Simone Biles valora su descanso y no descarta decidir entre el regreso o retirarse de la élite

Imagen gracias a: El País (América)

Simone Biles valora su descanso y no descarta decidir entre el regreso o retirarse de la élite

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Alejada de la competición desde los Juegos Olímpicos de 2024, Simone Biles reflexiona sobre su futuro con 29 años y admite que, tras años entrenando, siente que se merece tiempo de recuperación. La gimnasta estadounidense también se debate entre un posible regreso para Los Ángeles 2028 y la retirada definitiva.

Simone Biles, gimnasta estadounidense de 29 años (Colombus, Ohio, Estados Unidos), continúa fuera de la competición desde los Juegos Olímpicos de 2024 y mantiene abierta la duda sobre si volver a la élite o dar por terminada su etapa deportiva. En el marco del evento Future Health, organizado por Sanitas en Madrid, la campeona apareció en el Ayuntamiento de Madrid rodeada de atención mediática, mientras se debate internamente entre el deseo de descansar y la posibilidad de retomar el alto rendimiento de cara a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles.

Biles acumula 11 medallas olímpicas y 30 títulos mundiales, con 23 oros, además de un récord absoluto tanto en hombres como en mujeres. Durante la conversación, la estadounidense explicó que, aunque echa de menos la vida sobre el tapiz, valora el cambio que supone estar fuera del circuito. Señaló que extraña especialmente la camaradería, la convivencia con sus compañeros y el ambiente diario con los entrenadores, pero también defendió que la pausa le aporta libertad y funciona como un descanso mental y físico.

En su rutina actual, la gimnasta afirma que practica yoga y pilates, aunque no se trata de gimnasia con intención competitiva. Sostuvo que se mueve para disfrutar y no para rendir, y agregó que, en realidad, le genera rechazo el ejercicio en sí. En ese sentido, describió que su marido, Jonathan Owens, jugador de los Colts de la NFL, la acompaña en los entrenamientos de pilates, aunque reconoce que para ella no es una actividad sencilla.

Sobre su estado físico, Biles indicó que, pese a su alejamiento de la competición, conserva la capacidad para realizar movimientos de gimnasia: aseguró que si le pidieran hacer un mortal hacia atrás, lo haría sin problemas. También mencionó una experiencia reciente en el trampolín de su jardín, donde compartió piruetas con su excompañera Zoe Miller.

La gimnasta explicó que la diferencia entre estar retirada y su situación actual radica en que, para competir, tendría que recuperar su mejor forma. Afirmó que el concepto de “estar en forma” cambia: no es lo mismo prepararse para la exigencia de un campeonato que mantenerse bien para el día a día.

En cuanto a Los Ángeles 2028, Biles afirmó que su postura se encuentra “al cincuenta por ciento”. Aun así, quiso subrayar que considera importante admirar a los atletas mientras están compitiendo. Comentó que ya ha participado en tres Juegos Olímpicos y que se siente realizada, aunque remarcó que la decisión final siempre depende de ella.

Cuando se le preguntó qué tendría que ofrecerle Los Ángeles para que valiera la pena volver a competir, respondió que la motivación de competir en casa sería suficiente, pero también reconoció que el tiempo pesa. Dijo que sus cuerpos funcionan como un reloj de arena que se va consumiendo y que, con 29 años, intentar llegar a Los Ángeles con 31 supondría un gran sacrificio.

Biles también habló sobre la exigencia de la perfección y la forma en que la gestiona. Comentó que en ocasiones la ignora y que intenta centrarse en ser la mejor versión de sí misma cada día.

Sobre la relación con su cuerpo, indicó que desde joven ha recibido análisis y escrutinio, pero que nunca sintió que el cuerpo le perteneciera más a otras personas que a ella. Explicó que, al crecer con esa atención, terminó por acostumbrarse y aseguró que le encanta el cuerpo que tiene.

Además, contó que tardó en aceptar que también podía estar mal y que, para comprenderlo mejor, necesitó ayuda y terapia. Señaló que cada persona sigue su camino y que se siente orgullosa de recorrer el suyo acompañada de quienes la rodean.

Al referirse a su papel como imagen global de la salud mental en el deporte, Biles aseguró que no lo vive como una carga. Dijo que continuará con lo que ha hecho hasta ahora: ser vulnerable, abierta y honesta; hablar del tema y compartir su experiencia con la gente. Añadió que siempre ha sido así y que, si en el camino logra ayudar a una sola persona, se sentirá más que feliz.

Consultada sobre si se siente más realizada ahora que en su mejor momento como deportista, respondió que hoy la llenan otras cosas. Mencionó el orgullo de estar casada, pasar tiempo con su marido y asistir a ver sus partidos de fútbol americano, planes que antes no podía realizar por su dedicación al entrenamiento. Afirmó que su vida ha cambiado.

Mirando al futuro fuera del deporte, sostuvo que, honestamente, nada le quita el sueño y que nada de lo que haga será tan duro como competir en unos Juegos Olímpicos, por lo que dice dormir bien.

Su mayor miedo, explicó, es mirar atrás y arrepentirse de ciertas cosas. Con 29 años, dijo que no tiene grandes lamentos y que quiere mantener esa tranquilidad: desea poder seguir afirmando que no se arrepiente de nada.

Sobre lo que considera que ha perdido por ser Simone Biles y que no podrá recuperar, señaló que la única gran pérdida es la privacidad. Indicó que puede ser duro, sobre todo cuando intenta volver a ser una persona normal. También expresó que, más que una pérdida, intenta verlo como parte de su rutina diaria.

Biles afirmó que no se aprende a vivir sin privacidad: simplemente sucede. Explicó que cuando estás en el foco y todos te miran, la intimidad desaparece y la gente te fotografía a cada paso, algo que no se pide sino que ocurre. Añadió que fue muy buena en gimnasia y que lo demás llegó con ello, y dijo que le gustaría recuperar la intimidad que tenía antes.

Finalmente, señaló cuál es su sueño pendiente: tener hijos y formar una gran familia junto a su marido.

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