Argentina despide la “era dorada” de Messi tras la derrota ante España

Imagen gracias a: El País (América)

Argentina despide la “era dorada” de Messi tras la derrota ante España

NOTICIAS

Los hinchas de la Albiceleste expresaron su orgullo por la selección y, al mismo tiempo, lamentaron el cierre del sueño del bicampeonato mundial para Lionel Messi y el equipo.

“Por la última de Leo”, cantaban los aficionados argentinos antes y durante el partido. Sin embargo, el anhelo de la cuarta estrella para la selección argentina y la segunda conquista personal de Lionel Messi no pudo concretarse. Para la Albiceleste, la caída ante España significó que deberá esperar al menos cuatro años para volver a soñar con un nuevo título mundial. Para Messi, en tanto, la derrota marcó el final de una ilusión final: el broche de oro que habría supuesto levantar nuevamente la Copa Mundial.

Las lágrimas que se vieron en distintos puntos del país reflejaron dos desilusiones a la vez: el desenlace de la selección y el cierre de una etapa liderada por Messi.

Micaela, una joven con las mejillas pintadas de celeste y blanco, resumió el sentir del entorno: “Estamos orgullosos de nuestros jugadores. Dejaron todo lo que tenían, son un ejemplo para nosotros”. También Francisco, estudiante de ingeniería y visiblemente resignado, explicó su lectura del camino a la final: “Nos faltó un pasito más, llegamos muy cansados a la final. Nos costaron demasiado los partidos anteriores y hoy pagamos ese precio. España ganó bien, de principio a fin”.

En Buenos Aires, desde temprano se escucharon bombas de estruendo y redoblantes, acompañados por gritos que buscaban aliviar la tensión y sostener la esperanza. Camisetas y banderas albicelestes se vieron en ventanas, balcones, autos y buses, y también en personas y mascotas. En Palermo, en la cafetería Benigno, los mozos colocaron parlantes en la vereda para animar el barrio. Cristina, de 67 años, expresó la idea que predominaba en la previa y el entorno: “Pase lo que pase, nuestros jugadores son campeones. La alegría que ya nos dieron es muy grande”.

La final también se siguió desde distintos ámbitos: en casas, bares, clubes y hasta dentro de vehículos, con cantos y muestras de fe que se extendieron durante toda la jornada. En el día de su santo, la iglesia de San Expedito, en Balvanera, funcionó como un punto de peregrinación para quienes presentaron sus promesas a cambio de un triunfo. Otros recurrieron a rituales caseros: los nombres de los jugadores rivales se anotaron en papelitos y permanecieron guardados durante 120 minutos en los refrigeradores.

En el momento del partido, las calles de la capital y de las principales ciudades argentinas mantuvieron un clima de expectativa. La jornada no repitió la algarabía del miércoles anterior, cuando el triunfo en semifinal frente a Inglaterra desató una celebración multitudinaria en el centro y en distintos barrios de Buenos Aires, además de extenderse por calles y plazas de todo el país. Aquella victoria albiceleste por 2 a 1, con remontada incluida, fue un punto culminante del Mundial para el país sudamericano y, de algún modo, también representó el pico del rendimiento alcanzado por los jugadores.

Tras el partido, Luciano, de 36 años, sostuvo una idea que sintetizó el sentimiento de muchos hinchas: “Tan importante como la final es para mí que éste haya sido el último partido de Messi con la selección. Lo vi jugar toda su carrera, lo sigo hace veinte años, y él representa mi juventud. Siento que, si Messi deja de jugar, ya no soy joven”. Para él y para otros, el domingo cerró una rutina alterada, donde lo inamovible fue el ritual de reunirse con amigos o familiares para mirar la final.

Pese al desenlace, se anticipó una recepción en Buenos Aires para el equipo dirigido por Lionel Scaloni. El presidente Javier Milei había dispuesto la Casa Rosada, sede del Gobierno, para que los jugadores saluden a los aficionados. Después del partido, Milei publicó en redes: “¡Muchas gracias jugadores! Hasta el final con las botas puestas. Argentina siempre en lo alto”.

Hasta la noche del domingo se esperaba que la Asociación del Fútbol Argentino y el seleccionado definieran cuándo será el regreso al país y cómo se organizaría el encuentro con el público. El Gobierno anunció que ese día será feriado nacional. Luciano, de regreso a su casa con una bandera en las manos, lo resumió con pesar y gratitud: “Los vamos a recibir como héroes”. Y agregó: “Aunque hoy estemos tristes, nadie nos dio tantas alegrías como ellos”.

Si quieres más información visita Poder en los Medios

Compartir