Noruega desata su festejo vikingo en Nueva York: avance histórico al Mundial 2026

Imagen gracias a: Primicias

Noruega desata su festejo vikingo en Nueva York: avance histórico al Mundial 2026

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La hinchada noruega convirtió las calles de Nueva York y Nueva Jersey en una fiesta inspirada en los 'drakkars', con su característico 'remo vikingo'. El punto culminante llegó en el estadio MetLife ante Senegal, partido que terminó 3-2 y aseguró el pase de Noruega a los octavos de final por primera vez desde 1998.

Nueva York y sus alrededores vivieron una de las celebraciones más llamativas de este Mundial 2026 gracias a la hinchada de Noruega. Desde Times Square hasta el metro, los seguidores escandinavos transformaron cada espacio en un ambiente cargado de pasión, alegría y sentido de pertenencia, en una postal que rápidamente ganó notoriedad.

Vestidos con camisetas rojas, banderas y cascos inspirados en la época vikinga, los noruegos recorrieron Manhattan cantando y ejecutando su conocido 'remo vikingo': una coreografía colectiva en la que cientos de personas simulan remar al mismo tiempo mientras entonan un cántico. La imagen remite a las antiguas embarcaciones asociadas a los pueblos nórdicos y funciona como un símbolo de identidad para su afición.

El festejo tiene origen en la herencia vikinga de Noruega. El movimiento sincronizado busca recrear el avance de los legendarios 'drakkars', los barcos con los que los navegantes escandinavos recorrieron Europa entre los siglos VIII y XI. Con el paso del tiempo, la celebración fue adoptada por los aficionados del fútbol noruego y terminó consolidándose como uno de los rituales más reconocibles en sus estadios.

En este Mundial, la tradición alcanzó proyección internacional. Imágenes y videos de aficionados remando en Times Square, estaciones de metro y plazas de Nueva York acumularon una gran cantidad de visualizaciones.

El momento decisivo del 'remo vikingo' se dio en el encuentro ante Senegal, disputado en el estadio MetLife en Nueva Jersey el 22 de junio de 2026. Antes del inicio, los cánticos ya se escuchaban en los alrededores, y durante el partido la energía de las tribunas acompañó a Noruega, que terminó imponiéndose 3-2.

El triunfo tuvo un impacto adicional: Noruega se clasificó a los octavos de final por primera vez desde 1998. Tras cada gol, la afición respondió con una nueva ola de remos imaginarios, saltando, cantando y llevando el estadio a una auténtica fiesta escandinava.

Con este capítulo, Noruega aseguró un lugar entre las historias más coloridas del torneo. Su hinchada aportó folclore, identidad y pasión, logrando destacarse en una ciudad acostumbrada a grandes espectáculos.

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