Elena Rybakina se impone y suma el número uno: derrota de Aryna Sabalenka con parciales 6-4, 5-7 y 6-2

Imagen gracias a: El País (América)

Elena Rybakina se impone y suma el número uno: derrota de Aryna Sabalenka con parciales 6-4, 5-7 y 6-2

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La kazaja repite el golpe sobre Aryna Sabalenka y se lleva el triunfo con marcador 6-4, 5-7 y 6-2, en un partido cargado de tensión para la bielorrusa.

Son demasiadas señales y vuelve a ocurrir. Aryna Sabalenka arranca con nervios y tensión que terminan pesándole en otra final, en la que su impulso por forzar el momento se convierte en un freno. Tras una temporada marcada por dificultades mentales en varios tramos, la bielorrusa vuelve a quedar expuesta cuando el partido exige firmeza.

La derrota llega para Sabalenka después de que Elena Rybakina, tras un inicio que le permite tomar ventaja, construya el camino hacia el desenlace. El triunfo de la kazaja se concreta con parciales 6-4, 5-7 y 6-2, luego de 2h 21m, y trae consigo un extra decisivo: el número uno.

Con este resultado, Rybakina completa tres de los cuatro grandes. Tras Wimbledon (2022) y Melbourne (2026), suma ahora el US Open, quedando como único gran reto pendiente la tierra batida. Sin estridencias, ni grandes celebraciones, la campeona remata un curso excepcional y deja un mensaje claro a su gran rival: a partir de ahora, le toca a Sabalenka mover pieza.

Aunque Sabalenka domina la rivalidad 10-8, Rybakina se eleva como una líder sólida, regular y asentada, imperturbable en el momento clave. En este contexto, la bielorrusa, que desde abril se ha ido encontrando con dudas que aparecen en los partidos de mayor presión, no logra deshacerse de esas sensaciones. De haber ganado, habría igualado el triplete neoyorquino de Serena Williams conseguido de 2012 a 2014, pero la agitación casi permanente vuelve a pasarle factura.

En el historial reciente, Sabalenka ha reconocido episodios de desconexión y frustración tras distintos tropiezos: “Perdí la cabeza”, dijo tras caer en el desenlace de 2025 en Roland Garros, contra Coco Gauff; “Quieres morir…”, afirmó un par de meses después después de inclinarse en Wimbledon ante Amanda Anisimova; y en Australia se reprochaba: “Estoy muy molesta conmigo misma”. También, después del colapso de junio en París, donde perdió diez juegos sucesivos ante Diana Shnaider, señaló: “He caído en un agujero negro. No he sido capaz de meterme mentalmente en el partido”.

Del otro lado, Rybakina mantiene un enfoque frío y directo, con golpes profundos y una velocidad que marca el ritmo. Sabalenka entra al duelo excesivamente acelerada, como si le fuera la vida en ello, y los sonidos y gestos delatan constantemente su estado. En el quinto juego recibe un warning por lanzar la bola a la grada, y aunque luego intenta corregir su camino, el partido ya había adquirido un tono difícil.

Aun con el peligro que pudo generar el segundo set, Rybakina no se desvía. Su determinación y su capacidad para sostener un tiro devastador, ya sea de derecha o de revés, terminan abriendo espacio hacia su tercer grande del año y hacia el cambio de estatus que consolida el nuevo reinado. Para Sabalenka, el desgaste y los errores terminan pasando factura; para Rybakina, la adaptación emocional llega a tiempo.

El desenlace confirma la coronación de Elena Rybakina: su calidad de pelota y su estabilidad le permiten cerrar el partido sin mirar atrás y dejar a Aryna Sabalenka bajo la toalla, rompiendo la raqueta. Con este éxito, se afianza el ascenso de la kazaja como número uno y se consolida un curso que adorna el cambio de orden.

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