Arabia Saudí reordena su apuesta futbolística rumbo al Mundial de 2034

Imagen gracias a: El País (América)

Arabia Saudí reordena su apuesta futbolística rumbo al Mundial de 2034

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La designación del país como sede del Mundial de fútbol de 2034 llega en un periodo de reajuste del Public Investment Fund (PIF), que impulsa un modelo de crecimiento con enfoque en infraestructuras, sostenibilidad y control, mientras se ajustan las dinámicas del mercado de fichajes en la Saudi Pro League.

Arabia Saudí, designada hace año y medio como sede del Mundial de fútbol de 2034, sostiene que está preparada para afrontar cualquier reto, incluso uno de la magnitud de albergar 64 selecciones. El anuncio se produce en un momento de cambios en las prioridades del Public Investment Fund (Public Investment Fund, PIF, por sus siglas en inglés), que ha modificado su estrategia para dirigir parte de su atención hacia el deporte.

En ese viraje se incluyen decisiones como dejar de respaldar el circuito LIV de golf y paralizar el proyecto de construir pistas de esquí artificiales y un complejo de lujo para acoger los Juegos Asiáticos de Invierno de 2034. En el fútbol no se plantea una desinversión, pero sí un replanteamiento del enfoque, con un nuevo lenguaje que incorpora conceptos como “sostenibilidad” y “control” y que pone las infraestructuras en el centro del crecimiento.

En paralelo, el país vive movimientos internos en su ecosistema futbolístico. Desde hace un año, el Al-Kholood juega en la máxima categoría y se encuentra en manos de un inversor extranjero, el norteamericano Ben Harburg.

Los cambios también se reflejan en la economía del fútbol saudí y en su mercado de fichajes. El traspaso de hace un año del 70% del Al-Hilal del PIF a un holding vinculado a un miembro de la familia real por una cantidad cercana a los 400 millones de euros marcó el tono de un proceso con aires privatizadores y una búsqueda de viabilidad económica. En esta línea, los equipos de la Saudi Pro League han mostrado una notable cautela en el mercado de adquisiciones de este verano.

El plazo para realizar fichajes en la liga finaliza el 12 de octubre, aunque la competición comenzó diez días antes. En el apartado de gasto, la cifra apenas supera los 180 millones de euros: el Al-Hilal destinó 64 millones de euros para incorporar al holandés Summerville y el Al-Ahli invirtió 40 millones de euros por el luso Trincao. Sin embargo, el técnico Marcelino García Toral descartó recientemente ese fichaje.

Además, los grandes clubes atraviesan situaciones que condicionan su margen de maniobra. Al-Ittihad busca reducir su masa salarial: el año pasado dio salida a Benzema y Kanté sin sustituirlos por futbolistas de su mismo nivel. Por su parte, Al-Nassr, tras acumular una deuda que supera los 200 millones de euros y después de una reprimenda que se materializó en varias suspensiones a sus gestores, ya no se mueve con el mismo impulso con el que incorporó a Cristiano Ronaldo.

El astro portugués, con un salario que supera los 200 millones de euros anuales, protagonizó el pasado mes de febrero una protesta inédita que lo mantuvo ausente del equipo durante tres partidos. La prensa portuguesa señaló que su queja estaba vinculada a un supuesto trato de favor a sus rivales por parte del fondo público que sostiene a los cuatro grandes clubes de la competición. Desde que Cristiano Ronaldo llegó a Al-Nassr, el club ha invertido cerca de 400 millones de euros en traspasos. Si este año logra mantener en el plantel tanto al portugués como a Sadio Mané, Kingsley Coman, Joao Félix, Jhon Durán, Wesley Gassova e Íñigo Martínez, su masa salarial alcanzaría los 450 millones de euros.

En cuanto a movimientos pendientes, Al-Nassr no consigue autorización para cerrar la incorporación de Samú Costa en una operación que le reportaría 22 millones de euros al Mallorca. Mientras tanto, el fondo público saudí permanece atento a posibles compradores interesados tanto en Al-Ittihad como en Al-Nassr, en un contexto en el que Al-Hilal no logra conformar una oferta que convenza a Luis Díaz y al Bayern para permitir la salida del futbolista colombiano hacia Riad.

En el plano de la inversión, el gasto en fichajes desde la Saudi Pro League creció en los últimos cursos: en 2023-24 llegó a 974 millones de euros, en la siguiente campaña descendió hasta 614 y en la pasada volvió a subir hasta 786 millones, antes de la nueva pauta inversora y del aumento de la tensión bélica en la región. Las intenciones de desinversión del PIF también impactan en su participación mayoritaria en el Newcastle, donde el técnico Eddie Howe presentó su renuncia tras las salidas de varios de sus mejores futbolistas. Allí, además, se busca un comprador y ya no se persigue el mismo objetivo ambicioso de hace cinco años, cuando llegó el capital árabe.

Con todo, el dinero no se ha detenido, sino que se redistribuye. El fondo gubernamental árabe ha firmado acuerdos comerciales y de patrocinio con la FIFA que ya se han hecho efectivos en el Mundial de Clubes de 2025 y en el recientemente concluido de selecciones. Al menos hasta concretar el desafío que aguarda al país en 2034, el PIF mantendrá una fuerte inversión en el fútbol.

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