
Imagen gracias a: El País (América)
Mirra Andreeva conquista su primer gran título en París al superar a Maja Chwalinska en Roland Garros
La rusa cerró la aventura de Chwalinska con un 6-3 y 6-2 tras 1h 22m en la Philippe Chatrier, firmando su primera coronación en París y consolidando su proyección con 19 años.
Reliquia, de Rosalía, acompañó el triunfo de Mirra Andreeva en la Philippe Chatrier, su primera coronación en París y, por tanto, su primer gran título. La tenista rusa levantó los brazos y celebró con una explosión de alegría, mientras su entrenadora, Conchita Martínez, se emocionaba y aplaudía tras un trabajo que ambas construyeron durante los últimos dos años: sincronía, paciencia y método hasta llegar a una culminación que parecía inevitable en el desarrollo de una jugadora que, con el tiempo, termina por “explotar” cuando encuentra su forma.
El escenario fue París, ciudad donde antes habían dejado huella sus compatriotas Anastasya Miskina (2004), Svetlana Kuznetsova (2009) y Maria Sharapova (2012 y 2014). Frente a ella estuvo Maja Chwalinska, cuyo recorrido llegó a su límite en un desenlace directo. La grada acompañó a la polaca de inicio a fin, aunque el partido tomó un único rumbo a partir de poco más de media hora: 6-3 y 6-2 tras 1h 22m.
Andreeva sostuvo el nivel necesario desde el primer set y, ya en el segundo, continuó imponiendo el desequilibrio de fuerzas hasta traducirlo en una victoria clara. La campeona fue muy superior durante toda la final, en una jornada en la que el resultado reflejó la lógica de un tenis que, como ocurrió con otras rivales, termina imponiéndose con el paso de los partidos.
Para Chwalinska, de 24 años, la ilusión llegó hasta el último escalón de un torneo exigente que no concede nada sin ganárselo. Con el desgaste acumulado tras diez partidos en menos de tres semanas, la polaca peleó hasta donde pudo, aunque el físico y las marcas del camino acompañaron el esfuerzo. Aun así, la final se definió por la preparación y la lectura del juego de Andreeva, que llegó enchufada y con la lección bien aprendida para encadenar la gloria que buscaba. Fue su primer título, y el propio relato del torneo dejaba la sensación de que no sería el último.
Andreeva y Chwalinska, en un lance en la red. MOHAMMED BADRA (EFE)
Antes de la consagración, Andreeva había hablado de su ambición en el circuito, tomando como referencia el número de grandes de Novak Djokovic en 2023 y señalando que ella quería llegar a 25 si era posible. En su juego conviven el nervio y la tensión, pero también una combinación atlética de tiros y apetito que puede desbordar en ocasiones. Con el paso de estas semanas, el plan de maduración y de saber pausar y escuchar fue tomando forma: su preparadora remarcaba que cuando hace determinadas cosas es una jugadora y cuando no las hace es otra. Esa evolución se notó durante el torneo.
Líder del año
Andreeva cerró el partido con un revés desde la T, celebrando con rabia contenida y una determinación que se trasladó al trofeo, que apretó con fuerza como si quisiera retenerlo ante cualquier intento de arrebatarlo. Mary Pierce, con su experiencia y su gesto, fue un referente en el recuerdo de la campeona. En el lado contrario de la red, Conchita Martínez volvió a estar presente en el desenlace que esta vez sí se le dio: Andreeva es su obra. Para Conchita, se trata del segundo major como técnica, después del que logró en el banquillo de Garbiñe Muguruza, en 2017.
En la pista, Conchita había explicado que hay que ser un poco actriz y poner cara de póquer. Andreeva aguantó el gesto y, cuando el último golpe fue tomando la dirección hacia el ángulo, recuperó la sonrisa de niña y la naturalidad. En su chaqueta mostró el mensaje “I want to thank myself (Quiero darme las gracias a mí misma)”.
La campeona dejó números que acompañan el título: cedió solo un set en todo el torneo, el que le arrebató la catalana Marina Bassols en la segunda ronda, y ninguna jugadora ganó más partidos esta temporada (36). Además, tampoco cayó sobre tierra batida (22). Con 19 años, se convirtió en la tercera campeona más joven de este siglo, solo por detrás de Sharapova (Wimbledon 2004) y la inglesa Emma Raducanu (US Open 2021).
Tras el triunfo, Andreeva expresó su agradecimiento a su equipo y destacó su dificultad para algunos días, además de reconocer el empuje para trabajar hasta los límites. También tuvo palabras para Conchita Martínez: le agradeció compartir su experiencia con ella y darle consejos. Antes de la final, Chwalinska se disculpó y recibió una ovación por no entrar en los pronósticos, mientras asumía la derrota con un mensaje que apuntaba a que el mérito era de Mirra: “Ojalá hubierais podido ver un partido mejor, pero Mirra ha sido simplemente demasiado buena para mí, así que supongo que es su culpa... Lo he hecho lo mejor que he podido”.
Si quieres más información visita Poder en los Medios

Mundial 2026: Irán deberá viajar y regresar a Estados Unidos el mismo día de cada partido
6 jun
Conchita Martínez: Mirra Andreeva está ganando calma y regularidad rumbo a su primera gran final
6 jun
Andreeva, pupila de Conchita, cumple 19 años y alcanza su primera final en Madrid
30 abr
Mirra Andreeva vuelve a brillar en Madrid y alcanza sus primeras semifinales en un WTA 1000
28 abr
Recuerdos futboleros del Mundial a través de la vida
6 junPiratería de camisetas en México crece de cara al Mundial 2026
6 jun
Ecuador ilusiona con su Mundial 2026: repetir o ir más allá de Alemania 2006
6 junSudamérica apunta al Mundial 2026: Argentina, candidata; Ecuador, la gran revelación
6 jun
Granollers y Zeballos repiten como campeones de dobles en Roland Garros
6 jun
Ferrari apunta a romper la racha de Mercedes en el Gran Premio de Mónaco
6 jun
Ecuador y Guatemala: el antecedente más reciente antes del amistoso rumbo al Mundial 2026
6 jun
