Brasil se prepara para el Mundial 2026 con banderas pintadas y tradiciones barriales

Imagen gracias a: Primicias

Brasil se prepara para el Mundial 2026 con banderas pintadas y tradiciones barriales

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A menos de una semana de la llegada del Mundial, distintas zonas de Brasil convirtieron sus calles en espacios colectivos de celebración, con banderas enormes sobre el asfalto y decoraciones en fachadas y escaleras. En barrios de varias ciudades, la iniciativa vecinal se mantiene desde hace décadas y convoca a generaciones enteras.

Una persona pinta una calle en Manaos, en Brasil, con motivo del Mundial, el 27 de mayo de 2026.

La fiesta mundialista en Brasil, que en algunos barrios se sostiene desde hace casi cuatro décadas, dejó de ser solo una ornamentación para convertirse en una costumbre vecinal que reúne a distintas generaciones.

En Sao Paulo, mientras en la periferia se percibe un aire mundialista, el centro mantiene una actitud más esquiva frente a la expectativa del torneo. En Osasco, a unos 20 kilómetros de la capital, el trabajo se organiza con un mes de anticipación: se convoca a los vecinos, se reúnen fondos y se gestionan los permisos en la alcaldía para cerrar la calle.

Fiesta y convivencia

Gustavo Paiola, ingeniero civil de 39 años, explicó a EFE que el costo estimado en pintura para este año rondaba casi USD 950, pero que, gracias al descuento en una tienda de un amigo, el gasto final se redujo en USD 200. Ese monto se dividió entre las aproximadamente 66 casas de la calle.

El día elegido para pintar, los organizadores despertaron a los moradores a las 06:30 con música a todo volumen. Los vecinos se repartieron las tareas en una sola jornada y aplicaron primero el color verde, luego el amarillo y después el azul, siguiendo el orden a medida que el asfalto se iba secando.

Aunque la tradición en esa calle comenzó en 1982 con dibujos de artistas locales, desde 1986 adoptaron el formato de banderas gigantes a lo largo de toda la vía.

“Día de Copa es día de fiesta”, señaló Paiola. En los días de partido, algunos vecinos sacan los televisores a la calle, preparan asado y los niños improvisan partidos de fútbol sobre el asfalto.

En Olinda, también se observan figuras gigantes de la selección de Brasil en la misma fecha, el 27 de mayo de 2026. Allí, Tereza Lazarinho, de 65 años, se presenta como una de las fundadoras de la tradición. Indicó que comenzó como una disputa decorativa con un vecino y que hoy se celebra la continuidad del legado en manos de los más jóvenes.

“Hoy las personas están más introspectivas, cada uno en su ‘mundillo’, con su celular. Pero esto es lindo, porque todavía une a las personas y nos permite conocer a los nuevos residentes de la calle”, expresó.

En Río de Janeiro, una escalera ubicada en una calle del centro despliega los colores de la bandera en cada escalón y se transformó en un escenario ideal para fotos de turistas y locales. Noemí y Carolina, de 27 y 32 años, funcionarias del estado de São Paulo que viajaron a la ciudad para participar en el Maratón de Río, se detuvieron al ver la escalera para tomarse una foto.

“Si Dios quiere, va a salir todo bien” en este Mundial, dijo Noemí.

Esa tradición en Río surgió también en la década de los 80, según Vera Lúcia, familiar de quien plasmó la bandera en la escalera por primera vez. En ese periodo, “se ornamentaba toda la calle y generalmente se pintaba un escalón de cada color”. En 1998, fue su hermana mayor quien propuso pintar la bandera de Brasil en la escalera.

Desde aquel Mundial de Francia, la hermana no ha faltado a la cita: cada cuatro años renueva la pintura y agrega siempre algún detalle nuevo.

Manaos y otras banderas en el cielo

En Manaos, capital del estado de Amazonas, al norte del país, miles de cintas y flecos plásticos de colores cubren completamente el cielo de la calle. Con esa decoración se forman banderas de Brasil y de Estados Unidos, México y Canadá, que aparecen como anfitriones.

En ese caso, los organizadores eligieron retratar a Endrick, “el 9 del Hexa”, según el mural ubicado en la calle 3 del barrio humilde de la Alvorada, convocado por primera vez al equipo nacional. También se incluye a Neymar con su clásico gesto de festejo de gol: manos en las orejas y lengua afuera.

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