Nueva York convierte la previa del Mundial 2026 en un gran festival deportivo

Imagen gracias a: Primicias

Nueva York convierte la previa del Mundial 2026 en un gran festival deportivo

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Antes de la final del Mundial 2026 entre Argentina y España, la ciudad de Nueva York se llenó de Fan Fests, actividades para aficionados, figuras del deporte y del entretenimiento, además de miles de seguidores argentinos y españoles que coparon calles y espacios emblemáticos durante las horas previas al partido en el estadio MetLife.

Vista del interior del Javits Center durante el Fanatics Fest de la FIFA, en Nueva York, el 17 de julio de 2026.

DESDE NUEVA YORK. La final del Mundial 2026 entre Argentina y España en el estadio MetLife de Nueva Jersey no se limita al día del partido: desde las horas previas, la ciudad se transformó en un escenario deportivo de gran escala.

Manhattan y sus espacios más reconocibles se volcaron con el torneo. El Mundial se tomó parques, avenidas, centros de convenciones y lugares públicos, con el fútbol como punto de partida de un evento que también reunió a figuras del deporte y del entretenimiento, aficionados de distintas partes del mundo y todo tipo de activaciones.

En Rockefeller Center, uno de los sitios más icónicos de Manhattan, el FIFA Fan Fest congregó a miles de hinchas en un ambiente que combinó juegos interactivos, tiendas oficiales y propuestas para todas las edades. Camisetas albicelestes y españolas dominaron el paisaje, mientras turistas y neoyorquinos compartían el espacio con seguidores llegados desde ambos lados del Atlántico.

A pocas estaciones de metro, el Javits Center fue otro de los grandes centros de atracción de la semana a través del Fanatics Fest. Desde el jueves 16 hasta el domingo 19 de julio, el espacio funcionó como un punto de encuentro global para aficionados, con activaciones, charlas, firmas de autógrafos, experiencias inmersivas y exhibiciones de franquicias deportivas de Estados Unidos.

El viernes 17, el centro de convenciones recibió a figuras destacadas del deporte estadounidense: LeBron James, Shaquille O'Neal, Tom Brady y Kevin Durant participaron en distintas actividades con los asistentes, mientras DJ Khaled se animó a patear una pelota. Además, equipos de la NBA, NFL, MLB y otras franquicias como la UFC instalaron espacios interactivos para acercar sus marcas a un público internacional que llegó atraído por el Mundial.

Dentro de la programación, el fútbol se mantuvo como protagonista. Uno de los pasajes más esperados fue el encuentro oficial entre los capitanes y entrenadores de Argentina y España, un momento que salió del marco habitual del protocolo y que Lionel Scaloni calificó como “fue surrealista”. El evento, con luces, coreografías y un fuerte componente de show, contó con la presencia del exdefensor inglés Rio Ferdinand y del múltiple campeón de Grand Slam Novak Djokovic, invitados especiales de una conversación que reunió referentes de distintas disciplinas.

La agenda también ofreció la posibilidad de que los aficionados escucharan de primera mano a figuras que marcaron época. David Beckham, Kaká y otras leyendas participaron en charlas en las que repasaron sus carreras y compartieron experiencias con miles de seguidores.

Fuera de los escenarios oficiales, la ciudad siguió con ritmo de Mundial. Times Square, Central Park, Hudson Yards, Bryant Park y decenas de puntos de Manhattan se poblaron de camisetas, banderas, bombos y cánticos. En ese contexto, los hinchas argentinos fueron de los más ruidosos: se vieron banderazos improvisados y salidas de estaciones de tren como Port Authority con seguidores cantando “La cuarta estrella”. Del otro lado, aunque con menor volumen, los españoles también mostraron su presencia con concentraciones, encuentros y caravanas.

La semana más importante del Mundial también impactó en la vida cotidiana: restaurantes, bares y comercios ajustaron su oferta para el evento. Pantallas gigantes aparecieron en bares y 'pubs', mientras 'rooftop' y plazas se llenaron de hinchas que pronosticaban, se sacaban fotos e incluso intercambiaban recuerdos antes del partido.

Así, la FIFA logró un efecto poco habitual: que la final trascienda el estadio. Durante varios días, Nueva York dejó de ser únicamente la sede de un encuentro para convertirse en el epicentro del deporte mundial, donde el fútbol convivió con la NBA, la NFL, las Grandes Ligas, celebridades del entretenimiento y campeones de múltiples disciplinas.

Cuando el balón ruede en el MetLife, la sensación será que el espectáculo comenzó mucho antes. La final entre Argentina y España también se vive y se siente en las calles de Nueva York, una ciudad que abrazó el Mundial, le sacó provecho y lo transformó en una celebración global.

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