
Imagen gracias a: El País (América)
Chris Froome, cuatro Tours y una mirada crítica al dopaje: “Me impactaron las historias”
El británico, ahora retirado, conversa con Pedro Horrillo sobre su etapa en el ciclismo tras volver a la Grande Boucle como embajador de Skoda y presenciar la quinta victoria histórica de Tadej Pogacar en Francia.
Tras anunciar su retirada de la bicicleta y, cuatro años después, de su último Tour de Francia como ciclista, Chris Froome regresó a las carreteras de la Grande Boucle hace unas semanas. Lo hizo como embajador de la marca de coches Skoda, una nueva faceta que le permitió seguir de cerca la ronda francesa.
Con 41 años, el exciclista británico, nacido en Nairobi (Kenia), se levantaba cada mañana para rodar con invitados y, después, los trasladaba a la zona de salida. Desde un vehículo, vivía la etapa de la carrera junto a ellos. Froome recordó que su propia carrera estuvo marcada por cuatro victorias en el Tour de Francia, logradas en 2013, 2015, 2016 y 2017, y también por el privilegio de ser testigo directo de lo que consideró una gesta histórica: los cinco Tours de Tadej Pogacar.
En una de esas jornadas, Froome mantuvo una charla con otro ex integrante del pelotón profesional, Pedro Horrillo, quien también ejerce como embajador de la misma empresa. El diálogo recorrió sus inicios, el contraste cultural que vivió entre Kenia y Sudáfrica, su llegada al ciclismo de competición y el momento en que el Tour se convirtió en su gran sueño.
Froome explicó que su primer recuerdo ligado a la bicicleta se remonta a una bicicleta pequeña, similar a las BMX, cuando tenía entre cinco o seis años. Contó que pasaba el día en su barrio de Nairobi haciendo saltos y explorando los alrededores de su casa, además de convivir con personas con las que conversaba en suajili.
Sobre la convivencia y el color de piel, Froome afirmó que en Kenia el ambiente era “muy mezclado” y que allí no se veía el color. Sin embargo, sostuvo que a los 14 años, tras el divorcio de sus padres y su traslado con su padre a Sudáfrica, percibió por primera vez una división real entre negros y blancos, con tensión y una sensación incómoda al notar miradas hostiles sin conocerle. También señaló que en Kenia los niños podían mostrar miedo al verlo; en algunos lugares, incluso se avisaban entre ellos gritando “mzungu, mzungu”.
Horrillo compartió una experiencia similar durante su etapa entrenando en Etiopía antes de La Vuelta, recordando cómo los niños reaccionaban al ver a una persona blanca y cómo incluso les llamaban “Faranji”. En la conversación, Froome añadió que en ocasiones, al detenerse en lugares pequeños para comprar una Coca-Cola u otro producto, algunos niños se le acercaban para tocarle el pelo, algo que atribuyó a que no lo habían visto antes.
En cuanto al inicio en el ciclismo de competición, Froome señaló que cuando estaba en la escuela en Sudáfrica descubrió que el ciclismo era más que montar en bicicleta: podía participar en eventos y excursiones de hasta 1.000 personas. Aunque él solo tenía una bicicleta de montaña, terminó compitiendo junto a muchos corredores con bicicletas de carretera, algo que le motivó. En esa etapa, dijo, vio el Tour de Francia por primera vez, en lo que consideró una época marcada por Armstrong. Recordó que vio un año con Ullrich y al siguiente con Basso, y que también estaba siguiendo en directo cuando Beloki sufrió una caída.
Froome afirmó que, cuando se planteó por primera vez el Tour, pensó que haría “cualquier cosa” para llegar a esa carrera. A partir de la visión de las montañas y de todo lo que rodea al evento, nació su sueño. No obstante, al pasar a profesionales alrededor de los 24 o 25 años con el equipo Barloworld, su objetivo inmediato fue ganar una etapa de montaña en el Tour.
Horrillo le preguntó sobre su perfil como escalador. Froome explicó que tenía un ritmo constante, similar a un motor diésel, pero sin ser un especialista de sprint. Relató que, al incorporarse al Team Sky en 2010 o 2011, su función fue cuidar a Wiggins en la montaña. Mientras cumplía esa labor, observó que quedaban menos de diez corredores en cabeza y empezó a pensar de manera natural en disputar la clasificación general, al considerarse fuerte tanto en contrarreloj como en montaña.
En el intercambio sobre experiencias compartidas, Horrillo recordó la caída de Froome en el Giro de 2009. Froome comentó que pasó por donde estaba la bicicleta cuando ocurrió el accidente, con gente de pie y sin ver a ningún ciclista, sin saber qué había pasado. Horrillo explicó que él no lo sabía porque estaba en el fondo del barranco y que le contaron que el primer vehículo en llegar fue la moto de Graham Watson, que se detuvo para apartar la bicicleta del medio de la carretera por la llegada de grupos de ciclistas. También señaló que un masajista, abajo al pie del puerto y con bolsas de avituallamiento, fue el primero en darse cuenta de que todavía faltaba alguien y preguntó por él antes de que llamaran al director.
Froome precisó que esa no fue su primera gran vuelta, ya que había hecho el Tour de 2008, que ganó Carlos Sastre. En ese año, dijo, atravesó una situación muy difícil: mientras corría la Vuelta a Asturias en mayo, murió su madre, a causa de un cáncer y tras una parada del corazón mientras recibía quimioterapia. Abandonó la carrera y regresó a Kenia para estar con su familia durante unos 10 días. Luego, el director del equipo, Claudio Corti, le llamó para conocer su estado y le comunicó que quería que fuera al Tour de Francia.
Froome recordó que llevaba casi dos semanas sin tocar la bici, pero que tuvo seis días para entrenar y realizó seis horas diarias durante seis días, para después viajar al inicio del Tour. Dijo que quería hacerlo en memoria de su madre, para que ella estuviera orgullosa y pudiera ver que aprovechaba la oportunidad al máximo.
Al hablar del Tour de aquel año, Froome describió una carrera marcada por Saunier Duval, Riccardo Riccò y por el contexto de operaciones de dopaje. Recordó una subida en particular en la que atacó desde el pie de la subida, y señaló que Riccò le adelantó con el plato grande tras atacar desde el pelotón, pasándole “como un cohete”. También relató que, más adelante, su compañero Dueñas fue retirado del equipo y enviado a casa: una mañana, en el hotel, observaron la presencia de alrededor de 30 policías durante el desayuno y, poco después, vieron a Dueñas esposado.
Froome calificó aquello como una locura y se preguntó en qué deporte se había metido. Explicó que, después de la época de Armstrong, las historias de dopaje le impactaron de forma real, llegando incluso a sentir decepción y preguntándose qué deporte había elegido.
Horrillo señaló que a veces se siente mal cuando le preguntan por dopaje, pese a tener tantas experiencias en el ciclismo. Froome respondió que, aunque conocía nombres vinculados a ese tema, le afectó especialmente ver a un compañero de equipo que consideraba una buena persona. Dijo que no lograba entender cómo alguien así podía hacer trampas, describiendo que fue algo difícil de asimilar.
En la parte final de la conversación, Froome explicó el proceso que lo llevó a confiar en sus capacidades y a encontrarse con Wiggins en un momento clave. Comentó que en la Vuelta de 2011, cuando le pidieron trabajar para Bradley, se dio cuenta de que estaba más fuerte que él. En la contrarreloj de Salamanca se puso el maillot rojo, pero el equipo le pidió que, al día siguiente, volviera a tirar para Bradley en el final. Froome relató que tiró durante casi 10 kilómetros, pero acabó fundido y Bradley se quedó con el maillot rojo.
Después, en el Angliru, Cobo atacó. Froome escuchó las diferencias mientras Bradley pedía que se quedara a su ritmo, pero Cobo le arrebató el maillot rojo. Froome dijo que arrancó para intentar alcanzar a Cobo, recortó diferencias y llegaron a Madrid con Cobo primero, con 14 segundos de ventaja, él segundo y Bradley tercero. Más adelante, Froome contó que nueve años después, tras su caída de 2019 y su estancia en el hospital, le comunicaron que había ganado la Vuelta porque Cobo tuvo problemas con su pasaporte biológico de 2011 y le retiraron la victoria.
Froome calificó esa situación como “realmente extraña”, al estar en el hospital con la pierna rota y recibir una llamada que le informaba de su victoria.
Sobre su confianza con el equipo, Froome dijo que esa Vuelta fue la que le dio base para hablar con la estructura. Explicó que era su último año con Sky y que no tenía compromiso de renovación. Tras la Vuelta, 15 equipos le querían fichar, pero el Team Sky, por ser británico, le convenció con la posibilidad de liderar el Tour de Francia. Sin embargo, en 2012 tuvo problemas con Bradley en el Tour porque el equipo le había prometido la oportunidad de ser líder, aunque al llegar Bradley era el único líder. Por ello aceptó esperar un año más, hasta 2013.
En 2012, Froome terminó segundo en el Tour, con Bradley primero. En 2013, dijo, tuvo su oportunidad y recordó que, a pesar de que trabajaron juntos, eran ciclistas con capacidades distintas: él era más fuerte en las subidas y Bradley en las contrarrelojes. Froome afirmó que en las subidas no atacaba, sino que rodaba a su ritmo, llegando siempre juntos a meta, aunque sentía que podía haber apretado más. Aun así, sostuvo que entonces era joven y que su idea era esperar libertad para correr.
Finalmente, Froome comentó su forma de medir el esfuerzo: afirmó que comía cuando tenía hambre y bebía cuando tenía sed, y añadió que en el Giro de 2018 empezaron a contar de forma más seria la cantidad de carbohidratos. También aclaró que mucha gente pensaba que miraba el ciclocomputador, pero explicó que su postura le lleva a mirar hacia abajo de manera natural, y que, aunque el aparato no estuviera, mantendría esa posición. Dijo que corría más guiándose por las sensaciones que por los vatios.
Respecto a su despedida, Froome señaló que se cayó reconociendo la contrarreloj de la Dauphiné de 2019. Indicó que estaba en su mejor forma en años y que, si no hubiera participado en el Giro, seguramente podría haber ganado el quinto Tour el año anterior, aunque eso implicaría no haber ganado el Giro.
Cerró recordando que, tras su intención de correr una última carrera y despedirse, en agosto sufrió un golpe de un coche. Explicó que estuvo entrando y saliendo del hospital hasta mediados de enero y que, después de cinco meses de operaciones y hospitalizaciones, tardó hasta abril o mayo en recuperarse por completo y dejar la medicación. Dijo que estaba centrado en su recuperación y en su familia, y que había aceptado participar en el Tour con Skoda sin hacer anuncio. Ante la gravedad del accidente, concluyó que tiene suerte de estar vivo.
Si quieres más información visita Poder en los Medios
Augusto Aragón recibió un objeto similar a un celular durante los incidentes entre Barcelona SC y Macará
9 ago
Chris Froome, un amigo inolvidable tras el Tour 2026
3 ago
MotoGP: el poder económico no alcanza y las marcas italianas mantienen ventaja sobre las japonesas
9 agoEl Real Madrid de José Mourinho vence al Ferencvaros en Budapest con goles de Mario Rivas y Carlos Espí
8 ago
Incidentes en el Monumental: hinchas de Barcelona SC intentaron entrar a la cancha y hubo uso de gas pimienta
9 ago
Rodrigo de Paul celebró tras marcar y recordó a Jorge Messi, padre de Lionel
9 ago
MotoGP: el poder económico no alcanza y las marcas italianas mantienen ventaja sobre las japonesas
9 ago
Lionel Messi arribó a Argentina para despedir a su padre, Jorge
9 agoLionel Messi viaja a Rosario para acompañar a su familia en el adiós a Jorge Messi
9 agoHinchas de Barcelona SC protagonizaron incidentes e intentaron invadir el campo en la derrota ante Macará
9 agoEnner Valencia presenció en el Tomás Adolfo Ducó el 1-1 de Boca Juniors ante Vélez Sarsfield
9 ago
