Alcaraz vuelve a la cancha y celebra la “normalidad”: “Si me dicen que vaya a full, voy a ir a full”

Imagen gracias a: El País (América)

Alcaraz vuelve a la cancha y celebra la “normalidad”: “Si me dicen que vaya a full, voy a ir a full”

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Carlos Alcaraz reconoce que estuvo “muy nervioso” en su regreso, pero subraya su buena respuesta física y tenística tras superar a Roman Safiullin. El tenista se marca como objetivo mejorar el saque y descarta jugar al golf durante este periodo.

Cuatro meses y medio pueden parecer mucho o poco, según la perspectiva. En el caso de Carlos Alcaraz, el murciano considera que ese margen ha sido suficiente como para que se le hayan olvidado algunas rutinas de partido. “Ha sido como si se me hubiera olvidado cómo es un día de partido. Estaba calentando y no recordaba qué solía hacer…”, explicó tras resolver con nota su reaparición, con un triunfo de triple 6-4 sobre Roman Safiullin que le dio el pase a la segunda ronda.

Aliviado y con una mezcla de alegría y seriedad, Alcaraz describió el alivio por dejar atrás meses de estrés mental, con “pensamientos intrusivos”, y señaló que aun así los parámetros médicos le obligan a mantener la precaución. Antes de atender a los medios, y después de haberse ganado una cita con Jaime Faria, saltó a la pista con la tensión lógica ante la reacción de la muñeca. La respuesta, en su percepción, fue positiva, incluso más de lo esperado.

“Me he sentido genial. No sé cómo se habrá visto desde fuera, pero desde dentro, mi sensación era que estaba golpeando normal. Estaba tocando bastante normal la bola, a mi estilo; el brazo, la muñeca… lo sentía todo genial. Voy a seguir cuidándolo estos días, obviamente, pero estoy realmente feliz de que por fin no sienta dolor”, afirmó, evitando entrar en más detalles. Ante la insistencia de un reportero norteamericano por el origen de la lesión y si afectaba a ligamentos o tendón, Alcaraz fue claro: “Sí, fue allí. Sentí algo en la muñeca. Era más seria de lo que pensábamos. Eso es todo”.

Con el paso de este tiempo, el problema todavía no tiene nombre y apellidos, pese a las especulaciones y al listado de opiniones médicas que se han aventurado sin contar con la información necesaria. Lo que sí está claro, según el propio tenista, es que ya está de nuevo en la pista y que vuelve a mirar hacia sus inicios en la élite. Alcaraz, de 23 años, recuerda el mensaje que repetía cuando era un crío: “disfrutar”. Aunque no sabe hasta dónde llegará en este torneo, sostiene que el hecho de estar aquí ya le compensa y confía en que los resultados acabarán llegando: “van a llegar”.

Para que eso ocurra, considera que debe quitarse de encima el “miedo” que aparece de forma natural. Consultado por este periódico, aseguró que no ha recurrido a ninguna técnica mental específica y que el principal soporte está en el consejo de su equipo: “Lo pierdo con la confianza que tengo en mi equipo. Si ellos me dicen que tengo que ir a full, yo voy a ir a full; si ellos me dicen que tengo que hacer una cosa, yo la voy a hacer... La confianza plena que tengo en mi equipo es lo que me hace estar más tranquilo, lo que me hace no pensar en nada más allá de lo que tengo que hacer en pista. Es lo que hemos venido haciendo hasta este torneo y lo que hemos intentado hacer aquí”.

De punto a punto

La última vez que disputó un partido a cinco sets fue el 1 de febrero. Ese día, Alcaraz venció al serbio Novak Djokovic y se proclamó campeón por primera vez del Open de Australia, completando el círculo de los cuatro Grand Slams. Con ese antecedente, entendió que el nerviosismo era lógico al tratarse de una diferencia entre entrenamientos y el “fuego real” de la competición. En esta ocasión, el veredicto fue satisfactorio y el propio número tres del mundo valoró que aún necesita recuperar ritmo: “Creo que he jugado a un nivel bueno, pero debo coger ritmo de competición; tener un control adecuado del ritmo de punto a punto”. También señaló el saque como un apartado en el que debe incidir.

“Probablemente sea lo que más me ha costado hoy, pero voy a intentar hacerlo mejor de aquí en adelante. La idea es intentar sacar con normalidad, aunque siempre me cuesta un poco. Pero volverá a salir, seguro”, aseguró. Además, explicó que la pérdida de velocidad, entre 10 y 15 km/h menos de lo habitual, fue intencionada y respondió a una “especie de táctica”, ya que restadores como Safiullin aprovechan la fuerza con la que llega la pelota para ser más dañinos.

Antes de retirarse al hotel, situado junto al arbolado de Central Park, Alcaraz comentó que respetará supersticiones y que no se cortará el pelo durante el torneo. “Después no lo sé… Pero una vez que empiezo con un peinado, tengo que mantenerlo hasta que termine”, indicó, consciente de que no podrá practicar golf durante una buena temporada. Explicó que la torsión del swing puede perjudicar la muñeca, por lo que “este año no” podrá desconectar entre hoyo y hoyo, una costumbre que adquirió cuando le dirigía Juan Carlos Ferrero.

“Me gustaría poder jugar”, remarcó, pero dejó claro que en este momento debe enfocarse en otra cosa: “pero diría que este año tengo que buscar algo diferente. Se acabó… al menos por ahora”.

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