Ecuador cae 2-0 ante Curazao y deja en evidencia la deuda de la Selección con su hinchada

Imagen gracias a: Primicias

Ecuador cae 2-0 ante Curazao y deja en evidencia la deuda de la Selección con su hinchada

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Opinión: Mientras la afición ecuatoriana llenó Estados Unidos con un apoyo masivo pese a costos y distancias, el equipo no logró responder dentro del campo. La eliminación en el Mundial 2026 expone a una 'generación dorada' que no apareció con el nivel táctico ni el liderazgo que se esperaba.

DESDE COLUMBUS. No basta con firmar autógrafos en Columbus ni con aplaudir a la tribuna como un gesto meramente populista. La Selección de Ecuador mantiene una deuda con su gente: esa hinchada que acompañó al equipo en el Mundial 2026 costeando entradas de alto precio, recorriendo autopistas y afrontando traslados aéreos extenuantes por el tamaño de EE.UU.

Mientras miles de compatriotas se organizaron para levantar banderazos y tiñeron de amarillo distintos rincones de los estadios, la respuesta sobre el césped fue pobre en ideas, fría y desalentadora.

La llamada generación dorada, que suele destacarse cada fin de semana en la élite del fútbol europeo, pareció desconectarse por completo de lo que exige la camiseta de la Selección: defenderla con el cuerpo y no con el prestigio del nombre. Ecuador mostró falta de alma en el terreno de juego y, aun con figuras relevantes, les faltó la rebeldía y el coraje para imponerse con la autoridad que se les reclamaba.

Sebastián Beccacece había planteado antes del debut ante Costa de Marfil que “el equipo hablaría en la cancha”. Sin embargo, la Tricolor evidenció una propuesta futbolística pálida, tanto en Filadelfia como en Kansas. En las gradas, la gente se desgastó en la garganta y el bolsillo persiguiendo un milagro que los jugadores no buscaron.

El respeto real hacia el hincha no se mide por disculpas empaquetadas en Instagram ni por firmar camisetas después de un empate vergonzoso ante la modesta e ignota Curazao. El respaldo se demuestra con el salto de calidad hacia la élite: ganando los partidos decisivos y mostrando carácter en momentos de crisis.

La deuda es completa. Por un lado, es futbolística: por la desconexión táctica y por la falta de jerarquía de los referentes que debían cargar con el equipo. Por otro, es moral: la hinchada cumplió con creces su parte del contrato social. Afectiva y económicamente, el país estuvo a la altura del Mundial; la Selección, en cambio, se quedó en la fase de grupos, no por lo ocurrido solamente en el resultado, sino por la actitud mostrada.

El DT Sebastián Beccacece y el delantero Enner Valencia participaron en el partido de Ecuador con Curazao del 20 de junio de 2026 en Kansas City.

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