Universidad Católica impulsa un modelo integral para transformar el fútbol formativo

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Universidad Católica impulsa un modelo integral para transformar el fútbol formativo

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En Universidad Católica, la formación no se limita a producir futbolistas: el objetivo es desarrollar personas capaces de competir en alto rendimiento y, si no alcanzan el profesionalismo, convertirse en agentes de cambio en su entorno. El proyecto, que desde abril de 2022 integra distintas áreas, hoy involucra a cerca de 300 personas entre futbolistas (hombres y mujeres), entrenadores y equipos multidisciplinarios.

José Mato, jefe de formativas de Universidad Católica, en el complejo de La Armenia, en abril de 2026.

Desde abril de 2022, cuando José Mato asumió la jefatura de formativas, Universidad Católica replanteó su proyecto bajo una lógica integral. El club busca convertir el espacio de formación en un escenario de desarrollo y crecimiento que respete la autenticidad de cada uno de los chicos y chicas del club.

El proceso recorre diferentes áreas: 'scouting', formación, educación, salud mental, análisis de datos y la relación con las familias. El conjunto 'Cammarata' no se enfoca únicamente en detectar talento, sino en acompañarlo y cuidarlo, con el objetivo de formar y capacitar.

Antes de que un jugador o jugadora llegue a vestir la camiseta del club, el trabajo inicia con el 'scouting'. Mato remarca que la vinculación no se limita al futbolista, sino que también considera su entorno y a su familia.

A partir de esa etapa, el club analiza dimensiones del deportista: lo cognitivo, lo técnico, lo físico y lo emocional. La meta es construir procesos individualizados para desarrollar al jugador de manera “holística”.

Para potenciar el proyecto, Católica priorizó zonas del país que históricamente generan más talento. Esmeraldas, Guayas, el Valle del Chota y Santo Domingo aparecen como focos principales.

En la actualidad, las formativas masculinas cuentan con 110 futbolistas y las femeninas con 76, sumando 186 en total. El trabajo se sostiene con un equipo de alrededor de 40 personas entre entrenadores y especialistas.

Identidad futbolística y flexibilidad metodológica

En cancha, Universidad Católica procura una identidad reconocible desde las categorías menores hasta el primer equipo. Juan Revelo, entrenador del club, explica que la estructura base es un 4-3-3 que se replica en todas las divisiones. Aun así, subraya que la característica central del proyecto es la flexibilidad: no se trata de una metodología cerrada, sino de un esquema que se ajusta conforme avanza.

El trabajo se apoya en ejercicios con balón, intensidad, ritmo y continuidad. Según Revelo, el enfoque apunta a construir equipos dinámicos y protagonistas mediante repetición de esfuerzos, movilidad y continuidad, evitando perder tiempo con el balón.

Esa identidad también se vincula cada vez más con el primer equipo: desde el año pasado, las categorías formativas, el filial y el plantel profesional comenzaron a acercarse hacia un mismo modelo de juego.

Tecnología y sensibilidad humana

Uno de los desafíos del fútbol formativo moderno es equilibrar tecnología y sensibilidad humana. En Católica sostienen que ambas deben convivir. Mato afirma que el video análisis y la estadística cambiaron el trabajo en la cantera, ya que el proceso ya no depende únicamente de la subjetividad del entrenador, sino que incorpora el dato y el análisis audiovisual para plantear escenarios de aprendizaje.

Al mismo tiempo, el club insiste en que la tecnología no debe deshumanizar el proceso. La data y la autenticidad del futbolista se plantean como elementos complementarios.

El proyecto también pone atención en aspectos menos visibles del juego. Mato menciona el trabajo sobre movimientos de los futbolistas alejados de la zona del balón, considerando que es una debilidad regional frente a las grandes ligas del mundo.

Gestión psicológica y desarrollo del potencial humano

El componente emocional tiene un lugar central. Universidad Católica incorporó un área de potencial humano liderada por Paz Ocampo, enfocada tanto en jugadores como en entrenadores. Además, sumó a Julia Larrea, psicóloga dedicada exclusivamente a los equipos femeninos.

Normalizar la presión del recorrido formativo

En el fútbol juvenil, la presión por llegar a primera división o la posibilidad de ser transferido al extranjero puede alterar procesos y generar egos. Revelo asegura que el club busca normalizar ese camino.

El entrenador sostiene que la promoción no se vive como algo extraordinario, ya que los jugadores suben y bajan de manera constante entre categorías, filial y primer equipo. El objetivo es reducir la ansiedad y hacer natural el crecimiento.

También se trabaja para evitar rupturas emocionales cuando un futbolista regresa de selecciones juveniles o pierde temporalmente protagonismo. Revelo señala que la exigencia está presente en todo momento, pero acompañada de herramientas y formación: primero se instruye al jugador y luego se le exige.

Acompañamiento cotidiano fuera de la cancha

El proyecto incluye un pilar fuera del campo: el cuidado diario de los jugadores. De los 110 futbolistas masculinos, 58 viven en la casa club y reciben alimentación, educación y atención médica. Mato indica que el club invierte entre USD 800 y 1.000 mensuales por jugador.

Un reto constante es convencer a las familias de que el proceso académico tiene la misma importancia que el deportivo. El club busca que el joven no sea únicamente jugador.

Católica también desarrolla mecanismos de acompañamiento para quienes no logran consolidarse. En los últimos meses salieron 17 futbolistas del proceso formativo, aunque el club intenta evitar desvinculaciones traumáticas. Mato explica que el objetivo es estructurar procesos para no abandonar abruptamente a los chicos ni a sus familias, considerando el impacto que estas decisiones generan.

La intención es que, incluso si no se alcanza el profesionalismo, el proceso deje fortalezas personales. Revelo menciona que, si no logra ser futbolista profesional, el propósito es que salga como un ser humano que aporte a la sociedad.

Proyección internacional y revisión permanente del modelo

Aunque Universidad Católica ya se consolidó como protagonista nacional en divisiones formativas y tuvo experiencias internacionales recientes en Colombia, Brasil, Bolivia y la Copa Libertadores Sub 20, el objetivo final apunta más lejos.

Mato afirma que, a largo plazo, quieren consolidarse como una plataforma de promoción de jugadores hacia el escenario internacional. Revelo, por su parte, plantea la ambición de convertirse en una potencia mundial de formativas.

Aun con el avance, en el club reconocen que el camino todavía está en construcción. Nadie dentro del proyecto plantea un modelo terminado: se trata de una propuesta que vive en revisión permanente. Mato resume que actualmente se encuentran en un proceso constante de transformación y cuestionamiento.

En esa línea, la esencia del proyecto es clara: no solo se trata de producir futbolistas, sino de construir un entorno donde el aprendizaje no se detiene.

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