
Imagen gracias a: El País (América)
Paul Seixas conquista la Itzulia bajo la lluvia y devuelve la ilusión al ciclismo francés
El ciclista de Lyon, con el maillot amarillo desde el primer día, se impone en la etapa camino de Bergara tras un ataque bajo la lluvia. El estadounidense Andrew August gana la jornada y Florian Lipowitz y Tobias Halle Johannessen completan el podio.
Irlandés por temperamento y decidido en la fuga, Ben Healy se mantuvo bajo la lluvia junto a Marc Soler y Mattias Skjelmose, en una Itzulia marcada por el desgaste y por el foco puesto en las clásicas de las Ardenas, la Amstel y la Lieja. En medio de ese escenario, Paul Seixas sostuvo el maillot amarillo desde el primer día y terminó convirtiendo su aventura en un triunfo que devuelve la esperanza al ciclismo francés.
Con chubasquero oscuro y la energía de quien no teme mojarse, Seixas atacó pasado Elgoibar. Fue su segunda ascensión a Elosua, con 60 kilómetros por delante hasta Bergara y todavía dos puertos por superar: Azkarate y Asentzio. La escapada en la que no había amenaza real para su general se mantenía a cuatro minutos, mientras el corredor del Beaujolais optaba por asumir riesgos en lugar de administrar la ventaja obtenida en la contrarreloj inicial.
La carrera se partió en el tramo final. El pelotón se fue disolviendo en grupos pequeños, golpeados por la lluvia. A Healy, Soler y Skjelmose los alcanzó otra fuga en forma de grupito, pero a Seixas le llegó un momento de dificultades que la lluvia acentuó. Aun así, llegó a Bergara con la victoria: la Itzulia quedó en sus manos.
Seixas se convirtió en el ganador más joven de la historia de la prueba. En el podio, se impuso por delante de Florian Lipowitz y Tobias Halle Johannessen. Después, recibió los maillots: el blanco de joven, el azul de la montaña y el verde de la regularidad.
La etapa, en términos de triunfo parcial, la ganó Andrew August. Con 20 años y del equipo Ineos, el estadounidense no fue alcanzado por su rival cuando se formó el movimiento decisivo bajo la lluvia, logrando su segundo triunfo de su carrera tras una etapa en la Comunitat Valenciana.
El éxito de Seixas se inscribe en el desarrollo de un corredor que ha mostrado destellos ofensivos y audaces en otras competiciones, especialmente en las Strade Bianche, donde venció a Del Toro en la subida a Siena y también a Pogacar. A los 19 años, su ascenso se ha ido gestando en los valles navarros, guipuzcoanos y vizcaínos, escenarios cercanos a su origen.
En paralelo, se mantienen los giros de los equipos y los ciclos de los ciclistas. Pello Bilbao anunció que 2026 será su último año en el ciclismo, como también ocurre con Ion Izagirre en Euskadi, en una despedida que coincide con el contexto de la tercera década del siglo. Para Bilbao, el ciclismo se entiende como sentimiento además de rendimiento; y para Seixas, la victoria en la Itzulia se enlaza con la idea de resurgir tras una sequía del Tour para Francia que se prolongaba desde hace 41 años, así como sin un ganador de una prueba por etapas del WorldTour desde que Christophe Moreau se impuso en la Dauphiné de 2007, cuando Seixas todavía no había cumplido ni un año.
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