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Mbappé, entre los reproches del madridismo y el debate sobre su encaje

Imagen gracias a: El País (América)

Mbappé, entre los reproches del madridismo y el debate sobre su encaje

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Tras una temporada del Real Madrid marcada por las críticas, parte del madridismo señala a Mbappé como responsable. Sin embargo, el artículo plantea que el problema podría estar en la planificación y en cómo se fichó al futbolista, más que en su rendimiento personal.

Una parte del madridismo ha decidido cargar ahora contra Mbappé por la mala temporada del Real Madrid, pero el artículo sostiene que el fallo podría estar en quien lo fichó sin considerar las características que definen su forma de jugar.

En paralelo al ambiente alrededor del partido entre el Real Madrid y el Espanyol, marcado por la lucha por el descenso y por el honor, las cámaras de El Chiringuito mostraron a Mbappé bajando por la escalerilla de su avión privado, acompañado por su pareja actual, tras una escapada. En ese contexto, se interpreta que surgió el momento para convertirlo en el objetivo de las críticas.

El texto recuerda que Mbappé estaba lesionado, pero no se quedó en Madrid recuperándose. Se mencionan sus desplazamientos entre Cerdeña con Ester Expósito y el gimnasio de Valdebebas. Con la Liga decidida y un rival que llevaba 16 jornadas sin ganar, el razonamiento del artículo es que muchos habrían elegido una situación similar, aunque se remarca que la exposición pública no sentó bien.

Desde entonces, por diferentes vías aparecen memes y explicaciones tácticas sobre su falta de encaje: se le reprocha que no se desmarque como se espera, tanto para los defensores como para los paparazzi. Al mismo tiempo, el artículo señala que se han multiplicado los elogios a Vinicius, destacando no solo su capacidad técnica, sino también su supuesta faceta de liderazgo.

El texto apunta que, durante esta semana, a Mbappé se le habría “soltado” una presión desde dentro del entorno del equipo y que el castigo podría continuar hasta que se ponga un límite. No obstante, el argumento central es que existe un problema de fondo, más relacionado con la estructura y la planificación que con un comportamiento aislado.

Para sustentar esa idea, se recupera una reflexión de Luis Enrique cuando supo que el francés se marchaba del PSG: “Creo que lo voy a mejorar. El hecho de tener a un jugador que se movía por donde él quería implica que hay situaciones del juego que yo no controlo. Y el año que viene las voy a controlar todas. Todas sin excepción”. Ese planteamiento se conecta con la lectura del artículo sobre el documental No tenéis ni p*** idea sobre el asturiano en el PSG, donde el técnico aparece analizando con una sonrisa el posible cambio tras la salida de su mayor estrella.

Mbappé, descrito como el mejor jugador del mundo en ese momento, acabó marchándose al Real Madrid después de años amenazando con ello y con el lamento de que en París no lograría ganar una Champions ni levantar un Balón de Oro. El Real Madrid, que venía de ganar una Champions ese año (cinco en las últimas nueve temporadas), se presenta como el destino más directo para el triunfo que se buscaba.

A continuación, el artículo resume el recorrido posterior: dos temporadas en blanco del Real Madrid y una Champions y pie y medio en otra final por parte del PSG, dejando en el aire lo que pueda ocurrir en Múnich.

En ese punto, el texto propone una lectura alternativa: que el francés, con lo que se considera su perfil y su postura pública contra la ultraderecha en Francia, podría estar “embrujado”. Incluso plantea la posibilidad de que el PSG ganara dos Champions seguidas mientras el Real Madrid atravesaba esas mismas dos temporadas en blanco tras su llegada.

Para explicar el encaje, se cita el análisis de Andrés Onrubia, autor de Ligue 1. Liga francesa (Libros de ruta, 2026), quien recuerda que Mbappé puede convertirse en el máximo goleador de la historia de los mundiales, pero que necesita “a diez gregarios que corran, que generen espacios para él y que el sistema le inhiba de responsabilidades defensivas”. El artículo relaciona esa idea con lo que hizo Ancelotti con Vinicius cuando el equipo todavía tenía un centro del campo, y con la decisión posterior de no hacer Xabi Alonso antes de ser despedido.

La conclusión del texto es que, en un Madrid como el actual, lo determinante no sería lo que el delantero haga fuera del campo —como cenar frégola con Ester Expósito en Cagliari— ni su capacidad para hacerse invisible ante los paparazzi. La responsabilidad, según el artículo, no siempre es de los otros.

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