Valladolid impulsa al rugby español en las Series Mundiales de sevens

Imagen gracias a: El País (América)

Valladolid impulsa al rugby español en las Series Mundiales de sevens

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El José Zorrilla registró más de 32.000 entradas en una de las citas decisivas del rugby a siete, donde España busca consolidarse como potencia en el formato olímpico.

Valladolid se convirtió en el escenario clave para el rugby español en las Series Mundiales de rugby a siete. La Federación Española de Rugby llevó al José Zorrilla uno de los eventos finales de la competición, una modalidad olímpica en la que España, subcampeona del mundo en hombres, quiere reafirmar su crecimiento.

Los Leones aprovecharon el apoyo del estadio, aunque no lograron tumbar a Sudáfrica, su verdugo en 2025 en Los Ángeles. Aun así, mantuvieron opciones para la última cita de la próxima semana en Burdeos, donde buscarán pelear el título. Por su parte, las Leonas dieron pasos para acercarse a la máxima categoría internacional.

En el plano organizativo, el evento dejó una cifra de asistencia que reforzó la apuesta de Valladolid: más de 32.000 entradas vendidas en tres días, con un reparto entre viernes, sábado y domingo en el que el 80% correspondió a abonos de dos días. Además, el bar del estadio registró más de 62.000 consumiciones y la cerveza superó ampliamente al agua. El vicepresidente de la Federación Española de Rugby, Gabriel Sáez, valoró los datos como “una de las series que mejor ha arrancado en su primera edición”. También planteó medidas para atraer más público, proponiendo retrasar los horarios en 2027 de la franja actual de 10.00 a 19.00 horas a otra de 16.00 a 22.00.

El sevens se estructura en encuentros de corta duración, repartidos a lo largo de la jornada, con un ambiente más festivo que el del rugby XV. En el momento de mayor intensidad del fin de semana, la derrota de los Leones ante Sudáfrica en el partido de cuartos de final del sábado por la tarde dejó claro el contraste: el José Zorrilla, con capacidad para más de 27.000 espectadores, llegó a registrar media entrada. Aun así, el balance general de asistencia y consumo fue positivo.

El calendario del rugby a siete se compone de eventos de fin de semana repartidos por el mundo, que desembocan en una fase final. Este año se estrena un nuevo formato con tres resultados: Hong Kong, disputado en abril, además de Valladolid y Burdeos. En Valladolid, los Leones terminaron primeros de grupos tras derrotar a EE UU (26-21) y Fiyi (14-12), aunque cayeron ante Francia (14-19). Para llegar con ventaja a la cita decisiva, el equipo necesitaba imponerse a Sudáfrica en cuartos, algo que tuvo muy cerca: al descanso dominaban 12-0, con los ensayos de Serres y Manu Moreno. La remontada sudafricana llegó en el tramo siguiente, y el desenlace se definió por detalles decisivos dentro de un formato en el que cada error pesa más: el ensayo que podía sentenciar la diferencia quedó frustrado por un fallo de Boliches en la recepción sobre la zona de marca.

Tras asegurar su pase, Sudáfrica avanzó pero terminó perdiendo la final ante Australia (26-19). En el cuadro femenino, Australia completó el doblete al vencer a EE UU (27-14), dando respuesta a la derrota que había sufrido en la fase de grupos en Valladolid.

En el caso de las Leonas, el recorrido fue más exigente. Cayeron en fase de grupos ante Canadá (35-5) y Francia (33-7), después vencieron a Gran Bretaña (26-0) y lograron el billete a cuartos, donde se enfrentaron a Nueva Zelanda (33-7), partido que cerró su participación. Los números sitúan el objetivo de asaltar la máxima categoría internacional, el top-8. Sin embargo, el resultado final no fue el esperado: el domingo cayeron ante Fiyi (14-5), terminando octavas.

Los Leones también ajustaron posiciones en los partidos del domingo para cuadrar el ranking: finalmente fueron sextos tras caer ante Nueva Zelanda (22-12).

El contexto económico y el mensaje de la Federación acompañaron la lectura del sevens como un trampolín para el rugby español. Sáez explicó que la Federación tiene un presupuesto de entre 10 y 11 millones de euros y que compiten contra equipos con presupuestos de 200 o 300 millones. Aun así, defendió que la sensación del rugby español es que “estamos llamando a la puerta y que en algún momento se nos abrirá”.

Sáez también destacó que la promoción de entradas fue local y que el balance es positivo, asegurando que “Valladolid lo tiene todo para constituirse en un torneo estable durante un montón de años”. En ese sentido, recordó la final copera de 2016 como el culmen de lo que denomina “efecto Oxford-Cambridge”, por consolidar una afición fiel en los equipos de la ciudad, El Salvador y el Quesos. Con esa base, y sin acelerar la maduración del equipo femenino, puso el foco en el potencial de los chicos en Los Ángeles 2028, al afirmar que “es un equipo que puede ser perfectamente campeón olímpico”.

Si España logra el salto al top-8 en la categoría masculina del sevens, sería el quinto país con ambos equipos en la élite, tras Fiyi, Australia, Nueva Zelanda y Francia. En el formato clásico de XV, España aún se mantiene lejos del primer escalafón mundial, pero el rugby a siete aparece como el camino más cercano para consolidar su presencia entre los grandes.

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