En el cráter de El Teoca, una cancha de fútbol comunitaria resiste en el sur de Ciudad de México

Imagen gracias a: Primicias

En el cráter de El Teoca, una cancha de fútbol comunitaria resiste en el sur de Ciudad de México

NOTICIAS

Durante más de siete décadas, habitantes del sur de Ciudad de México han conservado una cancha de fútbol dentro del cráter de un volcán extinto, manteniendo el control del espacio y reuniéndose cada domingo con equipos de Xochimilco, incluso en la antesala del Mundial 2026.

En la zona sur de Ciudad de México, la cancha de fútbol instalada en el cráter de un volcán inactivo ha permanecido como un punto de encuentro comunitario desde hace más de 70 años. El domingo 7 de junio, el lugar volvió a reunir a equipos de distintos pueblos y barrios de Xochimilco en una dinámica que no ha cedido el control del espacio.

El Teoca, así se conoce a la depresión natural asociada a un antiguo cráter volcánico. La cancha se ubica a más de 2.600 metros de altitud y está rodeada de vegetación, condiciones que la distinguen por su paisaje y por la forma en que sus habitantes han organizado su uso.

De acuerdo con la liga local, la historia del sitio está sostenida por décadas de organización comunitaria. Joel Becerril, uno de los representantes, explica que el cerro es comunal y que, por esa razón, los torneos que se organizan en el lugar son independientes: “Nos queremos hacer un torneo y es independiente, no le pedimos permiso a nadie”.

Becerril también rememora que su padre participó en la construcción del campo hace más de 70 años. En ese entonces, vecinos del pueblo transformaron un terreno donde se sembraba maíz y levantaron las primeras porterías con troncos de los árboles del lugar.

Con el tiempo, la comunidad ha rechazado iniciativas que implican ceder parte del control del espacio. Una de las más recientes fue una propuesta para instalar alumbrado, a la que se opusieron para proteger la fauna que habita el cráter. Entre los animales que aún pueden encontrarse en la zona mencionan conejos, ardillas, tlacuaches, cacomixtles y armadillos. “Nosotros lo que tratamos es conservarla, que no se vaya (la fauna)”, remarca Becerril.

La atención previa al Mundial 2026

La combinación de paisaje, historia y organización comunitaria ha despertado interés en los días previos al Mundial 2026, incluyendo actividades promocionales vinculadas al torneo. Entre ellas se incluyó una grabación con jugadores de pelota mesoamericana, un deporte con más de 3.000 años de historia.

Juan Luis Zapata, practicante de esta disciplina prehispánica, señala que la intención es aprovechar la promoción del Mundial para impulsar el juego de pelota. En el marco de una actividad relacionada con un maratón mundialista que se celebrará durante la Copa del Mundo, varios participantes provenientes de Azcapotzalco, al norte de la capital, conocieron el Teoca por primera vez durante la visita.

Jorge Torres, instructor del juego de pelota, comenta que le sorprendió que exista una liga en ese espacio, así como que la gente lo siga, lo visite y mantenga viva una comunidad.

Aunque cada vez llegan más personas atraídas por la curiosidad y por la atención que ha ganado el sitio antes del Mundial 2026, sus administradores aclaran que la liga no recibe beneficios económicos por estas visitas. El mantenimiento de la cancha, en cambio, depende de la propia comunidad: se organizan faenas y se financian mejoras con recursos de la liga, evitando compromisos con actores externos. “La liga aquí es autónoma”, sostiene el encargado.

El valor para quienes juegan

Para quienes participan cada semana, el significado del Teoca no se explica solo por las grabaciones ni por el interés reciente. Emmanuel Torres, integrante de uno de los equipos, considera que el espacio conserva el espíritu comunitario del fútbol, en contraste con el Mundial 2026, que a su juicio tiene “las diferencias sociales muy marcadas”. Torres sostiene que en el Teoca existe un sentido de pertenencia arraigado, que el lugar tiene tradición y “mística”, y que hace sentir que se pertenece a ese sitio.

Esa continuidad, agrega Gabriel Rosas, se transmite “de generación en generación”. Rosas juega en esta cancha desde niño y afirma: “Es del pueblo, de todos nosotros”. Al recordar cómo comenzó a entrenar, señala que fueron los integrantes más veteranos quienes lo guiaron, y que ahora busca compartir esa enseñanza con los más jóvenes.

Si quieres más información visita Poder en los Medios

Compartir