México y sus tres mundiales: 1970, 1986 y 2026 en tres escenarios económicos distintos

Imagen gracias a: El País (América)

México y sus tres mundiales: 1970, 1986 y 2026 en tres escenarios económicos distintos

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El país ha organizado tres Copas del Mundo y cada una coincidió con un momento económico muy diferente: auge y crecimiento en 1970, inestabilidad marcada en 1986 y, en 2026, estabilidad con bajo crecimiento y un proceso redistributivo.

México es el único país que ha sido anfitrión de tres Copas del Mundo: primero en 1970, después en 1986 —tras el anuncio de Colombia de que no podría cumplir con la organización del torneo que le correspondía— y ahora en 2026, en conjunto con Estados Unidos y Canadá. La coincidencia histórica también permite observar cómo cada mundial se cruzó con etapas económicas profundamente distintas.

En 1970, México vivía un periodo de expansión. Durante un largo tramo se mantuvo la estabilidad económica y, aunque entonces no se identificaba así, estaba por concluir el periodo del Desarrollo Estabilizador. El Producto Interno Bruto (PIB) había crecido durante casi dos décadas a un ritmo superior al 6% anual, mientras que en términos per cápita el avance superaba el 3% anual en el mismo lapso. La pobreza extrema se redujo de 62% de la población en 1950 a 24% en 1968. La inflación se mantuvo en un solo dígito durante varios años y, al comenzar el torneo, se ubicaba en 5%. Además, el tipo de cambio permanecía fijo en 12,50 pesos por dólar desde 1954.

En esos años, el país destinó una cantidad considerable de recursos a infraestructura y comunicaciones. Para los Juegos Olímpicos de 1968 se construyeron la Villa Olímpica, el Palacio de los Deportes, la Alberca, el Gimnasio y el Velódromo Olímpicos, y se amplió el Periférico Sur hasta Cuemanco, donde se levantó la pista de remo y canotaje. Para el Mundial de 1970 también se edificó el entonces Estadio Azteca en la Ciudad de México, el Nou Camp de León y el Cuauhtémoc de Puebla, además de remodelarse el Estadio Jalisco y el Luis Gutiérrez Dosal de Toluca. Con un clima de crecimiento y orgullo nacional, el ciclo culminó con la tercera copa mundial de Brasil y la consagración de Pelé en el Azteca.

El contexto cambió de forma radical en 1986. México atravesaba uno de los periodos económicos más convulsos de su historia, en la mitad de lo que después se conocería como la Década Perdida. En ese momento predominaba una fuerte inestabilidad macroeconómica: la inflación repuntaba y superaba el 70% anual. Entre 1982 y 1988 el PIB se mantuvo estancado, con una caída del PIB per cápita de casi 2% por año. Antes del mundial, el país fue golpeado por dos tragedias: la explosión de San Juanico en 1984, que cobró más de 500 vidas, y el terremoto de 1985, con la pérdida de más de 10.000 personas. A esto se sumó, a mediados de los ochenta, el colapso de los precios del petróleo a nivel internacional, lo que llevó a replantear la política de desarrollo y de inserción en la economía mundial.

En ese marco, no fue casual que, al finalizar el Mundial de 1986, México decidiera ingresar al Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio o GATT, por sus siglas en inglés. El torneo se desarrolló en un entorno de inestabilidad, con la aparición de la llamada “mano de dios” y con Argentina y Maradona coronándose en el Estadio Azteca.

En 2026, el entorno económico vuelve a transformarse. México recuperó la estabilidad, aunque no la capacidad de crecimiento. Se trata de una etapa de bajo crecimiento con estabilidad: la inflación se mantiene bajo control, alrededor de 4% anual; el tipo de cambio es flexible, pero se encuentra en niveles similares a los de hace una década. Sin embargo, el crecimiento económico anual ha sido de apenas 0,8% en los últimos siete años, un ritmo equivalente al crecimiento de la población, lo que se traduce en estancamiento de los niveles de ingreso per cápita durante ese periodo. A pesar de ello, los años recientes han traído mejoras relevantes en el ingreso de amplios sectores de la población, permitiendo que entre 13 y 15 millones de personas salgan de la pobreza entre 2018 y 2024. Por ese conjunto de cambios, este periodo comenzó a conocerse como el Estancamiento Distribuidor.

En conjunto, la historia económica de México se refleja en sus tres mundiales: de la época de gloria económica en 1970, se pasó a una etapa de confusión e inestabilidad macroeconómica en 1986 y, ahora, se vive un periodo de estabilidad con bajo crecimiento y un proceso redistributivo importante. La expectativa es que, hacia adelante, el país recupere su capacidad de crecimiento sin sacrificar la estabilidad macroeconómica y manteniendo la redistribución e inclusión económica.

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