Rafa Márquez y Javier Aguirre dirigen el entrenamiento de la selección mexicana en el CAR antes del debut ante Sudáfrica

Imagen gracias a: El País (América)

Rafa Márquez y Javier Aguirre dirigen el entrenamiento de la selección mexicana en el CAR antes del debut ante Sudáfrica

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La selección mexicana realizó uno de sus últimos entrenamientos previos al Mundial en el Centro de Alto Rendimiento (CAR), con Rafa Márquez como auxiliar técnico y Javier Aguirre al frente del trabajo del plantel de cara al partido del jueves contra Sudáfrica.

Los preparativos de la selección mexicana para el Mundial se vivieron en el Centro de Alto Rendimiento (CAR), en la colonia Dolores Tlali, en los límites de Ciudad de México. En el predio, las tareas se mezclaron con el sonido de aves y el funcionamiento de los aspersores, mientras el balón marcaba el ritmo de la práctica. En ese ambiente, el profesor Rafael Márquez sostuvo las indicaciones y correcciones durante el entrenamiento, mientras Javier Aguirre, entrenador principal del equipo, supervisaba de cerca a sus jugadores.

La selección mexicana abrió las puertas del CAR para que medios como EL PAÍS y algunos aficionados pudieran presenciar el entrenamiento completo. Los 26 jugadores convocados por Aguirre trabajaron en la cancha principal para afinar detalles antes del encuentro ante Sudáfrica del próximo jueves 11 de junio (13.00 horas). Márquez, auxiliar técnico, fue protagonista en la dinámica del grupo con sus llamados y mensajes durante los ejercicios; también marcó pautas sobre cómo recibir el balón y buscar el espacio, con el silbato en la mano derecha y la atención puesta en la pelota.

Aguirre recorrió el perímetro del terreno de juego para vigilar el desarrollo de la sesión y, cuando surgía algún ajuste, se acercaba a los futbolistas para darles instrucciones breves. En el trabajo con balón, destacaron las acciones de Julián Quiñones y de Gilberto Mora, por su creatividad y su forma de tocar el balón.

Los tres guardametas siguieron una rutina específica. Raúl Rangel, considerado para ser titular en el torneo, realizó ejercicios de agilidad con guantes blancos. A su lado trabajaron Guillermo Ochoa y Carlos Acevedo. Rangel no solo se enfocó en movimientos de muñecas y palmas, sino que también mostró manejo con los pies, un aspecto que transmitió tranquilidad a Aguirre.

En la zona destinada a aficionados, la tribuna mantuvo el orden para no interferir con el plan del cuerpo técnico. Algunos niños, tratando de llamar la atención de los jugadores más cercanos, intentaron saludos con nombres como Mateo, Hormiga y Ochoa. Durante la sesión, los futbolistas fueron completando pruebas de tiros a puerta para evaluar el rendimiento de sus porteros, y se escucharon aplausos por los goles que lograban superar a Rangel en tiros directos.

Por momentos, las cámaras enfocaron a Santiago Giménez, del AC Milan, y a Mateo Chávez, del AZ Alkmaar. En lugar de insistir en remates a portería, ambos se concentraron en ejercicios de pases y en movimientos entre líneas. Conforme avanzó la práctica, cada jugador continuó con su trabajo individual: tiros y malabares con el balón.

La actividad concluyó cuando comenzó una lluvia tenue pero persistente. Algunos jugadores, solo algunos, levantaron la mano hacia los aficionados que permanecían debajo del techo. Con el paso de los días, la expectativa alrededor del equipo mexicano creció, impulsada también por la maquinaria publicitaria.

Desde este punto, la selección mexicana entra en la etapa más decisiva de su preparación, con la meta de llegar al Mundial en las mejores condiciones posibles y con un plan ofensivo orientado a pelear el liderato del grupo A. Ese objetivo permitiría al equipo tener un partido adicional ante su gente en el Estadio Azteca y, al mismo tiempo, reducir la posibilidad de enfrentar a un rival de los favoritos en el torneo.

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