
Imagen gracias a: El País (América)
Urko González de Zárate: la influencia de su padre y su experiencia con Xabi Alonso antes del duelo ante el Barça de Flick
El mediocentro del Espanyol, Urko González de Zárate, explica cómo ha crecido con el criterio de su padre, Alberto, y con el trabajo de Xabi Alonso en la Real Sociedad. Este sábado se mide al Barça de Flick en un partido clave para los planes del conjunto blanquiazul.
Tras el derbi contra el Barcelona, pase lo que pase, Urko González de Zárate (Vitoria, 25 años) recibirá una llamada de su padre, Alberto, como ocurre después de cada encuentro, siempre que el trabajo se lo permita. Alberto compagina la atención familiar con una empresa de máquinas expendedoras en la que también trabaja su madre, Mariló. El mediocentro blanquiazul valora especialmente el veredicto paterno: “Me gusta escuchar su opinión porque me dice la verdad y porque justo de él me gusta oír las cosas como son”. El duelo ante el Barça de Flick es un compromiso de gran peso para los azulgranas y para las aspiraciones del Espanyol, que llega con una racha de 13 partidos seguidos sin victoria. Aun así, el equipo todavía se mantiene en una zona intermedia de la clasificación gracias a una primera vuelta especialmente destacada.
La relación de Urko con su padre y el fútbol comenzó muy temprano, cuando en casa se acumulaban pelotas de espuma. Recuerda que, con su hermano Márkel, que se rompió la rodilla de niño, no jugaban demasiado por no ser futbolero, mientras que con Alberto estaban prácticamente todo el día juntos. “Mi madre siempre estaba por detrás regañándole, pero bueno, le daba igual porque mientras jugábamos éramos felices”, rememora. Con el tiempo, Urko destacó con el balón y dio sus primeros pasos en el Alavés en benjamines. Después fue reclutado por la Real Sociedad en cadetes, donde se formó hasta llegar al primer equipo, aunque lo hizo de forma gradual.
El salto al Espanyol le permitió consolidarse. Allí se mantuvo como pieza importante para el técnico blanquiazul, que recientemente llegó a afirmar que Urko sería “un mediocentro de época”. El jugador responde con una sonrisa, aunque reconoce la confianza recibida. Además, explica que cuando llegó al primer equipo de la Real apenas contó con oportunidades para Imanol. “Me pegué casi dos años sin jugar y, claro, me entraron las dudas de si valía. Pero desde que llegué aquí me he sentido muy feliz y con la confianza de todos”. En el Espanyol, Manolo le pide que sea intenso en los duelos para ganar segundas jugadas, y que gestione el balón para conectar después con los de arriba: “Me hace mucho hincapié en eso. Y con el balón quiere que la intente tener y guardar para después conectar con los de arriba”.
Urko aclara que el gol no ha sido una prioridad en su rol. Desde que es profesional no ha firmado goles, y tampoco lo hizo en el filial de la Real. “No es mi trabajo y no me preocupa. Yo tengo que hacer que jueguen los demás a mi alrededor”, afirma, añadiendo: “y, realmente, creo que he marcado muy pocos goles en mi vida”. Señala que, siendo niño en fútbol 7, jugaba de zaguero y que luego se asentó como mediocentro, por lo que su perfil se ajusta más a la posesión y al trabajo de conjunto: “A mí lo que me gusta es tener la pelota”.
En su trayectoria también aparece la figura de Xabi Alonso, con quien coincidió entrenando en el filial txuri-urdin. Urko cuenta que le encantaba quedarse tras los entrenamientos para que Xabi Alonso le explicara detalles sobre el golpeo del balón: “Me encantaba quedarme tras los entrenamientos con él para que me explicara todo sobre el golpeo del balón; era una delicia verle”. Ese aprendizaje le ayudó a llegar al primer equipo, aunque allí tuvo pocas oportunidades pese a que compañeros como Kubo le esperaban en el tapete. Aun así, Kubo llegó a pedir que Urko jugara por detrás de él, pero no se dio y Urko acabó marchándose al Espanyol, donde pronto se hizo titular y referente, con funciones de brújula y timón.
Su compromiso fue especialmente visible el año pasado, cuando continuó jugando pese a una rotura fibrilar que le obligó a sostener el rendimiento para salvar al equipo de la quema. Ese fútbol y esos gestos, tras la cesión del curso anterior, fueron determinantes para que el Espanyol decidiera ficharle este año.
Aunque el Espanyol, por su estilo de contras y en ocasiones de repliegue bajo, no siempre dispone del balón como le gustaría, Urko entiende que ante el Barcelona el planteamiento exige claridad. “Hay rivales que te exigen muchísimo y hay que tener claro el plan, el defender bien, que al final es lo que nos hace fuertes, ¿no? Eso y que cuando tengamos ocasiones seamos capaces de aprovecharlas”, apunta. También destaca el potencial ofensivo azulgrana: “Da igual que juegue uno que otro porque todos son muy buenos. Evidentemente va a ser un partido muy jodido, pero nosotros vamos a ir ahí convencidos de que les podemos ganar”.
Para el Espanyol, el triunfo se vuelve una necesidad clara, ya que el equipo encadena 13 encuentros sin conocer la victoria. Urko admite que no están sacando buenos resultados, pero considera que el fútbol se ha mostrado duro con ellos: “Trabajamos mucho, lo hacemos bien y estoy seguro de que la victoria va a llegar más pronto que tarde. Estamos tranquilos y no miramos ni hacia arriba ni hacia abajo en la tabla, sino que nos preocupamos por hacer cuanto antes los 42 puntos que supuestamente darán la salvación”.
Si el resultado no acompaña, Urko reconoce que la derrota le afecta: “Llevo mal eso de perder. Y si juego mal, le doy muchas vueltas a la cabeza. Soy muy autoexigente…”. Vive solo y explica que no tiene novia, por lo que no hay nadie que aguante su mal humor. En ese caso, como mucho, se pondrá a jugar a la PlayStation, ya sea al Call of Duty o al FIFA, para no pensar demasiado. Sin embargo, ocurra lo que ocurra, al finalizar el partido volverá a entrar en escena la llamada de su padre para comentar el encuentro y el juego, y poner el foco en qué se puede mejorar. “Eso es lo que quiero oír”.
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