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Jorge Arriola Müller: el hincha peruano que acumula 14 mundiales y ya prepara el viaje a Estados Unidos, México y Canadá 2026 (Parte I)
Jorge Arriola Müller, de 86 años, ha estado presente en catorce Copas del Mundo y cuenta con pasaje y entradas para asistir a Estados Unidos, México y Canadá 2026.
Jorge Arriola Müller nació en Berlín en plena Segunda Guerra Mundial y, con el paso de los años, se convirtió en una de las figuras más singulares del fútbol por su relación permanente con la Copa del Mundo. A los cuatro años comenzó a sumar recuerdos mundialistas desde México 70, aunque su primera gran experiencia fue Inglaterra 66. Para él, la Copa del Mundo no es solo una competencia: es un hábito de vida que mantiene desde hace décadas.
Con 86 años, Arriola Müller sostiene que ha visto 140 partidos mundialistas en el estadio, incluyendo nueve inauguraciones y doce finales, y destaca que la última final que presenció fue entre Francia y Argentina. También afirma que solo se perdió las finales de Argentina 78 y España 82. En su caso, la asistencia a los mundiales se ha convertido en una rutina marcada por la continuidad: viaja cuando el torneo comienza y no regresa hasta que termina.
Su historia personal también explica su vínculo con el fútbol. Hijo de un estudiante limeño y una universitaria alemana que huyeron con los primeros bombardeos sobre la capital germana, Arriola Müller describe su identidad como profundamente peruana, comparable a elementos como el pisco o el valsecito. Con la Copa del Mundo, asegura que su colección ya suma catorce presencias, y que va por la quince.
Arriola Müller recuerda que su boleto para su ingreso al juego Brasil 2 - Bulgaria 0 fue la entrada básica, para verlo de pie, con un costo de 1 libra. Además, comenta cómo planea su próximo viaje: se hospedará en casa de su hermana en Los Ángeles y tiene previsto asistir a partidos de esa zona, con una escala también en Boston para visitar a un sobrino. En su planificación, menciona el inicio del recorrido el 12 de junio, cuando en Los Ángeles verá Estados Unidos-Paraguay.
Su participación en mundiales muestra una trayectoria con pocas ausencias: de Inglaterra 66 a Catar 2022 solo faltó a dos torneos. Arriola Müller señala que, de haber estado en Lima, seguramente habría ido a Chile 62 por la cercanía, pero en ese momento estaba estudiando en España. Aun así, remarca que desde chico no se perdió un acontecimiento futbolístico en el Estadio Nacional de Lima y cuenta que incluso asistió a una final de Europa entre el Real Madrid y el Stade Reims en 1959 en Stuttgart.
Uno de los aspectos más emotivos de su relato se centra en México 70. Allí dice que acompañó a la mejor selección peruana de la historia, la de Chumpitaz, Cubillas, Chale, Sotil, Mifflin y Perico León, entre otros. Conserva el recuerdo de la camiseta de Alberto Gallardo, en la tarde en que le hizo el gol a Brasil, y subraya la unidad del equipo, afirmando que esa cohesión no existe entre los jugadores actuales, lo que, según su lectura, explica por qué Perú no volvió a los mundiales desde 1982 hasta Rusia 2018.
Antes del debut peruano en México ante Bulgaria, Arriola Müller recuerda un hecho determinante: 48 horas antes del primer partido hubo un terremoto en Perú que dejó 70.000 muertos y 380.000 heridos. Señala que Luis Banchero Rossi, magnate de la pesca, había pagado el pasaje para muchos pescadores como premio, pero que parte de esa gente tuvo que regresar por la tragedia y por familiares muertos o heridos. Aun con el golpe emocional, cuenta que los jugadores estaban apesadumbrados y, dentro de la desgracia, el país recibió una alegría: Perú perdía 2 a 0 y terminó ganando 3 a 2 a Bulgaria.
Su recorrido también tuvo un bache en 1974. Relata que fue a la eliminatoria con Chile en Santiago y al tercer partido en Montevideo. Para él, Perú tenía un gran equipo que no merecía perder, pero afirma que no quiso ir a ese Mundial porque “no iba Perú”, pese a que se jugaba en su país de nacimiento y donde vivía una parte de su familia. Aun así, recuerda que sí había ido a los Juegos Olímpicos de Múnich en 1972.
Desde Argentina 78 retomó la senda mundialista sin interrupciones. Sin embargo, aclara que no pudo asistir a muchos partidos porque estaba realizando estudios superiores. Aun así, siguió todos los de Perú y presenció una semifinal entre Italia y Holanda. De España 82 dice que fue inolvidable: en esa ocasión era dirigente de Universitario y formó parte de la delegación, conviviendo con el plantel. También recuerda su amistad con Tim, el técnico brasileño de nuestra selección.
Aunque su actividad deportiva es amplia, con 15 Copas América, cientos de partidos de eliminatorias, varias olimpiadas, decenas de carreras de Fórmula Uno, torneos de tenis de Wimbledon y Roland Garros, ocho rallies de automovilismo y ocho Eurocopas, Arriola Müller sostiene que el amor verdadero es la Copa del Mundo.
En Johannesburgo, cuenta que se tomó una foto con Bobby Charlton. Explica que al saludarle le dijo: “A usted lo vi en la final de 1966, yo estuve en Wembley”. Arriola Müller se pregunta si Charlton le habrá creído, pero afirma que conserva las fotos que documentan todo. También guarda las entradas de cada juego enmarcadas y menciona que tiene doce pasaportes.
Entre sus recuerdos más impactantes está lo vivido en el estadio Azteca. Afirma que estuvo en la tarde de la “mano de Dios” y también del otro gol de Maradona, cuando gambeteó a todos. Considera que fue lo más extraordinario que vio y afirma que, más allá de cualquier consideración, Maradona fue una figura cumbre de los mundiales. Incluso describe cómo cree que Maradona ordenaba a sus compañeros con el grito de “Dámela a mí”, y cómo se encargaba del resto, poniéndose el equipo al hombro.
Según su visión, a partir de Italia 90 los mundiales cambiaron hacia un espectáculo global, con funciones antes, durante y después de los juegos. Aun así, asegura que siempre intentó asistir a la mayor cantidad de partidos posible en cada torneo y que tiene memoria de archivo.
Para ilustrar su registro, recuerda un día específico: “La tarde de la ‘mano de Dios’ estuve en el Azteca para ver Argentina-Inglaterra, salí rápido y de ahí me fui a Puebla, que está a unas tres horas, y presencié España-Bélgica, dos partidos en un día. En Italia 90 también lo hice”.
También guarda un recuerdo especial de Corea-Japón 2002, aunque lo precisa más por el país y por la experiencia de Japón: describe el ambiente como una fiesta, donde al salir del estadio una fila de jovencitas saludaba sonriente, como agradeciendo la visita, y lo contrasta con otros lugares donde la salida se vive con tensión.
Por último, señala un dato llamativo: recién en 2006, a los 66 años y después de centenares de viajes por el mundo, incluso por Alemania, conoció Berlín, su ciudad natal. Explica que nunca había vuelto desde los dos años, cuando la familia se trasladó al Perú.
Arriola Müller dedica cuarenta días cada cuatro años a los mundiales. Va cuando empiezan y no vuelve hasta que terminan. Y en esta entrevista, asegura que tampoco se va: “Continuará…”
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