A Coruña suma fuerzas: Leyma Básquet y Deportivo elevan a la ciudad a la élite

Imagen gracias a: El País (América)

A Coruña suma fuerzas: Leyma Básquet y Deportivo elevan a la ciudad a la élite

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El regreso del Leyma Básquet Coruña a la ACB, unido al ascenso del Deportivo, sitúa a A Coruña entre las seis ciudades con equipos de fútbol y baloncesto en la máxima categoría del país.

A Coruña vivió una temporada especialmente significativa al encadenar dos ascensos que refuerzan el peso deportivo de la capital gallega. Por un lado, el Leyma Básquet Coruña regresó a la ACB tras lograr el ascenso desde la segunda categoría del baloncesto español. Por otro, el Deportivo también alcanzó el objetivo, consolidando a la ciudad como una de las seis que cuentan con presencia en la máxima categoría tanto en fútbol como en baloncesto.

El desenlace del baloncesto tuvo un carácter especialmente agónico. El Obradoiro compostelano ya estaba clasificado para la ACB al terminar primero tras 34 jornadas, pero el segundo puesto se decidió mediante un playoff que desembocó en una Final Four. En esa fase también participaron Palencia y Oviedo, y A Coruña pujaba con fuerza por organizarla. En ese contexto, Estudiantes partía con urgencias y afrontó la campaña siguiente con la necesidad de cumplir, aunque el club madrileño terminaría en un lugar que no corresponde a su historia y seguimiento. Aun así, el Básquet Coruña apretó hasta el final para forzar el ascenso.

Tras una breve etapa previa en la ACB, el regreso del equipo a Primera FEB exigía el ascenso. La ciudad, con casi 5.000 socios y un baloncesto históricamente relevante aunque sin lograr asentar un proyecto estable durante años, encontró ahora una base sólida. El partido que decidió el ascenso se resolvió con tensión: el Básquet Coruña llegó a perder de quince puntos y, cuando quedaban poco más de cinco minutos, logró remontar. Además, tuvo un balón para quedarse con la victoria, pero el encuentro terminó en prórroga. En el tiempo extra no hubo respuesta del conjunto madrileño.

Con este logro, A Coruña vuelve a la ACB en una temporada memorable en la que también se suma el ascenso del Deportivo. Con poco más de 250.000 habitantes, se convertirá en la localidad más pequeña de España que tendrá simultáneamente equipos de fútbol y baloncesto en la máxima categoría. En esa situación se encuentran Madrid, Barcelona, Valencia, Bilbao, Vitoria y, ahora, A Coruña, que entra en la lista. El salto también supone un hito para Galicia: tras 32 años, la región vuelve a contar con tres equipos en la ACB. Antes, los referentes eran Breogán, OAR Ferrol y Ourense. Ahora se mantiene el histórico equipo de Lugo y se incorporan Obradoiro y Leyma Básquet Coruña.

El ascenso llegó pese a un recorrido con altibajos dentro de una temporada que, en conjunto, fue excelente. El Básquet Coruña encadenó doce victorias iniciales en una liga repleta de emboscadas. Sin embargo, en la última semana de diciembre perdió en Santiago ante su rival más directo, un equipo que venía “a remolque” tras haber perdido los dos primeros partidos de la competición. En ese tramo, coruñeses y compostelanos se midieron en un partido más antes de reencontrarse en el duelo de vuelta, que resultó decisivo. Obradoiro ganó en A Coruña en un encuentro muy disputado y defendió su ventaja hasta el final. Aun así, el equipo naranjas llegó al ascenso por el camino más exigente, tras haber perdido solo cuatro partidos en todo el año.

El triunfo del Básquet Coruña también se vincula a su entrenador, Carles Marco. El base de Valladolid y Joventut, entre otros, había sido medallista de plata con la selección en 2003. Marco explicó que tanto como jugador como entrenador todo le costó mucho, y reconoció que la tensión vivida en este proceso no había aparecido antes en su experiencia. Entrenó en la segunda categoría a Oviedo, Palencia y Girona antes de dar un paso atrás en el banquillo y convertirse en asistente de banquillos ilustres. Se formó con Dusko Ivanovic en Estrella Roja, con Roger Grimau en el Barcelona y, la campaña anterior, trabajó como segundo de Tiago Splitter en el sorprendente París que impactó en la Euroliga.

En París, Marco se empapó de un estilo que se convirtió en seña de identidad de un equipo construido “desde las cenizas”. En la temporada 2024-25, ninguno de los jugadores con los que se estrenó el club en la ACB continuó en la entidad: apenas siete victorias, dos de ellas ante Madrid y Barcelona. Marco levantó un conjunto nuevo y lo hizo jugar con intensidad constante, buscando el aro en los primeros segundos de cada posesión. Su planteamiento se apoyó en un “caos ordenado” de exigencia física tanto en defensa como en ataque, gestionado con rotaciones continuas.

Esa forma de competir generó sentimiento de pertenencia entre quienes siguen al equipo. Además, la mentalidad se mostró especialmente útil en los tramos más difíciles. Un ejemplo fue el partido ante Estudiantes, cuando a ocho minutos del final el Básquet Coruña perdía de quince puntos. En ese momento, Marco reaccionó ante la situación: hubo protestas a los árbitros y lamentos que activaron su exigencia. Pidió un tiempo muerto y reclamó un cambio de actitud, lanzando una pregunta directa a sus jugadores: “¿Qué hacemos? ¿Llorar o intentar ganar?”. A partir de ahí se construyó la remontada que llevó al desenlace.

La derrota de Estudiantes provocó también una reacción pública. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se manifestó en redes sociales tras el partido para mostrar su decepción por la derrota de su equipo y para felicitar al Básquet Coruña, extendiendo el reconocimiento al baloncesto gallego. De cara a la próxima ACB, solo Cataluña, con cuatro equipos, tendrá más representación que la región de Galicia.

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