Brasil, con margen de mejora, debe imponerse ante Haití tras su empate con Marruecos

Imagen gracias a: El País (América)

Brasil, con margen de mejora, debe imponerse ante Haití tras su empate con Marruecos

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La ‘canarinha’, todavía en construcción, llega con la obligación de ganar y mejorar su rendimiento tras el 1-1 del debut ante Marruecos, de cara al compromiso ante Haití.

Brasil afronta el duelo ante Haití con la necesidad de sumar de forma contundente y corregir los aspectos que quedaron en evidencia en su debut mundialista. El empate 1-1 frente a Marruecos dejó sensaciones de un equipo que aún está tomando forma, y el cuerpo técnico de Carlo Ancelotti subrayó la urgencia de mejorar línea por línea.

Durante el partido inaugural, Ancelotti observó un primer tiempo especialmente complicado para Brasil. Consideró que, más allá del peso del debut, varios de sus jugadores con más experiencia cometieron errores en pases sencillos, lo que favoreció la superioridad marroquí en los primeros 45 minutos. Casemiro, Paquetá y Raphinha, apuestas clave para sostener el bloque defensivo y salir al contragolpe, mostraron dificultades ante la presión del entorno en el estadio MetLife, donde la afición marroquí copó más de dos tercios.

Tras ese estreno, el empate ante Marruecos no solo obliga a Brasil a ganar a Haití, sino también a elevar el nivel de juego. En el horizonte aparece la posibilidad de terminar segundo del grupo, lo que podría llevar a un cruce de dieciseisavos contra Países Bajos, un escenario que se considera prematuro para un proyecto que aún busca consolidarse.

En las reflexiones del entorno brasileño, Danilo destacó que Brasil todavía no alcanza el nivel competitivo necesario más allá del estilo que se pretende mostrar. En su comparecencia del miércoles en el hotel The Ridge en Basking, el defensa explicó que el trabajo de las últimas semanas exige dejar de lado convicciones de club para adoptar una filosofía común. Además, señaló que cada jugador trabaja distinto en su equipo: presiona, marca y se organiza con formas diferentes, lo que complica construir un producto final coherente.

Danilo también apuntó a la falta de identidad cohesionada y a los cambios constantes como factores que influyen en la ansiedad del equipo. En su análisis, sostuvo que después del partido contra Francia les reclamó a todos que aún no tenían la misma madurez que ellos o que Argentina. En paralelo, remarcó que el trabajo diario, la cercanía y la comunicación sobre objetivos han sido parte de esa intención de mejorar la convivencia y el entendimiento.

Ancelotti, por su lado, trabajó el componente emocional en los días posteriores al debut. Mantuvo conversaciones con Raphinha e Igor Thiago, señalados por la prensa brasileña junto a Casemiro. Vinicius, aunque se salvó del foco crítico por el gol que marcó, también enfrenta más exigencia externa e interna. En la defensa de Raphinha, el entrenador afirmó que puede jugar en todas las posiciones del frente de ataque y recordó su adaptación con Bielsa en la derecha y con Flick en el Barcelona a la izquierda, insistiendo en que confía plenamente en él y que lo considera uno de los mejores jugadores del mundo.

En el planteamiento general, Ancelotti relacionó el problema del estreno con el hecho de que muchos jugadores compiten habitualmente en grandes clubes europeos o brasileños, pero sin sentirse tan presionados como ante Marruecos. Tras el partido, el cuerpo técnico dispuso un día libre y permitió la presencia de esposas y familiares al día siguiente en la comida, dentro del plan de recuperación anímica.

En lo táctico, el entrenador italiano señaló la necesidad de mayor concentración de los centrales para medir distancias y dejó abierta la discusión sobre la figura de un nueve, una posición que todavía no tiene definida. Contra Marruecos, sorprendió la alineación de Igor Thiago como cabeza de área, cuando se esperaba que Matheus Cunha, por su capacidad de asociación, fuera titular. Parte de la prensa brasileña también reclama a Endrick.

De cara al partido ante Haití, Brasil necesita goles y un delantero centro que conecte con Vinicius y Raphinha. También se plantea la posibilidad de que estos dos últimos jueguen con uno de los dos más centrados, dando paso a Martinelli. El extremo del Arsenal también figura como opción por el interés del técnico italiano, especialmente para abrir la defensa de Haití, con la expectativa de que los desbordes de los extremos sean más determinantes que los mostrados ante Marruecos.

Ancelotti resumió las tareas pendientes con la idea de que habrá cambios: mejorar el equilibrio, la calidad del juego y reducir los errores en los pases. Sobre la preparación, indicó que Neymar no estará listo para jugar hasta los cruces, según confirmó la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF). Este jueves no se desplazó a Filadelfia para una puesta a punto, con dudas sobre si podría llegar a culminarla con éxito antes de que comiencen las eliminatorias. Neymar apenas ha podido entrenar dos días junto a sus compañeros.

El análisis del primer partido, observado por Ancelotti con su cuerpo técnico, confirmó los defectos que ya había detectado en el primer tiempo, aunque también valoró la capacidad individual de Vinicius para reaccionar con rapidez tras el gol de Saibari.

Finalmente, el trabajo físico también aparece como un punto a corregir. Ancelotti encargó a su preparador físico Francesco Mauri afinar la preparación ante el calor excesivo que sufrieron en Nueva Jersey. El cuerpo técnico observó además un bajón físico notable en varios de los titulares. En Filadelfia se espera humedad y existe amenaza de fuertes tormentas, un escenario que se suma a la exigencia general: Brasil, como selección pentacampeona del mundo, debe derrotar a Haití con holgura y ofrecer una imagen mejor que la del debut.

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