Rafael Jódar vive su estreno en la Philippe Chatrier ante Alexander Zverev y pide paciencia en una pista exigente

Imagen gracias a: El País (América)

Rafael Jódar vive su estreno en la Philippe Chatrier ante Alexander Zverev y pide paciencia en una pista exigente

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El español afronta los cuartos de final de Roland Garros contra Alexander Zverev en la central de París, donde destaca la dificultad para leer la profundidad y la necesidad de no precipitarse en un escenario amplio y con mucho espacio para que el rival extienda el juego.

Rafael Jódar prepara su cruce de cuartos de final de este martes contra Alexander Zverev con un enfoque marcado por la discreción y el plan de trabajo previo. Antes del partido, el español se entrenó en la pista 21 del complejo Jean Bouin, un entorno más apartado en el que él y su padre definieron la estrategia a seguir ante el alemán, ahora con protagonismo en las apuestas para conquistar este Roland Garros imprevisible.

Para Jódar, de Leganés, la cita supone su primera experiencia en la Philippe Chatrier, un escenario que describe como el tipo de partido que soñaba cuando era pequeño. Con 19 años, el tenista recuerda que esta etapa resulta “muy divertida” porque, al no tener presión, juega con libertad y vive “todo por primera vez”. Además, señala que intentará aprovechar al máximo el momento y disfrutarlo.

El español llega a la central parisina después de haber conocido en días previos otras pistas de gran tamaño, como la Lenglen (capacidad para 10.000 personas) y la Simonne Mathieu (5.000). Aun así, el reto que plantea Chatrier es de otro nivel por dimensiones, sensaciones y exigencia física. En este sentido, la canaria Carla Suárez, ahora capitana de la Billie Jean King Cup y cuartofinalista del grande parisino en dos ocasiones (2008 y 2014), subraya que será clave que Jódar no se precipite.

Suárez explica que, aunque el hecho de haber jugado antes en pistas grandes marca una diferencia frente a un debut directo en una central de estas características, en un estadio de 15.000 asientos no existe certeza total sobre la reacción del jugador. Argumenta que, al haber tanto espacio detrás de la línea, los rivales cuentan con más margen para moverse de lado a lado y devolver una bola extra. Como consecuencia, los winners no llegan con la misma facilidad que en pistas más pequeñas, donde normalmente no se puede retrasar tanto la posición. La retirada desde 2021 añade que el riesgo principal en canchas tan amplias es precisamente intentar cerrar el punto antes de tiempo cuando el rival devuelve muchas pelotas.

Mats Wilander, por su parte, considera que el escenario no debería imponer nervios a Jódar. A su juicio, los jóvenes no se ponen nerviosos en situaciones así y “simplemente salen a jugar”. No obstante, advierte que una primera vez en la Chatrier resulta especialmente difícil porque es enorme y hay viento que sopla desde un lado. Por ello, afirma que hace falta tiempo para entender cómo jugar desde cada extremo de la pista y que es necesario ir acumulando experiencia.

Wilander, que conquistó Roland Garros en tres ocasiones (1982, 1985 y 1988), recuerda que su primera victoria llegó con 17 años y tres meses. Sobre la dificultad para jugadores de perfil agresivo, sostiene que no es sencillo, y afirma que es más complicado que jugar en las centrales de Australia, Wimbledon o el US Open. En su valoración, Chatrier “da la impresión de ser más grande”.

En el plano técnico, añade que en tierra batida y en una pista exterior suele ser más fácil jugar cerca de la línea de fondo, pero en una superficie tan amplia resulta mucho más complicado. También indica que el bote de la pelota parece más alto, aunque no sabe si realmente lo es, y subraya que “cuesta más encontrar una buena percepción de la profundidad”. Para el sueco, en definitiva, se trata de una pista “muy exigente”.

Michael Chang, campeón precoz de Roland Garros en 1989 con 17 años y tres meses, también destaca la singularidad del debut en la Chatrier. Consultado por este diario durante un encuentro en el Bois de Boulogne, el técnico estadounidense define la experiencia como “diferente”. Comparte la impresión de Wilander al señalar que una de las primeras cosas que se nota es el tamaño: no sabe si es más grande que la de Australia, pero afirma que sin duda parece más grande que las de Wimbledon y el US Open. En su opinión, los jugadores necesitan un tiempo para adaptarse a esas dimensiones.

Sobre Jódar, Chang no cree que las condiciones le preocupen demasiado, porque el español creció compitiendo sobre tierra y sus resultados en la gira han sido excepcionales.

Jo-Wilfred Tsonga entra en la misma línea al referirse al tamaño y a la necesidad de adaptación. “Es grande, un poco diferente”, indica el galo, que responde a EL PAÍS que algunos jugadores se adaptan con facilidad y otros lo encuentran más complicado. Tsonga afirma que habrá que ver cómo encaja Jódar en estas condiciones, considerando que él mismo se quedó en dos ocasiones (2013 y 2015) a las puertas de la final del torneo. Aunque llegó a ser número cinco del mundo, nunca logró triunfar en casa.

Aun así, Tsonga sostiene que jugar en la Chatrier fue “la mejor sensación” de su vida. Para el francés, estar en la pista y competir delante de un público ruidoso y volcado con los jugadores es un privilegio. Y añade que si Jódar vive ese ambiente de esa manera, “seguramente va a jugar bien”.

Mientras tanto, Jódar continúa con su proceso tras el triunfo del domingo contra Pablo Carreño, que lo colocó como el décimo mejor del año y lo sitúa cerca de clasificarse para la Copa de Maestros de Turín. Consultado por este periódico, el veterano no duda en su proyección sobre el español: “Creo que Rafa podrá competir contra Carlos y Sinner muy pronto”. Ante la pregunta de si realmente es posible, responde que jugando a ese nivel, con 19 años, siendo el primero que juega en la élite y con margen de mejora, puede seguir creciendo. Concluye que no hace falta que a los 18 se ganen Grand Slams, y remarca que el paso por la universidad le vino bien. Poco a poco, asegura, irá cogiendo el ritmo de los grandes.

De momento, el foco inmediato es el reto de los cuartos contra Zverev en París, con toda una Chatrier esperando al debutante.

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