
Imagen gracias a: El País (América)
Real Madrid abre un ciclo de revisión: Arbeloa, la conexión Vinicius-Mbappé y el futuro sin títulos
El club pide calma para analizar una situación que apunta a una segunda campaña consecutiva sin grandes trofeos. En la agenda aparecen el papel de Álvaro Arbeloa, las dudas contractuales y la falta de encaje entre Vinicius y Mbappé.
El Real Madrid, consciente de que el rendimiento del equipo no ha estado a la altura de lo que la plantilla permite, ha solicitado un periodo de calma para revisar el futuro. La entidad entiende que debe tomarse tiempo para pensar sobre el rumbo de un proyecto que amenaza con encadenar un segundo año sin títulos importantes.
Carlo Ancelotti ya había lanzado hace un año y medio una advertencia sobre la complejidad del fútbol, al recordar que ganar Liga y Champions no garantiza que la siguiente temporada sea automática, incluso con la llegada de un jugador como Kylian Mbappé. Ese mensaje se reiteró en diciembre de 2024, en el contexto de una campaña que fue evidenciando carencias del equipo. Ahora, 16 meses después y más allá de los lamentos arbitrales vinculados a Múnich, el club afronta una etapa especialmente delicada e incierta, con la posibilidad de cerrar su segunda campaña seguida sin grandes trofeos.
En Valdebebas se planteó este jueves un tiempo de reflexión para valorar los distintos frentes abiertos por la crisis. Aunque se considera que el nivel de la plantilla debería haber conducido a mejores resultados, se asume que podría ser necesario volver a intervenir con nuevos fichajes. Uno de los temas que se debate es el futuro de Álvaro Arbeloa, por algunas decisiones en las alineaciones que no terminaron de convencer en los despachos y que, según la lectura interna, tampoco mejoraron los resultados de Xabi Alonso.
Carlo Ancelotti, cuyo entorno reconocía dos días antes de la cita con el Bayern que la eliminación le dejaba pocas opciones de continuar, insistió en la sala de prensa del Allianz Arena en que actuaría como “un soldado de la casa” y que no pondría objeciones. Cuando se comunicó su ascenso al primer equipo en enero, la entidad no concretó la duración del acuerdo. En los 21 partidos que ha dirigido, ha perdido siete.
La reflexión también alcanza a un vestuario en el que los últimos tres entrenadores se quejaron por la forma de gestionar los esfuerzos. En lo deportivo, la apuesta por el dúo Vinicius-Mbappé no parece estar en discusión desde la entidad, aunque sí se considera pendiente el engrase tras dos cursos que no terminaron de convencer. Además, de cara al verano, hay incertidumbre en los contratos: Alaba no seguirá, Rüdiger apunta a una renovación de un año y existen dudas sobre Carvajal.
Mientras se revisa el momento en los despachos, el Bernabéu concentra la atención con el próximo martes, cuando el Real Madrid recibirá al Alavés. La cita se presenta como un punto clave para medir el nivel de enfado de la afición: desde enero, la mayoría del estadio se ha levantado contra los jugadores en dos ocasiones y un sector del anfiteatro ha dirigido sus gestos hacia el palco. Antes del encuentro contra el Levante, miembros del club acudieron a responsables de la grada de animación, controlada desde la entidad, para buscar amortiguación ante una bronca que se esperaba de gran intensidad.
Menos goles con Kylian
La imagen del banquillo en Múnich, con más de 170 millones desembolsados el pasado verano sin hueco en el once (Mastantuono, Huijsen y Carreras), reflejó los problemas del Madrid en el equilibrio del equipo. En el tramo reciente, el conjunto firmó su derrota número 26 en las dos últimas temporadas, una cifra que se aproxima a una cada cuatro encuentros, tras haber encadenado solo dos en la anterior.
En la defensa, los refuerzos aparecen verdes o desconectados, y en el centro del campo todavía se espera un organizador. Sin embargo, la cuestión central, de carácter casi existencial, gira en torno a la convivencia sobre el césped de Vinicius y Mbappé. En los siete partidos recientes en los que el francés no disputó el encuentro por lesión o solo apareció en los minutos finales, el brasileño anotó cinco goles. Pero en los cuatro siguientes en los que Kylian sí salió como titular, el extremo se quedó a cero.
El peso de ambos frente a los bávaros volvió a poner sobre la mesa que la combinación no termina de encajar. En el conjunto de la eliminatoria, sumaron 20 tiros y solo Mbappé logró dos goles, por debajo de lo que indicaba el cálculo de goles esperados de Opta (2,5). El francés, señalado como una pieza clave del proyecto, muestra una paradoja: acumula 40 tantos, cifra que solo habían alcanzado otros tres jugadores —Cristiano, Lewandowski y Benzema— en 15 goles o más en una edición de la Champions. No obstante, su aportación al engranaje colectivo deja momentos de desconexión. En términos del rendimiento del equipo, incluso la cifra baja ligeramente: 2,3 dianas por partido en la 2023-24 (sin él) y 2,2 en las dos siguientes (con él).
La renovación de Vini
En paralelo, Vini, al que el Bernabéu le dedicó en enero una bronca como no se recordaba en la era moderna y que continúa recibiendo silbidos esporádicos, regresó de Alemania con cero regates. También quedó el lamento por desperdiciar el 2-4 en una ocasión muy clara en la segunda parte. El brasileño se encuentra a ocho meses de convertirse en agente libre si antes no renueva un contrato que expira en 2027.
La lectura interna que une lo deportivo con el análisis del proyecto es que, como avisó Ancelotti, a veces “uno más uno” no equivale a “dos”. Ese asunto afecta al sistema nervioso del equipo, construido sobre jerarquías de sus estrellas. Una fuente con acceso directo a Valdebebas resumió el planteamiento con una idea: si se prescinde de alguno de los de arriba, hay que asegurar la victoria en la mayoría de partidos por marcador amplio, como un 4-0.
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