Alcaraz cierra el US Open con la cabeza alta tras caer ante Shelton

Imagen gracias a: El País (América)

Alcaraz cierra el US Open con la cabeza alta tras caer ante Shelton

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Carlos Alcaraz valora su reacción física después de cinco partidos y reconoce la fortaleza de Ben Shelton, al que describe como “una bestia” en términos físicos, en el duelo de cuartos de final del US Open.

Carlos Alcaraz cerró su participación en el US Open con una derrota ante Ben Shelton en los cuartos de final, pero con una lectura positiva de su rendimiento y del estado de su cuerpo tras cinco partidos exigentes. El tenista murciano se mostró satisfecho con su “pelea” y aseguró que el objetivo trazado antes del torneo era competir, jugar este tipo de partidos a cinco mangas y hacerlo estando sano.

Tras el encuentro, en el túnel de la Arthur Ashe, Alcaraz habló rodeado por periodistas y con restos del overgrip y del magnesio todavía en su mano, en una escena inmediata después del partido. Con el cuerpo “hecho polvo”, el jugador explicó que no se siente decepcionado por no haber ganado. En su balance, destacó que, después del tercer set, se encontraba muy cansado, pero logró exigirse un poco más y dar un extra físicamente. También señaló que en el quinto set empezó a sentirse cada vez mejor, aunque subrayó que estaba jugando contra “uno de esos jugadores que son una bestia”. En ese sentido, reconoció el mérito de Shelton por su potencia y por el buen manejo de las distintas situaciones del partido.

Alcaraz aterrizó en Nueva York con un propósito principal: volver a competir y a sentirse tenista. Tras más de cuatro meses y medio apartado de la competición, el paso por el US Open se convirtió en una escalada progresiva hacia el ritmo necesario. El murciano remarcó que la articulación respondió de manera positiva ante la máxima exigencia y que, a partir de ahí, todo lo demás fue un añadido favorable.

El análisis del jugador también incluyó el contexto del cuadro y la dificultad del rival. Shelton, con 23 años y con fuerza de temporada —incluido un triunfo en Canadá— llegó con ritmo alto y, además, las demoras de los tres partidos previos hicieron que el duelo se disputara más allá de las once de la noche. Aun con ese escenario, Alcaraz sostuvo el pulso y estuvo muy cerca de ganar, algo que, según su propia lectura, habría sido impensable hacía poco. Las cuatro primeras rondas le sirvieron como rampa de lanzamiento y el choque contra el norteamericano se definió como un cara a cara en el que el componente físico terminó siendo determinante, aunque Alcaraz insistió en que siguió en pie y se “vacío” en la pelea.

En momentos del partido, Alcaraz dio la sensación de estar al borde del KO, pero también apareció la idea de que su experiencia podía jugar a favor cuando el encuentro entró en terreno terminal. El de El Palmar recordó que había ganado 12 encuentros consecutivos a cinco sets, un récord histórico que hasta entonces era la racha más larga, la misma que protagonizó Björn Borg hasta que John McEnroe le cortó las alas en el US Open de 1980.

Sobre las condiciones del juego, Alcaraz señaló que los partidos nocturnos resultan duros por la humedad y porque la bola se hace grande, dificultando su manejo. Aun así, afirmó que hay que encontrar la manera de remontar. También valoró que Shelton firmó un partido completo y maduro, sabiendo qué hacer en cada momento, y sostuvo que físicamente parecía no tener debilidades. El tenista explicó que para llegar a este tipo de instantes entrenan y se exigen al máximo todos los días, con el propósito de encontrar la forma de volver al partido. Tras el tercer set, indicó que se apoyó en la gente y buscó animarse para remontar hasta el último punto.

Alcaraz añadió una reflexión sobre la exigencia que se mantiene incluso después de salir de la pista. Recordó que no tenía con exactitud cómo iba el marcador, pero mencionó que estaba dos puntos arriba con segundo saque de Shelton, en un 5-3, y que a partir de ahí falló el resto. Para el jugador, son situaciones en las que, quizá, si se hubiera jugado el punto, el partido habría tomado otra perspectiva. En cuanto al servicio de su rival, subrayó que en esos momentos Shelton saca mucho partido de su servicio, describiéndolo como un arma importante en escenarios de alta tensión, sin presentarlo como una excusa.

Más allá del resultado, Alcaraz se marcha con buen sabor de boca: cinco encuentros, cuatro triunfos, una dinámica ascendente y, sobre todo, una reacción favorable de la muñeca. El tenista consideró que, al llegar a Nueva York, existían incógnitas que el torneo ayudó a despejar casi por completo. Con el ritmo como cuestión clave, se mostró optimista. Para el futuro, afirmó que tendrá por delante dos meses y que busca seguir mejorando, volver a las pistas y pensar en lo que queda de temporada. En su cierre, repitió el mensaje principal: “Nos vamos sanos”.

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