
Imagen gracias a: El País (América)
De Zorrilla a la FIFA: una cadena de anulaciones y presiones políticas en el fútbol
Antes de las gestiones de Trump y la posterior decisión de la FIFA con Folarin Balogun, existieron episodios en los que mandatarios buscaron influir en el resultado de un partido. Uno de los casos más sonados ocurrió en España en 1982.
Mucho antes de que Folarin Balogun astillara la pantorrilla del defensa bosnio-herzegovino Tarik Muharemovic y el desenlace terminara con tarjeta roja, y mucho antes de que Trump llamara a Infantino para pedir revisar la sanción, ya había antecedentes de intentos por condicionar un encuentro. La FIFA también protagonizó situaciones similares: en una decisión insólita como lacerante, canceló la pena del mayor anotador estadounidense.
Ese patrón de polémicas no era nuevo para el organismo. En 1982, la FIFA decidió apostar por un cambio de imagen y separarse del mundial de 1978 en Argentina durante la dictadura, trasladándose a la nueva España de los años ochenta, con su nueva democracia y su Naranjito. Sin embargo, la controversia volvió a aparecer. Austria y Alemania pactaron un resultado, algo que hasta entonces no era ilegal, y que desde entonces quedó recogido en el reglamento, con partidos clasificatorios de grupos disputados de forma simultánea.
Aun así, la polémica más destacada llegó en un partido disputado en el estadio José Zorrilla, en Valladolid, el 21 de junio. El duelo enfrentó a Francia de Platini con Kuwait. La selección gala cerró la primera parte con un 2-0 y, en la segunda, los kuwaitíes lograron acercarse hasta el 3-1 al minuto 80.
Tres minutos después, Alain Giressse anotó el cuarto gol de Francia en una jugada que aceleró el ritmo del partido. La reacción fue inmediata: se escuchó un pitido en las gradas y los jugadores kuwaitíes se quedaron parados. En ese tramo final, cuando restaban diez minutos, Fahid Al-Ahmad Al-Sabah, hermano del emir kuwaití y presidente de su federación de fútbol, se mostró inconforme y bajó al campo.
La Guardia Civil no lo detuvo. Llamó a sus jugadores, habló con ellos y, en el propio césped, discutió con el árbitro. El colegiado Miroslav Stupar, soviético y debutante en el Mundial, cedió a las presiones de Al-Sabah y anuló el gol.
El tanto anulado era legal, pero la decisión no alteró el desenlace: Francia ganó el partido por cuatro goles a uno. El principal perjudicado fue Stupar, que fue inhabilitado de por vida por la FIFA y ya no volvió a pitar un encuentro. Por su parte, Al-Sabah recibió una sanción de apenas 10.000 dólares, mientras que los kuwaitíes no lograron superar la fase de grupos. No se supo si esa multa fue efectivamente pagada.
Tres días después, Francia regresó al José Zorrilla para medirse a Inglaterra. En ese partido, que terminó con derrota de Francia por 3-1 y sin incidentes, el equipo se clasificó y finalizó como cuarto en el mundial que terminó laureando a Italia.
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