Ecuador ocupa el antepenúltimo lugar en designaciones arbitrales internacionales en Conmebol: 61 nombramientos entre 2022 y 2026

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Ecuador ocupa el antepenúltimo lugar en designaciones arbitrales internacionales en Conmebol: 61 nombramientos entre 2022 y 2026

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El arbitraje ecuatoriano sumó apenas 61 designaciones internacionales en torneos Conmebol y FIFA entre 2022 y lo que va de 2026, ubicándose antepenúltimo en Conmebol, solo por encima de Bolivia y Paraguay. En el período se contabilizan 19 árbitros centrales, 37 asistentes y 5 jueces de VAR.

La situación del arbitraje ecuatoriano se evidencia en la baja cantidad de designaciones internacionales registradas en los últimos cinco años. Entre 2022 y lo que va de 2026, Ecuador acumuló 61 nombramientos en competiciones Conmebol y FIFA (masculinas y femeninas), lo que lo deja en el antepenúltimo lugar dentro de Conmebol, únicamente por encima de Bolivia y Paraguay.

Del total del período, se contabiliza la participación de 19 árbitros centrales, 37 asistentes y 5 jueces de VAR. Para este análisis se consideraron torneos como Mundiales absolutos, Mundial Sub 20, Mundial Sub 17, Sudamericano Sub 20, Sudamericano Sub 17 y Copa América.

No se incluyeron las Copas Libertadores y Sudamericana, ya que en esos torneos la asignación se realiza según los clubes que avanzan de fase, por lo que la cifra puede resultar relativa.

En la comparación con las otras nueve asociaciones sudamericanas, Ecuador aparece en octavo lugar. Bolivia cuenta con 52 designaciones y Paraguay con 49. En el extremo superior del ranking se ubican Brasil con 90, seguido por Argentina con 83, Colombia con 77 y Uruguay con 76.

¿Qué explica el retroceso? Luis Muentes, presidente de la Agremiación de Árbitros del Ecuador, señala como uno de los antecedentes un episodio ocurrido hace cuatro años. De acuerdo con su versión, la Comisión de Árbitros, entonces presidida por Roger Zambrano, solicitó a Conmebol y FIFA que Ecuador no tuviera designaciones internacionales debido al conflicto por el pago de honorarios que los jueces reclamaban a la LigaPro.

Muentes sostiene que las consecuencias de esa decisión han sido difíciles de revertir y que el arbitraje ecuatoriano aún intenta recuperar terreno. En ese marco, conversó el tema con el presidente de la FEF, Francisco Egas, y con Néstor Pitana, presidente de la Comisión Nacional de Arbitraje. Reconoce que en los dos últimos años aumentó la presencia de jueces nacionales en torneos con VAR, aunque afirma que todavía no se alcanza lo esperado.

La preocupación también se extiende a la percepción de Conmebol. Muentes plantea una incógnita sobre cómo evalúa la Confederación Sudamericana al arbitraje ecuatoriano, relacionando el escenario con el cambio en la conducción arbitral de Conmebol tras la salida de Wilson Seneme y la llegada de Enrique Cáceres. Además, cuestiona que Ecuador haya enviado árbitros a las últimas Copas América, pero que ninguno haya dirigido.

En ese contexto, Muentes considera preferible que Conmebol comunique de manera directa que Ecuador no tendrá árbitros en un torneo específico y explique los motivos, en lugar de convocarlos para que finalmente no tengan participación en cancha.

En cuanto a la distribución por torneos, desde 2022 Ecuador acumula 14 designaciones en Copa América, mientras que Brasil registra 24 y Argentina y Colombia 22. En ese torneo, Ecuador comparte la misma cantidad de designaciones con Bolivia.

El punto más crítico, según el planteamiento del artículo, es la ausencia de árbitros ecuatorianos en Mundiales masculinos desde Brasil 2014. En esa edición, Carlos Vea fue el cuarto árbitro de la final entre Alemania y Argentina, un antecedente que no derivó en un crecimiento sostenido. De hecho, en Rusia 2018, Qatar 2022 y Norteamérica 2026 tampoco hubo presencia de árbitros ecuatorianos. En el apartado femenino, solo Mónica Amboya asistió a la Copa del Mundo de Australia y Nueva Zelanda en 2023.

2025 aparece como un año de recuperación. En los últimos cinco años, 2025 fue el mejor para Ecuador al registrar 20 designaciones internacionales, vinculado a la Copa América Femenina disputada en Quito. En el desglose anual, Ecuador tuvo 10 designaciones en 2022, 11 en 2023, 10 en 2024 y 10 en lo que va de 2026.

El arbitraje femenino también tiene un peso relevante en el acumulado. Del total de 61 designaciones en el período, 29 corresponden a mujeres y 32 a hombres. Mónica Amboya, árbitra ecuatoriana con escarapela FIFA, rechaza que el crecimiento sea solo una tendencia reciente. Según su explicación, las mujeres “siempre estuvieron trabajando”, y lo que cambió fue la posibilidad de acceder a más oportunidades.

Amboya utiliza su trayectoria como ejemplo: ha participado en seis torneos, entre ellos Mundiales Sub 20 (2016 y 2018), dos Mundiales femeninos absolutos (2019 y 2023), un Mundial Sub 17 masculino (2019) y los Juegos Olímpicos Tokio 2021.

Asimismo, señala que la falta de presencias en Mundiales no determina por sí sola el nivel de los jueces, y remarca que existen preparación, capacitación y trabajo permanente. A la vez, advierte que hay factores externos que no dependen directamente de los árbitros. En su postura, “Capacidad no nos falta, emplearnos no nos falta, trabajo no nos falta”, y añade que los árbitros deben corregir errores y mantener una preparación constante.

Para Luis Muentes, la crisis no se reduce exclusivamente al desempeño en el campo. Insiste en que el fútbol ecuatoriano atraviesa dificultades económicas que repercuten en distintas áreas, incluido el arbitraje. Por ello, subraya que la solución no puede recaer únicamente en la comisión arbitral o en la agremiación, y plantea que LigaPro, la Federación Ecuatoriana de Fútbol y los clubes también deben asumir un rol con planificación de largo plazo.

En la comparación internacional, Muentes considera incómodo el contraste: sostiene que hay otras ligas sudamericanas con problemas propios que, aun así, mantienen presencia de árbitros en los Mundiales. Para él, esa situación obliga a mirar hacia adentro y preguntarse qué ocurre específicamente con Ecuador.

El planteamiento final del artículo deja el desafío en un punto de equilibrio entre dos realidades: por un lado, los números reflejan una presencia internacional reducida; por otro, los propios protagonistas sostienen que el país cuenta con árbitros con experiencia internacional, preparación y capacidad para competir. Así, el reto consiste en determinar cuánto de este retroceso se explica por el rendimiento deportivo, cuánto por decisiones institucionales y cuánto por una percepción construida en Conmebol y FIFA. Ecuador perdió presencia internacional en el arbitraje y aún no encuentra una fórmula para recuperarla de manera sostenida.

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