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Curazao, la isla más pequeña clasificada al Mundial de 2026: azul, diáspora y grandes sueños
Tras sellar su clasificación al Mundial de 2026 con el empate 0-0 ante Jamaica, Curazao, la pequeña isla neerlandesa de 160.000 habitantes, vive una ola futbolística marcada por su identidad azul, la Blue Wave, y por el impulso económico y turístico que ya se percibe en la isla.
Un cartel alusivo a la selección de Curazao cuelga en la entrada de Marchena, un barrio popular de Willemstad, la capital del territorio más pequeño que se ha clasificado jamás para un Mundial. La imagen, que responde al lema “Pequeña isla, grandes sueños”, resume el momento que atraviesa la isla caribeña.
La clasificación llegó tras un duelo de máxima tensión ante Jamaica que terminó 0-0. En ese partido hubo un penalti sancionado, aunque posteriormente fue anulado en el tiempo de reposición. Con ese desenlace, Curazao, de 160.000 habitantes, ya se prepara para su presencia en el Mundial de 2026, donde compartirá el Grupo E con Ecuador, bajo los colores azul que distinguen a su selección, la Blue Wave.
El impacto del fútbol se está notando también fuera de las canchas. La economía de la isla y, en particular, el turismo vinculado a sus playas y aguas turquesas se han subido a la ola futbolística. El primer ministro Gilmar Pisas, de 54 años, aseguró en una entrevista con la AFP que el fútbol “acaba de ponernos en el mapa del mundo” y que el flujo de personas que llegaría a Curazao aumentará.
El impulso se refleja en cifras: el turismo creció un 13% en el primer trimestre. Este sector representa entre el 35% y el 40% de los ingresos del territorio. En 2025, alrededor de 1,5 millones de viajeros visitaron la isla, donde se multiplican hoteles y urbanizaciones.
Mientras la actividad turística se concentra en zonas más conocidas, en barrios populares como Fuik el fútbol mantiene su esencia. Allí, el polvo se levanta sobre un campo de tierra donde jóvenes juegan entre dos contenedores. En una reja hay un mensaje escrito en amarillo sobre azul en papiamento: “Joven, tú eres responsable de tu futuro”. El trabajo formativo se apoya en figuras como Remko Bisentini, de 57 años, exjugador profesional en los Países Bajos, exseleccionador de Curazao (2016-2020) y creador de una fundación para jóvenes desfavorecidos.
En ese entorno, Bisentini supervisa a adolescentes que entrenan con esfuerzo. Neveron Alberto, de 17 años, del barrio pobre de Parera, se entrega al máximo y afirma que hace todo lo posible por jugar y entrenar todos los días, confiando en lo que Dios le depare. Aunque el sueño es vestir la camiseta de la Blue Wave, el camino para los futbolistas locales sigue siendo largo.
La federación reconoce que la clasificación histórica se debe en gran parte a la diáspora. El presidente de la federación, Gilbert Martina, de 55 años, señaló que todos los jugadores de la selección nacional juegan en el extranjero. También detalló que, salvo Tahith Chong, quien se mudó a los Países Bajos a los 13 años, el resto nació y creció en los Países Bajos.
Con “entre 3.500 y 4.000 jugadores federados”, el fútbol compite en la isla con el béisbol y sus numerosas estrellas que juegan en las Grandes Ligas estadounidenses.
Entre los nombres más reconocidos dentro de esa diáspora destaca Patrick Kluivert. Su padre, que defendió la camiseta de las Antillas Neerlandesas, es surinamés, mientras que su madre nació en Curazao. Kluivert, exdelantero del Ajax de Ámsterdam y del FC Barcelona, dijo a la AFP que está “muy feliz por la gente de la isla” y por la posibilidad de disfrutarlo. Además, celebró que para la isla sea “fantástico” estar en la Copa del Mundo por tratarse del país más pequeño.
Visibilidad y retos en el Mundial
El exseleccionador de la Blue Wave (2015-2016) y exjugador del Lille (2007-2008), quien también fue director deportivo del Paris Saint-Germain, subrayó que en su época el fútbol no tenía tanta relevancia en la isla. A su juicio, los jugadores actuales han dado visibilidad a Curazao y eso es importante para el futuro y para la próxima generación. En el Mundial, con un grupo que incluye a Alemania, Costa de Marfil y Ecuador, expresó su deseo de “lo mejor” para la Blue Wave y sostuvo que, aun así, estar en el torneo ya constituye un logro “grande y magnífico”.
En Curazao también se vive la clasificación con el respaldo de figuras del fútbol internacional. Claudio Caniggia, exestrella argentina que llegó a la isla para disputar un torneo de leyendas junto a Ronaldinho, Kluivert, Wesley Sneijder o Marco Materazzi, consideró que el boleto “va a motivar” y ayudará a que “surjan jugadores”. Caniggia añadió que, pase lo que pase, será “una gran experiencia” y sostuvo que si logran superar la primera ronda sería “extraordinario”, recordando que todos los partidos en el Mundial son difíciles y que a veces hay sorpresas.
La afición acompaña el momento con entusiasmo. En la tienda oficial, inaugurada hace un mes, aficionados locales y turistas acuden en masa para comprar camisetas, gorras o bufandas azules. Rovien Petronilia, de 21 años, cajero del lugar, resumió el sentimiento colectivo: “Somos una pequeña isla con grandes sueños” y aseguró que “vamos a vencer a Alemania”, destacando que, aunque se trate de un gran equipo, con confianza se puede lograr el objetivo.
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