Dani Mérida: “Si no te tratas bien, el tenis puede volverse una pesadilla”

Imagen gracias a: El País (América)

Dani Mérida: “Si no te tratas bien, el tenis puede volverse una pesadilla”

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El tenista madrileño, ubicado en el 39º lugar tras un notable salto en la clasificación, afronta su siguiente compromiso con confianza y la ambición de seguir creciendo en el circuito.

Dani Mérida (Madrid, 21 años) vive un momento de avance sostenido en el tenis español, con una progresión que ha ido creciendo desde la discreción. El madrileño, que en enero partía mucho más abajo, ha logrado ascender 124 posiciones hasta situarse hoy en el 39º puesto. Además, ya cuenta con su primer trofeo, conquistado en Umag (Croacia), y continúa perfilándose como una referencia de cara al futuro.

En el Masters de Montreal, Mérida aparece como una de las caras emergentes en contraste con la irrupción de otros jugadores españoles. De cara a su compromiso en segunda ronda, se medirá con el ruso Andrey Rublev.

Durante la charla, Mérida reflexionó sobre el papel de la confianza en un deporte tan individual como el tenis. Aseguró que, cuando se siente seguro, logra llevarse partidos que en otro momento no habría ganado, y explicó que el “clic” llega al creerse el proceso: ir ganando poco a poco, comprobar el nivel contra rivales cada vez más fuertes y reforzar la idea de que es posible competir y vencer.

También se refirió al apodo de “tenista del pueblo” y a la identidad que le ha acompañado desde su trayectoria. Señaló que siempre ha trabajado mucho para llegar hasta donde está y que, aunque en España haya muchos jugadores en el top-100, no ha recibido tantas ayudas como otros. En ese sentido, afirmó que respeta el esfuerzo de la Federación, pero subrayó que los torneos no pueden hacerlo al mismo ritmo por la cantidad de participantes, y que esa realidad le motivó a conseguir sus objetivos por méritos propios.

Mérida contó que su familia ha sido clave desde la base. Explicó que su padre tenía un equipo de motos en Madrid y que posteriormente pudieron trasladarse a Alicante, donde habitualmente se prepara en el club Montemar. Indicó que sus padres destinaron la mayor parte de sus recursos para que él pudiera dedicarse al tenis, y destacó el apoyo de su hermano. A nivel personal, señaló que el impulso de este momento le ha permitido que su padre montara una empresa y que su madre, tras años cuidando de ellos y trabajando en diferentes tareas, puede estar más tranquila en casa.

Sobre su forma de competir, comentó que fuera de la pista suele ser tímido, pero que en la cancha cambia y da el cien por cien. Admitió que los tics nerviosos pueden aparecer, y que cuando las cosas no salen como espera se enfada, aunque aseguró que ha mejorado en ese aspecto. En cuanto a su estilo, se definió como batallador y peleador: intenta no darse nunca por vencido, buscar una oportunidad más y girar el partido, recordando que en el tenis un punto puede cambiarlo todo.

El tenista madrileño también habló de la competitividad que aparece al hacerse profesional. Explicó que, aunque siempre ha vivido el deporte con tranquilidad, conforme avanza la carrera en los juniors y luego en el circuito, surge con más fuerza la necesidad de ganar y de no perder. Se definió como alguien muy competitivo.

En la generación actual del tenis español, mencionó que están llamados a aprovecharse entre ellos y que se ayudan mucho. Destacó el impacto de lo logrado por Rafa Jódar y lo conseguido por Carlos, y afirmó que ver sus resultados le empuja a creer más en sus posibilidades.

Como referencias, citó a Nadal por su mentalidad y su forma de saber sufrir, y expresó el deseo de parecerse mentalmente a él. En cuanto a su entorno, señaló que su pareja ha viajado con él desde que la conoció, incluso cuando no podía pagar un entrenador, y afirmó que ese apoyo ha sido “de diez”, aunque ahora también tiene un equipo detrás.

Mérida valoró especialmente su etapa viajando solo durante un año y medio, antes de conocer a su novia. Afirmó que esa experiencia le ayudó a madurar al tener que resolver por sí mismo los viajes, los entrenamientos y los traslados al club, y a valorar aún más el camino recorrido.

Finalmente, insistió en la importancia de tratarse bien para rendir. Dijo que intenta hacerlo porque, si no, el tenis puede convertirse en una pesadilla. Afirmó que este año lo está consiguiendo un poco más, lo que se refleja en los resultados, y que está aprendiendo a disfrutar tanto las victorias como las derrotas, entendiendo que también son parte del aprendizaje.

De cara al futuro, aseguró que confía en seguir en la línea del último año y en continuar creciendo, sin fijarse objetivos concretos de ranking para comprobar hasta dónde puede llegar. Se definió en una palabra como “un luchador”.

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