Wyndham Clark se impone en el US Open de Shinnecock Hills y conquista su segundo grande pese a los abucheos

Imagen gracias a: El País (América)

Wyndham Clark se impone en el US Open de Shinnecock Hills y conquista su segundo grande pese a los abucheos

NOTICIAS

El estadounidense ganó su segundo Abierto estadounidense y su segundo grande con -4, un golpe de ventaja sobre Sam Burns, en un torneo marcado por un público hostil en Shinnecock Hills.

Wyndham Clark tenía seis años cuando le pidió a su padre una PlayStation. Randall, su progenitor, le puso una condición: no habría consola “hasta que hagas un eagle”, además de mostrar su resistencia a que el niño dedicara más tiempo a los videojuegos que al golf. La exigencia parecía sencilla, considerando que el pequeño ni siquiera había logrado un birdie. Sin embargo, en el hoyo 10 de Keystone Ranch, en Colorado, Clark sorprendió con un hoyo en uno de un par tres de 115 metros, ganándose la PlayStation.

Ese primer desafío superado aparece como el inicio de una historia que este domingo, a los 32 años, terminó con un nuevo gran título: la victoria en el US Open de Shinnecock Hills, su segundo Abierto estadounidense y su segundo grande. Clark cerró el torneo con -4, aventajando por un golpe a Sam Burns. Tras el último putt en el 18, su padre apareció para fundirse en un abrazo con él.

“Ha sido la ronda más dura que has jugado en tu vida”, le dijo Randall. La dificultad no estuvo solo en los greens exigentes de Shinnecock Hills, ni en el hecho de compartir ronda con el número uno mundial, Scottie Scheffler, que buscaba completar el Grand Slam. También influyó el clima que generó el público estadounidense, que abucheó al golfista nacido en Denver como si fuera un rival europeo en la pasada Ryder Cup de Bethpage.

La reacción del público se entiende por lo ocurrido el año anterior en Oakmont. Allí, Clark se dejó llevar por la furia y destrozó una taquilla del prestigioso club tras fallar el corte. Aunque pagó los daños y pidió perdón, quedó marcado como “chico malo” y en estos días los aficionados de Nueva York le mostraron su rechazo. Incluso, la policía expulsó a varios de ellos por sus insultos.

El campeón abordó lo sucedido: “No querían que yo ganara. Ha sido duro. Era como jugar una Ryder en suelo extranjero. Abucheaban mis golpes buenos y vitoreaban los malos. Mucho de lo que he escuchado me lo merezco por lo que hice el año pasado, me lo busqué yo mismo, soy el villano. Pero me arrepiento y espero que me perdonen”.

Aquel episodio en Oakmont lo hundió en un periodo complicado. “Lo pasé muy mal, no salía de casa. Fue un tiempo muy sombrío y negativo, terrible. Sentí que mi carrera y mi reputación se desmoronaban. Intento borrar esa época de mi mente”, recordó el estadounidense. En ese proceso volvió a apoyarse en la ayuda psicológica que ya le había ayudado antes, cuando en 2013 se derrumbó tras la muerte de su madre por un cáncer de mama. En ese entonces, canalizaba su ira en el golf: “Todo mi dolor y angustia las volcaba en la competición. Me desesperaba con el primer golpe malo, rompía palos, gritaba… No podía jugar”.

Clark ha insistido en la importancia de la salud mental hasta el punto de anunciar el lanzamiento de una aplicación llamada Unlok para ayudar a personas que atraviesan situaciones similares. “Es como subir el Everest”, afirma; “no siempre se sube sino que a veces hay que bajar para volver a subir”.

En Shinnecock Hills, el estadounidense sostuvo el liderato al final de las cuatro rondas y mostró fortaleza para triunfar pese al ambiente en su contra. Era el Día del Padre en Estados Unidos. Randall, operado del corazón hace dos años, no le esperaba con una PlayStation, sino con un abrazo de reconocimiento.

Si quieres más información visita Poder en los Medios

Compartir