Ángel Charte impulsa un protocolo de salud mental para proteger la mente de los pilotos en MotoGP

Imagen gracias a: El País (América)

Ángel Charte impulsa un protocolo de salud mental para proteger la mente de los pilotos en MotoGP

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El doctor Ángel Charte, responsable médico del Mundial de motociclismo desde 2012, lidera un plan pionero en los deportes de motor para normalizar la atención psicológica en todos los circuitos del calendario.

“El deporte de motor puede ser peligroso”. Esa advertencia, escrita en el pase que cuelga del cuello de quienes trabajan en el paddock de MotoGP, resume una realidad que va más allá del riesgo físico. Tras accidentes de gran impacto como los de Alex Márquez y Johann Zarco en el GP de Catalunya, varios pilotos reconocieron que su cabeza no estaba donde debía, algo especialmente delicado cuando se compite a más de 300 kilómetros por hora con motos que pesan alrededor de 160 kilos.

En las últimas semanas, distintos actores del campeonato han debatido nuevas medidas para reforzar la seguridad. Entre las propuestas aparecen cambios en el espaciado de la parrilla, la eliminación de artefactos que reducen la altura de la moto en las salidas, diseños con mayor protección en la parte trasera y un sistema automatizado de alertas para los pilotos.

Sin embargo, una de las iniciativas más destacadas proviene del doctor Ángel Charte González (Badalona, 70 años), especialista en medicina interna, terapia intensiva y director médico del certamen desde 2012. Su labor se centra en atender a los protagonistas dentro y fuera de la pista, y asegura haber visto llorar a numerosos pilotos en momentos difíciles, incluido el vigente campeón Marc Márquez.

Charte vincula el rendimiento con el estado mental y sostiene que la preparación psicológica es determinante, como ejemplifica el caso de “mentalmente preparado” que se mencionó en su llegada al circuito para encarar un retorno tras una lesión. “Suelen decir que estos tíos son superhéroes, pero no es verdad. Son gente normal, que necesita ir al médico como cualquier otra persona”, explica.

Desde su despacho en el centro de salud móvil de Quirónprevención, el doctor detalla que muchos pilotos se acercan a diario para tratar cualquier dolencia y también para pasar por las manos de los fisioterapeutas que proporciona el certamen. El objetivo ahora es añadir y normalizar un servicio de ayuda psicológica. “Hay mucho escrito sobre salud mental. Es un tema sobre el que todo el mundo habla, pero nadie sabe muy bien cómo enfocarlo. Este cajón de sastre hay que definirlo y acotar dónde podemos actuar nosotros”, añade sobre la iniciativa.

Con Charte al frente de los servicios médicos de MotoGP, se ha reformulado la atención médica en los trazados y se ha puesto en marcha un equipo de intervención rápida capaz de atender a un piloto accidentado a los 30 segundos de su caída, como se vio en Montmeló. El plan incluye un equipo médico en cada país que visita el campeonato: dos médicos intensivistas y dos paramédicos especializados en politraumatismos severos. Aunque ha lamentado tres accidentes mortales, subraya que la muerte en el circuito “ya no existe”, y que si las lesiones resultan incompatibles con la vida, la determinación se realiza en el hospital.

En esa misma línea de mejora constante, un protocolo desarrollado junto a la Federación Internacional de Motociclismo (FIM) limita con más rigor el retorno tras un golpe en la cabeza y un diagnóstico de traumatismo craneoencefálico. Incluso cuando las pruebas de seguimiento resultan negativas, el período mínimo de adaptación sin subirse a la moto es de 48 horas. Charte recuerda que antes no había una normativa estricta y que, por tanto, no siempre se cumplía la prescripción médica.

La idea de llevar un enfoque psicológico al ámbito del motor surgió hace aproximadamente un año en el Hospital Universitari Dexeus de Barcelona, donde Charte es responsable del departamento de medicina interna y donde impulsó un departamento de salud mental dedicado a pacientes, especialmente oncológicos. “¿Por qué no llevar esto al mundo del motor?”, se planteó entonces. En deportes como el fútbol o el baloncesto, la figura del psicólogo deportivo es cada vez más habitual, tanto de forma individual como colectiva, mientras que en las motos, según el doctor, todavía hay pilotos que acuden a especialistas por decisión personal, aunque siguen siendo una minoría y el tema continúa siendo tabú.

El planteamiento es que exista dentro de los circuitos una persona preparada para mantener una relación continua con pilotos y equipos. Con ese seguimiento, la intención es detectar con precisión los puntos donde falla el sistema y lograr que los profesionales se sientan bien y con seguridad en sí mismos.

Charte explica que la mente influye de manera directa en el rendimiento: hay corredores que sudan intensamente antes de comenzar una carrera y otros que incluso sufren desmayos. Gestionar nervios y adrenalina es complejo en cualquier ámbito, y más aún en las carreras, donde “si ahondas en el asunto, hay una serie de carencias que influyen en este tipo de sintomatología”.

Entre los factores, el doctor describe un entorno mundialista exigente y particular. Jóvenes llegan a la élite con un contexto familiar y laboral distinto, y en el paddock pueden aparecer rencillas porque el espacio es limitado: apenas caben los 80 mejores del mundo de las dos ruedas en las tres categorías. “Imagínate el estrés que puede generar a un piloto el hecho de que cuando empieza la temporada, ya se están firmando los contratos de la siguiente. ‘Si no lo hago bien, me echan a la calle’ es un pensamiento habitual”, ilustra.

Este conjunto de variables determina el estado emocional en cada carrera e incluso en cada sesión del fin de semana. La delicadeza del proceso hace que hasta una alteración nutricional pueda impactar en la autoestima y la seguridad. “El piloto quiere correr, y cuánto más mejor. Hay muchos aspectos mentales que hacen que su vida profesional sea mejor o peor. Se juegan mucho en cada carrera, y una mala preparación física, una mala gestión del miedo, un simple despiste… puede provocar una desgracia”, insiste.

Las cifras que maneja el responsable médico apuntan a que hay más de 1.000 accidentes a lo largo de una temporada, y casi una decena con cierta gravedad. Charte considera que una parte de ese rompecabezas puede estar relacionada con el estado mental y que, por tanto, es posible trabajar para evitarlos en la medida de lo posible.

Esa será la misión del protocolo y de una figura que aún no existe en ninguna competición de motor. El paso siguiente es terminar de perfilar la propuesta definitiva y presentarla a la promotora del certamen, la estadounidense Liberty Media. “Estoy seguro de me van a apoyar en este aspecto”, concluye.

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