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Del Mundial de Italia a la era moderna: los cambios que moldearon el fútbol actual

Imagen gracias a: El Universo

Del Mundial de Italia a la era moderna: los cambios que moldearon el fútbol actual

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Paris Saint Germain y Bayern Munich ofrecieron un partido inolvidable, con un 5 a 4 favorable al primero. Ese tipo de espectáculo resume una transformación más amplia: desde 1990, tras el pavoroso Mundial de Italia, el juego fue mutando con modificaciones que terminaron por mejorar el rendimiento y la forma de competir.

Paris Saint Germain y Bayern Munich protagonizaron uno de los espectáculos más destacados de todos los tiempos. El conjunto parisino se impuso 5 a 4 en un encuentro cargado de jugadas y goles de gran factura, gestos técnicos sobresalientes e intensidad que impactó al mundo. Fue una cumbre futbolística, aunque no la única: en la Champions se han visto múltiples duelos que marcaron el rumbo de lo que hoy se entiende como fútbol.

Ése es el fútbol actual. Desde 1990, tras el pavoroso Mundial de Italia, se sucedieron numerosos cambios que mejoraron el juego y le dieron otro rostro al deporte. La idea es debatible, pero el punto de partida es claro: el aumento notable de la velocidad. Un contraataque bien ejecutado resulta atractivo; cuando se acelera y se completa con dos o tres toques, el impacto se multiplica. Al mismo tiempo, la falta de espacios y la presión del rival obligaron a los atacantes a resolver más rápido, con mejor técnica y con exigencias más altas.

En ese escenario, el control de pelota pasó a ser primordial. También cambiaron los arqueros: su participación con los pies se consolidó después de la regla del pase atrás. A partir de allí, estos son los cambios que se consideran más trascendentes y que, en conjunto, transformaron por completo el fútbol:

1) La mayor velocidad en el juego (Carlos Bianchi sostiene que es, como mínimo, el doble más rápido que en su época de jugador, 1967-1984). Mayor velocidad implica más emoción, pero también más dificultad y más margen de error.

2) La presión de marca sobre el adversario. Antes no existía como concepto. Se entiende como obstaculizar, encimar, impedir, molestar, hostigar y perseguir. Esa presión dificulta recibir con comodidad y, sobre todo, pensar. También complica el regate. Como consecuencia, se impulsa un pase rápido, a un toque o máximo dos, y se aligera la acción. Patricio Hernández, aquel 10 de Estudiantes de los ’80, expresó: “Antes el fútbol era RECIBIR, OBSERVAR, DECIDIR y PASAR. Ahora es OBSERVAR, DECIDIR, RECIBIR Y PASAR”.

3) La intensidad. Es un concepto nuevo que obliga a sostener un ritmo alto de movilidad durante todo el partido. Sin intensidad, como sin presión, no alcanza para ganar.

4) Los 3 puntos a la victoria. Favoreció el fútbol ofensivo por el objetivo de ganar y desplazó el negocio del empate.

5) a) El arquero no puede tomar la pelota con las manos tras un pase de un compañero y b) no puede retener el balón en sus manos más de 8 segundos. Estas dos medidas terminaron con el vicio de quemar tiempo.

6) La falta como último recurso defensivo: expulsión directa si corta una situación de gol.

7) La flexibilización de la regla del offside: al estar en línea con el penúltimo defensor, se está habilitado. Esto permitió legalizar miles de jugadas que antes quedaban prohibidas.

8) El endurecimiento de la regla 12 (Faltas e incorrecciones), que redujo en buena medida las brutalidades en el juego. “El que pega, se va”.

9) El control antidoping estricto y obligatorio en todos los torneos del mundo.

10) La evolución del puesto de arquero, que explica varios de los fenómenos actuales: marcarle goles a estos porteros resulta infinitamente más difícil que hace 60 o 70 años.

11) El mejoramiento de los campos de juego. En general, hoy son un paño verde.

12) La mayor profesionalidad del futbolista: se entrena mucho más tiempo, se cuida la vida privada y la alimentación. En la actualidad, hasta el minuto 97 o 98 los jugadores siguen corriendo como si empezaran; y si hay tiempo extra, el ritmo se mantiene.

13) La capacitación de los entrenadores. Además de estar colegiados y hacer el curso de técnicos, deben estudiar y actualizarse permanentemente, porque de lo contrario quedan rezagados. Ya no tienen lugar los técnicos empíricos del “Dale, dale, dale... Vamos, vamos, vamos, vamos...”. El mensaje se volvió más elaborado. Ruben Darío Insua dijo: “Antes al jugador le podías decir ‘Vamos que tenemos que ganar’. Hoy le tenés que decir cómo...”.

14) El fin del ultradefensivismo. Hay entrenadores más conservadores o cautelosos, pero todos buscan la victoria, con mayor o menor afán. El empate dejó de ser un método: el autobús delante del arco propio no va más y domina otra mentalidad.

15) Los cuerpos técnicos actuales. Hasta 1960, el comando se limitaba a un entrenador, acompañado por un preparador físico (no siempre), un médico y un masajista-aguatero; el técnico ni siquiera había hecho un curso porque no existían, todo era empírico. Hoy, una selección mundialista incluye al entrenador, uno o dos asistentes técnicos, dos preparadores físicos, un entrenador de arqueros, un observador de rivales, un editor de videos, uno o dos médicos, uno o dos kinesiólogos, un psicólogo, un nutricionista, un coaching, hasta un encargado de prensa, un cocinero y el masajista. De cinco pasaron a ser alrededor de quince o dieciséis, y la mayoría cuenta con formación en sus áreas. Esto optimiza la conducción: 30 ojos ven más que ocho.

16) Las cinco sustituciones por partido, que permiten refrescar el 50% de los puestos de campo y sostener el dinamismo. En tiempo suplementario pueden ser seis.

17) El balón de material sintético, que no absorbe el agua. Antes, cuando llovía, la bola de cuero chupaba agua y pesaba dos kilos, y cada cabezazo era el inicio de una conmoción cerebral. Además, los estándares de fabricación son iguales en todo el mundo, sin pelotas “extrañas”.

18) El ingreso de la tecnología en el fútbol. Primero con el chip en la raya del arco para determinar si fue gol o no, lo que acabó con los goles fantasmas. Luego llegó el VAR. Es una red de contención: el árbitro puede equivocarse, pero el VAR lo avisa y permite corregir. Comenzó en Rusia 2018 y, al principio, parecía complicar más que ayudar, pero con el tiempo se afianzó y hoy sería insólito que un partido se juegue sin VAR.

19) La recuperación de tiempo perdido, que llevó a 97 y 98 minutos en cada cotejo, con frecuencia llegando a más de 100. Es otra medida contra la especulación.

20) El aerosol para marcar la distancia de las barreras, que antes se adelantaban. Aunque parezca menor, no lo es: al adelantarse las formaciones defensivas, se robaron decenas de miles de goles.

21) Las garantías para jugar de visita, que antes no existían en gran parte del mundo. El visitante iba “al muere”. FIFA transfirió la responsabilidad organizativa del espectáculo al equipo local y lo puso contra la pared: cualquier anomalía, es su culpa.

22) La organización cada vez más eficiente de los torneos. En la región, los eventos alcanzan nivel FIFA por puntualidad, traslados, hospedajes, seguridad, campos de juego y de entrenamiento, árbitros internacionales y atención a las delegaciones. Esto vale para Copa América, Libertadores, Sudamericana, Eliminatoria, etc. La improvisación quedó como recuerdo del pasado.

En definitiva, es otro fútbol, y se considera que es muy bueno.

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