Homenaje en Barcelona a Juan Antonio Samaranch en el 16 aniversario de su fallecimiento

Imagen gracias a: El País (América)

Homenaje en Barcelona a Juan Antonio Samaranch en el 16 aniversario de su fallecimiento

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El Rey Felipe VI, el president Salvador Illa y el alcalde Jaume Collboni encabezaron el acto celebrado en el Palacete Albéniz para conmemorar el legado del expresidente del COI, junto a instituciones organizadoras y a la familia Samaranch.

Barcelona rindió homenaje a Juan Antonio Samaranch, reconocido por su etapa de 21 años al frente del Comité Olímpico Internacional y por su vínculo con la ciudad tras su intervención desde Lausana en 1986, cuando pronunció las palabras “À la ville de... Barcelone”. La conmemoración tuvo lugar este martes en los jardines del Palacete Albéniz, elegido para la ocasión, y reunió a las tres instituciones que lo organizaron: el Estado, la Generalitat y el Ayuntamiento.

El acto fue presidido por el Rey Felipe VI, el president Salvador Illa y el alcalde Jaume Collboni. También participaron Alejandro Blanco, presidente del Comité Olímpico Español, y miembros de la familia Samaranch.

Felipe VI cerró el encuentro con un discurso centrado en el olimpismo entendido como algo que va más allá de la competición deportiva. El monarca subrayó que, para Samaranch, el deporte debía servir como símbolo de igualdad y libertad, como defensa frente a cualquier forma de exclusión, como instrumento para la paz y como vía para realzar la dignidad del ser humano. En ese sentido, destacó la idea de que el olimpismo era una forma contemporánea de humanismo, y recordó que él mismo fue abanderado de la delegación española en los Juegos de Barcelona 92.

El Rey repasó también la trayectoria de Samaranch antes de llegar a la presidencia del COI: su trabajo como embajador de España en la Unión Soviética, su condición de primer representante diplomático tras la reanudación de relaciones con Moscú, su papel en el deporte español como presidente del Comité Olímpico Español y su gestión al frente de la Diputación de Barcelona. El foco principal de su intervención recayó en los 21 años de Samaranch al frente del Comité Olímpico Internacional, destacando la transformación del olimpismo en sus dimensiones institucional, diplomática y tecnológica, así como la atracción de grandes patrocinios televisivos que modificaron la escala de los Juegos.

Con emoción, Felipe VI evocó el “Amigos para siempre” coreado en la clausura de los Juegos de Barcelona y el eco de esa misma expresión en la capilla ardiente de Samaranch en abril de 2010. El monarca relacionó aquel momento olímpico con el contexto histórico y geopolítico de principios de los noventa, mencionando el final de la guerra fría, el surgimiento de las repúblicas exsoviéticas y el conflicto de los Balcanes, para señalar que el olimpismo buscó entonces “ayudar a pasar esa página de la historia”. En esa línea, recordó que en la inauguración de los Juegos estuvo presente Nelson Mandela, quien dos años después sería elegido presidente de Sudáfrica y que posteriormente aseguró que Barcelona fue su inspiración para cohesionar su nación mediante el deporte. “Ese capítulo de la historia es, también, parte del legado imperecedero de Juan Antonio Samaranch”, concluyó el Rey.

Salvador Illa resaltó que Samaranch apostó por Barcelona en los años ochenta “cuando no era fácil hacerlo”, en un escenario internacional y nacional complejo, y lo definió como “un visionario”. También indicó que los Juegos del 92 evidenciaron el “verdadero potencial de Cataluña y España” cuando se trabaja por una causa compartida. Por su parte, Jaume Collboni afirmó que la historia de la ciudad no sería igual sin el liderazgo y las capacidades diplomáticas del homenajeado: “Barcelona es hoy lo que es porque ese día la ciudad empezó a cambiar para siempre”.

El acto, presentado por el periodista Jordi Basté, contó con la intervención de Joan Antoni Samaranch Salisachs, hijo del expresidente. Además, se proyectaron fragmentos de entrevistas en los que Samaranch definía la presidencia del COI como “el cargo más bonito del mundo”. Como banda sonora, sonó el “Amics per sempre” de Sarah Brightman y Josep Carreras.

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