Atletas embarazadas de élite: falta de recursos y de acompañamiento especializado en España

Imagen gracias a: El País (América)

Atletas embarazadas de élite: falta de recursos y de acompañamiento especializado en España

NOTICIAS

Marta Pérez, Ana Peleteiro e Irene Sánchez decidieron ser madres en pleno ciclo olímpico y sostienen sus entrenamientos tras adaptar el trabajo a su situación. El artículo destaca que, pese a los avances, siguen existiendo carencias de información y de profesionales que acompañen el proceso con garantías.

En 2018, el patrocinador de Allyson Felix recortó un 70% el contrato a la atleta estadounidense tras quedar embarazada. El gesto de Nike generó rechazo y, al menos en España, sirvió para que organismos oficiales y casas patrocinadoras tomaran nota: el embarazo en el deporte de élite debía entenderse como un momento vital y profesional de las deportistas, evitando castigos como la retirada de becas y patrocinios por desear tener familia.

Aun así, cuando las atletas deciden ser madres, el camino continúa siendo solitario. Se denuncian faltas de recursos, de información, de profesionales que acompañen el proceso y de un itinerario consolidado que permita entrenarse durante el embarazo con seguridad para el bebé y regresar a la competición con fluidez.

Pese a las dificultades, existen referentes que abren camino. Marta Pérez (campeona de España y récord nacional de 1.500m), Ana Peleteiro (bronce en triple salto en Tokio 2020) y Esther Guerrero (cuarta en los Europeos de Roma 2024 en 1.500m) esperan familia y continúan sus entrenamientos tras adaptar el trabajo a su realidad personal.

Esther Morencos, entrenadora de Marta Pérez, señala que se observa un cambio de paradigma: “Antes las atletas esperaban a retirarse para tener hijos. Su cerebro asumía que era lo que tocaba, que tenían que dejar atrás su vida deportiva para poder ser madres. Ahora hay mujeres que quieren tener hijos y seguir con su vida deportiva al más alto nivel y no solo no dejan de entrenar, sino que tras dar a luz vuelven a ser competitivas rápidamente”. Con todo, advierte que no es un proceso sencillo.

En esa línea, la médica Anna Carceller forma parte de las pocas profesionales españolas especializadas en tratar a mujeres deportistas. Explica que se ha visto una “epidemia masiva de atletas que no han tenido hormonas durante su vida deportiva” y que, al buscar la gestación, se encuentran con consecuencias derivadas de esa falta de hormonas. También afirma que, de cara a 2026, una atleta bien llevada puede planear el embarazo en mitad de su vida profesional y que, socialmente, se empieza a asumir que tener un hijo no implica el final de la carrera.

Morencos insiste en que los casos de éxito no deben ocultar los fallidos. Subraya que muchas atletas no logran quedarse embarazadas, porque la preconcepción puede planificarse pero se complica cuando faltan información y herramientas: desconocer la posibilidad de congelar óvulos, o tomar la píldora anticonceptiva sin un criterio claro, entre otros aspectos. Carceller defiende, además, una batalla centrada en la educación previa y en el acompañamiento con profesionales adecuados: ginecología que entienda la profesión y el seguimiento que requiere, entrenadores, nutricionistas y un sistema que permita conservar becas y patrocinios. “Tener referentes de éxito ayuda mucho, aunque no basta”, añade Morencos.

Marta Pérez, embarazada de siete meses en Madrid Río, ha vivido experiencias similares a las de Irene Sánchez, que fue madre hace nueve meses y fue 11ª en los Juegos de París. Ambas han tenido miedo y, al mismo tiempo, han tenido que rodearse de un equipo multidisciplinar para seguir entrenándose. “Las atletas tienen mucho miedo al aborto, a la culpa, al egoísmo. Por eso han de estar acompañadas en su gestación mientras realizan un trabajo físico”, apunta Morencos.

Pérez reconoce que cada vez llegan más jóvenes atletas con dudas sobre el embarazo, pero señala que no sabe dónde derivarlas porque Esther y Anna no dan abasto. Carceller recuerda una situación personal en el hospital: al comunicar el embarazo, su jefe le dijo que había “tirado por la borda” su carrera profesional. Para la especialista, no se puede asumir ese tipo de mensajes y el enfoque debe ser serio: acompañar a las personas en un momento natural y vital, trabajando para vencer el miedo a acompañar a una atleta embarazada.

El proceso exige adaptaciones constantes, creatividad y seguimiento exhaustivo. Morencos explica que las sesiones de Marta Pérez se plantean de forma dinámica: “Marta se conoce muchísimo, tiene enorme experiencia, gran capacidad de entenderse para crear el entrenamiento conmigo”. Detalla que no parten de cero; cuentan con nueve meses en los que habrá cambios continuos y preparan trabajo de fuerza, tareas excéntricas, mecánica de carrera, trabajo de isquios y alternativas cuando no sea posible afrontar un volumen alto de carrera a pie. Todo ello requiere controlar adecuadamente el suelo pélvico para conocer hasta dónde puede tolerarse la carrera a pie. Aun así, Pérez corrió 100 kilómetros semanales durante muchas semanas de su embarazo. Morencos subraya que el entrenamiento se ejecuta de forma segura gracias a la coordinación entre una ginecóloga, una fisioterapeuta, una médica y ella como entrenadora.

Anna Carceller, especialista en nutrición, indica diariamente qué calorías, hidratos y grasas debe consumir Marta Pérez, ajustándolo con precisión. Afirma que se mide que el bebé crezca bien y sano y que se reajusta casi a diario, considerando que es un proceso complejo y fisiológicamente estresante. También sostiene que si Marta tuviera que detenerse por completo para ser madre, perdería mínimo dos años, mientras que con este enfoque puede ser madre y volver a la competición con rapidez. Carceller añade que no existe evidencia científica que indique que sea arriesgado que una atleta de élite siga entrenándose; al contrario, los estudios apuntan a un beneficio para bebé y madre. En contextos no deportivos, recuerda, hay miles de mujeres que continúan trabajando hasta el día del parto en tareas físicas con un control mucho menor, y lo considera una tarea pendiente social.

Aunque Marta Pérez e Irene Sánchez no perdieron sus becas ni sus patrocinadores al anunciar el embarazo, ambas coinciden en un problema: el equipo que les asiste como atletas no está preparado para trabajar con embarazadas. Marta Pérez señala la necesidad de buscar un equipo alternativo y reconoce que tuvo la suerte de encontrarlo, mientras que muchas no. Irene Sánchez explica que buscó ayuda de especialistas porque temía y no sabía hasta qué pulso podía llegar, pese a encontrarse bien y poder correr más rápido. Cuenta que su hermana, matrona, había realizado un curso de entrenamiento para embarazadas y que contactó con ese equipo, lo que le dio tranquilidad al saber que había conocimiento de causa.

Marta Pérez también critica la idea tradicional de que para rendir la mujer necesita trastornos en la menstruación y una salud hormonal deficitaria. A su juicio, esa visión es un error social y médico. Defiende que el cuerpo solo rinde cuando está sano y matiza que hay momentos puntuales de temporada en los que los atletas están al límite y es más difícil quedarse embarazada, pero que en otras fases de menor exigencia sí es posible.

Irene Sánchez tuvo a Candela hace nueve meses y mantiene el objetivo de estar en los Juegos de 2028. Relata que al mes de dar a luz ya estaba en la elíptica, después empezó a caminar y a correr, y a realizar series a los tres meses. Subraya que quería volver sin prisa y con supervisión de especialistas. Cinco meses después de dar a luz se puso un dorsal y a los ocho meses se sentía competitiva de verdad, pese a los cambios físicos y psicológicos que atraviesa el organismo.

El proceso también se vive desde la emoción. Irene Sánchez y Marta Pérez coinciden en que la prioridad es el bebé. Marta Pérez explica que no piensa en volver a competir de manera inmediata, pero sí reconoce que antes era muy buena en algo que ahora no puede hacer, y que debe atravesar un proceso mental para aceptar lo que ya no puede hacer. Describe ese momento como un pequeño luto por lo que no será, y afirma que no ocupa su mente saber cuándo regresará porque todavía no sabe cómo será el parto ni cómo será tener un hijo.

Si quieres más información visita Poder en los Medios

Compartir