Imagen gracias a: El País (América)
Rafa Jódar: “Pase lo que pase, no cambiaré”
El madrileño, considerado el último gran talento del tenis español, ha acelerado su crecimiento hasta situarse entre los 40 mejores del mundo en menos de cinco meses. En una entrevista, reflexiona sobre la fama, su irrupción temprana y cómo sostiene su identidad pese al ruido mediático.
Rafa Jódar (Madrid, 19 años) se ha convertido en el último gran talento del tenis español y, en menos de cinco meses, ha logrado asentarse entre los 40 mejores jugadores del mundo. Su avance ha modificado por completo su entorno y también su forma de encarar la atención que recibe.
Antes de que el tenista se reúna con EL PAÍS, su padre, también Rafael, lo describe bajo una sombrilla como un chico responsable, en plena exploración de un mundo nuevo. El impacto de esa evolución ha sido inmediato. Hasta hace poco, el gran público apenas encontraba señales de su carrera: hace dos años (2024) su nombre apareció de manera breve como el de un jovencito español que destacó en la categoría júnior del US Open. Más tarde, ese camino lo llevó de Leganés a la Universidad de Virginia, y tras el salto definitivo al circuito de la ATP, llegó la explosión que hoy lo coloca en el grupo de élite.
La entrevista se desarrolla en la Caja Mágica, recorriendo distintas zonas del recinto mientras se suceden interrupciones por compromisos propios del torneo: atender a la agenda con televisiones, grabar varios contenidos y continuar con otros asuntos. Jódar, ganador reciente en Marrakech —su primer trofeo en la élite— y semifinalista en el Godó de Barcelona, donde eliminó a varios rivales de peso con una tranquilidad que sorprendió, asume el ritmo como parte de la rutina.
En ese contexto, el madrileño afronta su debut en el torneo frente al holandés Jesper de Jong, con el apoyo y la atención de sus compatriotas.
En la conversación, Jódar explica que es consciente de la magnitud de lo que está viviendo, pero insiste en mantener los pies en el suelo. Asegura que sus buenos resultados no significan que vaya a ser “un gran jugador” de forma automática y subraya que su prioridad es disfrutar: considera que aún es muy joven y que le quedan muchos años en el circuito, por lo que entiende que el proceso debe estar por encima del resultado inmediato.
Su visibilidad también ha crecido fuera de la pista: ya cuenta con 50.000 seguidores en Instagram, mantiene un contrato con Adidas y, dentro de la ATP, se valora la posibilidad de que haya surgido otro talento excepcional. En sus redes aparecen mensajes como “Rafa Reigns” (Rafa Reina) y comparte fotos junto al futbolista Jude Bellingham.
Sobre el impacto de los medios y la exposición, Jódar responde que lo ve como una parte más de la profesión. Señala que no se impone presión extra, que ha hablado con muchos jugadores y que intenta tratar ese aspecto con normalidad. Recalca que no teme a las expectativas, porque no se coloca ninguna: su idea es seguir siendo humilde y continuar con su forma de trabajar.
La entrevista se interrumpe a petición de la chica inglesa de la ATP que le acompaña. Jódar atiende el cuestionario frente a cámara y luego retoma el recorrido. En su actitud transmite calma y, en lo personal, intenta reservar información: afirma que es una persona tranquila y que trata de no mostrar demasiado su vida privada, intentando mantenerse como cuando era júnior o cuando el año pasado estuvo en Estados Unidos.
Cuando se le pregunta por el posible riesgo de las comparaciones con grandes jugadores y por el ruido alrededor, sostiene que debe disfrutar y mejorar lo que corresponda, partido a partido. También recuerda que la temporada es larga, con torneos en distintas superficies y condiciones diferentes, y que su tarea es adaptarse.
Sobre el temor a no responder a lo que se espera, su respuesta es clara: no se pone expectativas. Reconoce que asume sacrificios, que habrá cosas que se perderá por el camino, pero que encontrará otras oportunidades propias de su edad.
Jódar atribuye parte de su estabilidad al ejemplo de su padre. Rafael, profesor de Educación Física en un instituto y en la universidad, y también entrenador, es descrito como una figura central en su vida: Jódar no tiene hermanos y, por ahora, cuenta principalmente con la estructura familiar que ha construido con su progenitor.
El tenista afirma que se considera maduro y que intenta comportarse de forma adecuada, aunque recalca que siempre se puede madurar más y que en la vida y en el tenis existe margen de mejora. Su manera de responder en entrevistas y conferencias de prensa sigue el estilo directo y conciso que caracteriza su corta experiencia.
Cuando se le pregunta por sus aspiraciones, Jódar plantea un objetivo inmediato: disfrutar del tenis y no sufrir una lesión grave en los próximos meses. Más allá del deporte, dice que le gusta escuchar música y pasar tiempo con sus amigos, y que intenta llevar su vida con naturalidad, asumiendo que hay excepciones en función del calendario.
Finalmente, ante la posibilidad de que todo el entorno altere su normalidad, responde que por el momento lo está llevando bien. Y remata con una idea constante: pase lo que pase, afirma que siempre será el mismo y que nunca cambiará.
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