Marcelo Ziliotto llevó la cumbia a Bangladés y reflejó el fervor argentino por la selección

Imagen gracias a: El País (América)

Marcelo Ziliotto llevó la cumbia a Bangladés y reflejó el fervor argentino por la selección

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En Daca, Marcelo Ziliotto animó con cumbia multitudinarios encuentros de hinchas bangladesíes por Argentina, en una pasión que creció desde México 1986 y se expandió masivamente con los videos del Mundial de Qatar 2022.

Faltaba media hora para el cruce de octavos de final entre Argentina y Egipto cuando el DJ argentino Marcelo Ziliotto (49) puso en marcha el experimento que considera el gran desafío de su carrera. Preparó en su consola La cumbia de los trapos, un hit histórico del género más popular de su país, y lo lanzó en Daca, la capital de Bangladés, a 17.000 kilómetros de casa. Del otro lado de la cabina, 10.000 estudiantes universitarios locales aguardaban el inicio del partido.

Tras una canción, el público pasó de la expectación al canto y coreó “Messi, Messi, Messi”. Luego, con el triunfo de Argentina ya consumado, Ziliotto recibió pedidos de fotos y algunos autógrafos, pero no por su trabajo como DJ ni por su playlist. La gente quería posar con él por el simple hecho de ser argentino.

“Muchos de los pibes hasta me decían de hacer videollamadas con sus papás. Ellos les transmitieron la pasión por la selección argentina. Y no solo tienen de ídolos a Maradona o Messi: te nombran a jugadores como Batistuta, Ortega, Verón, Crespo”, explicó Ziliotto por teléfono, a horas de otra tarde de cumbia, en la previa de la final con España.

El fanatismo bangladesí por Argentina se remonta al Mundial de México 1986, aunque su difusión masiva llegó más tarde, impulsada por los videos del Mundial de Qatar 2022. En ese material se mostraban caravanas de miles de hinchas en motos celebrando por las calles de Daca los triunfos del equipo de Lionel Scaloni, con banderas celestes y blancas en balcones y terrazas, y camisetas por cada esquina. Ziliotto, que continúa recibiendo solicitudes de fotos, afirma que en Daca ve más ropa de la selección que en Buenos Aires.

Marcelo Cesa, embajador argentino en el país desde 2023, observa que la simpatía con Argentina forma parte de identidades: “En toda conversación inicial, es el primer tema que me sacan. La pasión no es momentánea, por el Mundial. Es algo que se extiende en el tiempo. Utilizan la camiseta cotidianamente. Verlas sin que haya partidos es algo que me llama la atención. Uno se acostumbra, pero siempre hay lugar para la sorpresa: llegué a saber de un casamiento con temática de la selección argentina”.

Para Cesa, la relación futbolera está creciendo. Señala que los argentinos no solo siguen el fanatismo local, sino que ya se registran visitas turísticas para vivir la experiencia de ver a la selección en pantallas gigantes que convocan decenas de miles de hinchas. También menciona la llegada de influencers y bloggers que generan contenido, y sostiene que esto está cambiando el vínculo: “Al momento del Mundial pasado, eran manifestaciones de gente de acá hacia Argentina. Había una sola vía. Hoy, los argentinos tomamos conciencia del fenómeno que se produce. Muchos comenzaron a reaccionar a los videos, manifiestan su agradecimiento y ahora hay presencia de argentinos en universidades donde se pasan los partidos”.

Ziliotto conoció esa pasión antes de dedicarse al DJ. A comienzos de la década del 2000 vivía en el barrio El Raval de Barcelona y jugaba al fútbol en el ascenso de Cataluña. Con el tiempo, al pasar por el almacén de la cuadra o por la verdulería, los trabajadores bangladesíes que lo atendían le hablaban de distintas selecciones argentinas, y la sorpresa fue volviéndose algo habitual. Por eso, desde su piso de Barcelona y después del triunfo de Argentina en el debut del Mundial, pensó en organizar un show de cumbia en Daca, una urbe de 37 millones de habitantes.

“Quería mostrarles una parte de la cultura argentina; la música que escuchan los hinchas argentinos y que cantan en los estadios”, recordó. En pocas horas realizó un estudio de mercado por internet y se contactó con las autoridades de la Universidad Internacional Daffodil. Sabía que en el campus universitario del predio las convocatorias para los partidos de la Albiceleste podían reunir a más de 5.000 estudiantes. En su primera presentación apostó a las cumbias que escuchan los futbolistas de la selección y a las que los hinchas adaptan cambiando letras para cantarlas en las tribunas.

Al día siguiente del show, volvió a sorprenderse: fue invitado a participar del programa de fútbol más visto del país y, gracias a su pasado como futbolista amateur, dio clases magistrales de fútbol para universitarios y niños de un orfanato. En ese recorrido también conoció la ciudad, con sus potreros y canchas de césped sintético. “Te diría que están activas todo el día”, contó, y agregó detalles: “Mínimamente hay tres o cuatro jugadores en patas. Y te podés encontrar a otros jugando con jeans y camisa”.

Su próximo show será el tercero en la ciudad. Con el paso de las fechas, o mejor dicho, con el paso de los partidos, Ziliotto fue adaptándose al público: ya no se limita a cumbias argentinas, sino que se apoya en una mezcla con música local y algunos éxitos de reggaeton. Para la final, el domingo, encargó la compra de 5.000 globos celestes y blancos y los artefactos de humo usados en los recibimientos del fútbol argentino. El anfiteatro se parecerá a un estadio.

Además, si hay goles de Argentina, durante el festejo se repetirá el ritual del grito que Ziliotto les enseñó: “Argentina, Argentina, Argentina”, en línea con el canto de los aficionados argentinos que alientan desde el Metlife Stadium, en Nueva York.

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