Aymeric Laporte: “Ya no me ven como el enemigo en casa”

Imagen gracias a: El País (América)

Aymeric Laporte: “Ya no me ven como el enemigo en casa”

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El futbolista del Athletic repasó su etapa tras dejar Arabia Saudí y coincidió en el Al-Nassr con Cristiano, rival de Portugal en los octavos de final.

En el centro de prensa organizado por la Federación Española en el estadio Cotton Bowl, sede principal del Mundial de 1994, Aymeric Laporte (Agen, Francia; 32 años) abordó distintos temas personales y deportivos. El jugador del Athletic, que pidió que el ruido se apagara para encontrarse con su “verdadero yo”, centró gran parte de su intervención en su relación con la prensa, su decisión de volver a Europa y el próximo cruce ante Portugal, con Cristiano como protagonista del rival.

Laporte explicó que su regreso al Athletic estuvo influido por la necesidad de estar en ritmo de competición europea para preparar el Mundial. En ese contexto, aseguró que habló con Luis [De la Fuente] y que le transmitieron que, si existía la oportunidad, era lo mejor para todos.

Sobre su relación con los medios, el futbolista señaló que durante años su familia y su entorno le han dicho que dejó de hablar durante tres años a la prensa y que, de haber hecho marketing como otros jugadores, habría sido considerado de los mejores. A partir de ahí, reconoció que siempre se quiere más, aunque afirmó que no está mal ahora: indicó que no es un jugador de idas y vueltas, que mantiene un estilo de juego muy definido y recordó que, por ejemplo, su etapa en el City fueron sus mejores años.

El defensa también detalló por qué decidió dejar de hablar. Dijo que, hiciera lo que hiciera, parecía que todo iba en su contra y que los titulares terminaban siendo las palabras menos importantes de lo que comunicaba. Relató que quería transmitir una cosa y en el papel salía otra, y que con el tiempo comenzó a hacer entrevistas habladas y no escritas para evitar confusiones. Según su planteamiento, lo más polémico ya pasó y ahora la gente lo tiene más asumido, aunque enumeró que existieron asuntos conflictivos: el tema de Francia y de España, la cuestión de País Vasco y Francia, y su marcha a Arabia.

Laporte sostuvo que había decisiones que podían generar controversia y que, a su juicio, eso resultaba atractivo para la prensa. Añadió que si se quiere contar algo bonito, hay más gente del propio sitio para hacerlo, y señaló que los periódicos tienden a inclinarse hacia su lado. Por ese motivo, indicó que no quiso realizar más entrevistas, al considerar que estaba en medio de todo y que quizá no era tan atractivo hablar bien de él o de sus actuaciones. Con el paso del tiempo, afirmó que la situación se ha ido acomodando y que “ya no” lo ven como el enemigo que está en casa.

En la misma línea, el futbolista describió una imagen pública que considera distinta a la realidad en la corta distancia. Afirmó que es “un osito de peluche” con su entorno y con su gente, y que la imagen que da no es lo que realmente es. También explicó que, cuando se abre y se expone, como hizo en su momento, no le benefició porque su familia y él lo pasaron mal. Indicó que ahora mantiene cierto carácter distante hacia la prensa, pero que en un entorno pequeño se muestra más suelto.

Consultado sobre Lamine Yamal, Laporte dijo que existe una dinámica de picarse mutuamente y que “están todos los días dándose palos”. Recordó un episodio en el que, durante un entrenamiento, le lanzó un caño espectacular a Lamine y este se enfadó porque lo subió; el jugador explicó que no quería que pidiese el vídeo, aunque finalmente lo tuvo que hacer.

Sobre el liderazgo, Laporte mencionó que durante el partido sí lo percibe, pero que luego fuera de él “van por libre” y que es imposible que exista un líder que lo cuente todo o que haya un mando único. En el terreno, matizó que al menos en el campo sí los escuchan, que es lo importante.

Cuando se le preguntó por si prestaban más atención a Morata, respondió que no: aseguró que “aquí nadie hace caso a nadie” y que, en cualquier caso, lo relevante es lo que ocurre dentro del partido. También explicó que durante los encuentros habla con jugadores como Rodri, Pau, Cucu y Oyarzabal, señalando que lo hace con quien esté jugando.

En relación con el registro de Unai Simón, que lleva 519 minutos sin recibir un gol, Laporte explicó que el proceso empieza en el delantero y llega hasta el portero, y que todas las líneas son importantes. Subrayó que, si la defensa lo hace bien pero los medios y los delanteros no lo hacen para tapar vueltas y correr menos, no se consigue nada, por lo que lo entiende como un trabajo de equipo 100%.

El futbolista también se refirió a la presión y al planteamiento del torneo. Dijo que prefiere el peso de lo que se ha merecido y que, si antes de la Eurocopa no habían funcionado, era lógico que no hubiera tantas esperanzas. Aun así, reconoció que saben lo que significa representar a España: el deber de ganar todos los partidos y hacerlo con la manera que consideran necesaria.

Respecto a cómo cotiza España de cara al Mundial, Laporte aseguró que el equipo es capaz de hacerlo bien, que no son tan favoritos por lo que han hecho y por el cuadro, pero que en ningún momento dudaron. Señaló que entrenan fuerte cada día, están contentos y esperan ganar a Portugal.

Sobre Cristiano, Laporte diferenció entre la etapa en la que lo tuvo como compañero y la que ahora lo enfrenta como rival. Explicó que son momentos diferentes de su carrera: indicó que hubo un cambio de jugador en ese tiempo y que, aunque Cristiano sigue siendo determinante y está metiendo muchos goles, ahora tiene otra función distinta a la de encarar. Afirmó que hay que vigilarlo y controlarlo, porque de la nada puede marcar, como ocurrió en la final de la Nations League el año pasado.

Consultado por la comparación entre Messi y Cristiano, Laporte dijo que es obvio que uno es un jugador total y el otro un gran goleador. Añadió que hablar de Cristiano implica a una persona que compitió en el nivel internacional y a máximo nivel durante más de 20 años, manteniendo la capacidad de meter goles año tras año y de estar en todos los partidos. Indicó que, aunque en un partido no aparezca conduciendo el balón, puede regatear a tres, marcar o estar en una jugada para peinar un balón, destacando su instinto de gol.

Por último, Laporte afirmó que lo ha visto trabajar de cerca y que entiende cómo mantuvo ese nivel durante 20 años: aseguró que entrena aparte con un programa propio, que tiene 41 años y que está espectacular, trabajando muchísimo y con mucha ambición. Concluyó que le sorprendió más como rival, por las etapas de la vida, y que no se ve jugando con 41 años para nada.

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