo a disfrutar del sufrimiento”. Después de la etapa, ya como ganador virtual, amplió esa idea y explicó que se lo había pasado “pipa” durante toda la Vuelta. Indicó que disfrutó cada momento, que la competición le salió “súper bien” y que también apreciaba cada kilómetro. Al final, quiso trasladar su agradecimiento al equipo, a los amigos y a la afición.

El corredor, que en la competición acumulaba cuatro podios previos, pudo añadir el oro a su palmarés. Antes había firmado tres segundos puestos en la Vuelta (2018, 2021 y 2022), un tercero en 2024 y además dos top-10, los mismos que había logrado en el Tour. Mas admitió que no imaginaba que este desenlace llegaría precisamente este año, después de superar una intervención de tromboflebitis y de una caída que le desgarró la mano. “Sabía que estaba muy bien, no sé si para podio, pero desde el Giro todo iba en el buen camino”, resumió. Aun así, reconoció que hubo instantes difíciles: ganar una Vuelta sin sufrir es imposible. Señaló que estuvo al límite durante mucho tiempo, y que el apoyo del equipo y su experiencia le permitieron encauzar la carrera.

Aunque desde fuera no se percibió esa exigencia, Mas mantuvo una energía constante. Se le describió como un “capataz” con la bicicleta entre las piernas y con una sensación de control que crecía con el paso de los kilómetros. “Sí, hoy me he visto ganador casi desde el principio de la etapa si no había una desgracia. Cada vez me lo creía más, descontaba los kilómetros”, explicó.

En esa misma línea, Mikel Landa, vencedor del día, también se mostró emocional tras su triunfo en el Collado del Alguacil. Comentó que, al arrancar en el último puerto, le pareció sencillo, aunque después se le hizo largo porque iba con las fuerzas muy justas. Afirmó que no haber exprimido en la Vuelta le ayudó para ese tramo. “Es que ha sido un año de mierda, he sufrido mucho. La verdad es que no lo esperaba, aunque sí que lo soñaba. Era la última oportunidad y quería dejar nada en el tintero”.

Landa celebró el resultado y bromeó con que quizá la gente empatiza con él porque las desgracias también lo hacen. En ese contexto, añadió que es difícil empatizar con Pogacar porque a nadie le va tan bien en la vida. Más allá del tono, dejó un mensaje claro sobre el significado del triunfo: aseguró que lo hizo por sus hijos y que espera que, cuando lo vean y lo entiendan, comprendan que no se puede rendir nunca. Consideró que podría ser su mejor día por la felicidad que le produce, y afirmó que pocos serán como ese.

En el análisis compartido del éxito, Landa remarcó que no basta con los vatios y las piernas: para ganar se necesita experiencia y madurez, que aportan los años. Mas, por su parte, se limitó a ganar.

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