El PSG rompe el sueño del Arsenal en la Champions y condena la tanda de penaltis

Imagen gracias a: El País (América)

El PSG rompe el sueño del Arsenal en la Champions y condena la tanda de penaltis

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Kai Havertz volvió a ser decisivo en una final agónica, pero el empate desde el punto de penalti y la posterior tanda de penaltis terminaron inclinando la balanza para el PSG, que se llevó el título.

El Arsenal volvió a chocar con la gloria en la Champions League. En una final marcada por los momentos clave, Kai Havertz apareció en el instante decisivo para abrir el marcador, aunque el PSG logró igualar desde el punto de penalti y terminó imponiéndose en la tanda de penaltis.

El contexto de la noche tenía un peso especial: el equipo que nunca había ganado la Champions contaba con Kepa Arrizabalaga, guardameta suplente cuando el Chelsea le arrebató el protagonismo al favorito Manchester City en una final jugada bajo los rigores de la pandemia en Oporto. Aquella noche, el gol que decidió el partido lo firmó Kai Havertz, entonces segundo campeón europeo del Arsenal.

Havertz volvió a dejar su huella en el encuentro. A pesar del debate sobre su rol, el técnico lo definía como “Humilde, paciente y con un gran amor por el juego”, destacando su capacidad para influir en partidos importantes. Tras venir de dos lesiones graves y sendas cirugías en los últimos quince meses, y de dos parones por dolencias musculares, su regreso estuvo condicionado, pero en la final fue una pieza fundamental: aportó el gol que puso al Arsenal por delante, estuvo cerca del segundo antes del descanso, sumó trabajo defensivo y llegó a la prórroga con el esfuerzo pasando factura.

El partido se reordenó cuando Arteta decidió que Eberechi Eze tomase su relevo. Havertz estuvo a 11 metros de repetir como héroe, pero Dembélé, desde esa distancia, engañó a David Raya para colocar el empate en la red. El penalti tuvo su origen en una acción de Khvicha Kvaratskhelia, regateador del París Saint-Germain, que provocó una situación que terminó en la paridad.

La final también se definió por el uso del banquillo. Arteta, con la plantilla atravesando tiempos de escasez, gestionó los minutos para llegar a la prórroga con piernas frescas: comenzó el tiempo extra con hasta seis futbolistas que habían empezado en el banquillo, dando descanso a piezas clave como el mediocentro, el lateral derecho y varios hombres del mediocampo. El Arsenal sostuvo el ritmo tras encajar el empate y elevó su presión a medida que los principales del PSG fueron agotándose camino al banquillo.

Nuno Mendes, pese a su velocidad, cayó en un uno contra uno ante Madueke que concluyó en una acción que el Arsenal quiso convertir en penalti. En el tramo final, el PSG sufrió un asedio que lo llevó a la tanda de penaltis.

En la definición desde los 11 metros, el portero Safonov no necesitó detener para inclinar la balanza. Los lanzamientos de Gabriel y Eberechi Eze salieron fuera, y el PSG terminó levantando su segunda orejona, dejando al Arsenal fuera de una final que se había decidido por detalles y resistencia en los momentos decisivos.

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