Seguridad en el fútbol ecuatoriano: hasta 250 guardias privados y costos que pueden llegar a USD 20.000 por partido

Imagen gracias a: Primicias

Seguridad en el fútbol ecuatoriano: hasta 250 guardias privados y costos que pueden llegar a USD 20.000 por partido

NOTICIAS

Un encuentro de alto riesgo en Ecuador puede demandar hasta 250 guardias privados y alcanzar un costo cercano a USD 20.000. El operativo se complementa con el trabajo de la Policía Nacional, Bomberos, ambulancias y agentes de tránsito, además de la coordinación con la Intendencia de cada provincia, cuyos permisos se gestionan desde 30 días antes del evento.

Miembros de la Policía Nacional se enfrentaron con hinchas de Barcelona en el estadio Banco Pichincha de Guayaquil, el 8 de agosto de 2026.

Organizar un partido de fútbol profesional en Ecuador exige una planificación que va más allá de abrir las puertas del estadio. En cada encuentro intervienen el club, el estadio y las instituciones encargadas de la seguridad, como la Intendencia, la Policía Nacional, el Municipio, Bomberos, agentes de tránsito y otros actores.

En Quito, el costo de la seguridad privada puede variar: para un partido de riesgo medio con alrededor de 5.000 espectadores, puede ubicarse entre USD 3.000 o USD 4.000. En cambio, en encuentros de alto riesgo con el aforo completo, el gasto puede llegar a USD 15.000 e incluso USD 20.000.

José Pardo, presidente de Deportivo Quito, sostiene que los montos son referenciales, ya que el valor final depende de lo que se acuerde en la mesa de seguridad y de los requerimientos que definan la Intendencia y la Policía. “La seguridad no es cuestión de poner cuatro o cinco guardias. Es un proceso mucho más complejo de lo que parece”.

Un proceso con distintos organismos

El operativo comienza con la mesa de seguridad o mesa técnica, convocada por el director de seguridad del club que hace de local. Allí participan las instituciones con responsabilidades durante el evento.

En estas reuniones intervienen el Municipio, la Intendencia, Bomberos, Agencia Metropolitana de Tránsito (AMT), Policía Nacional, el estadio y el equipo organizador. El objetivo es establecer el nivel de riesgo del partido (alto, medio o bajo) y definir cuántas personas serán necesarias.

Daniel López, intendente de Pichincha, explica que estas instancias permiten coordinar el operativo entre instituciones públicas y organizadores privados. La Intendencia realiza una evaluación del riesgo y, con base en ella, determina los requerimientos. Como referencia, López señala que se recomienda una proporción de un guardia privado por cada 100 asistentes, aunque esa cifra puede incrementarse si el partido es de alto riesgo.

El número también puede cambiar por características del estadio, localidades habilitadas, antecedentes de los equipos y la presencia de niños o adultos mayores. “Cada estadio tiene su particularidad”, agrega.

¿Cuántos guardias se necesitan?

Digson Guarnizo, administrador del Olímpico Atahualpa, estima que un partido de Serie A con alto riesgo puede requerir alrededor de 60 personas de seguridad en una operación habitual (hasta 10.000 personas). La distribución incluye camerinos de árbitros y equipos, accesos, zonas internas y el perímetro de la cancha.

Cuando el estadio se acerca a su máxima capacidad, el despliegue aumenta. Para un encuentro de alto riesgo con entre 25.000 y 35.000 espectadores, Guarnizo calcula que pueden requerirse cerca de 250 guardias privados, ubicados en distintos sectores del estadio.

Cerca de la cancha, por ejemplo, estima unas 30 personas. Además, el personal se asigna a accesos y a las zonas de los equipos y árbitros.

La lógica del operativo no se define solo por la cantidad de boletos vendidos, sino por el nivel de riesgo del encuentro. Guarnizo incluso indica que en la mesa técnica puede decidirse incrementar el número de guardias aunque finalmente ingrese menos público, con el fin de evitar que un aforo elevado quede cubierto con un número insuficiente de agentes privados.

Entre USD 6.000 y USD 20.000

El costo del despliegue depende de la cantidad de personal requerido. Guarnizo señala que, como referencia, la seguridad privada para un partido puede representar alrededor de USD 7.000, aunque el valor aumenta en partidos de mayor riesgo y con mayor aforo.

José Pardo plantea rangos más altos según el escenario. Un partido de Deportivo Quito en el Atahualpa, con riesgo medio y un aforo aproximado de 5.000 personas, puede costar entre USD 3.000 y USD 4.000 únicamente en seguridad. En un partido de alto riesgo con el Olímpico Atahualpa lleno, el gasto puede elevarse hasta USD 20.000.

Pardo pone como ejemplo un eventual Liga vs. Barcelona en el Atahualpa con aforo completo. En estos casos, además del número de guardias, pueden existir disposiciones especiales, como la prohibición de ingreso de la hinchada visitante, debido a antecedentes de enfrentamientos entre aficionados.

Juan Manuel Aguirre, interventor de El Nacional, agrega que, además del costo de seguridad, los clubes asumen la programación del partido, que puede incluir el alquiler del estadio. Cuando el equipo 'militar' jugó en el Gonzalo Pozo Ripalda, el costo total (sin hinchada) fue de USD 7.500. “Con público debe estar en USD 9.000 o USD 10.000”.

Por ello, en algunos casos el club local prefiere jugar “a puerta cerrada”, evitando el gasto de seguridad y reduciendo los costos de programación al mínimo, ya que la taquilla no alcanzaría para cubrir los costos mínimos de organizar el partido.

Guardias y policías cumplen funciones distintas

Una de las claves del operativo es que la seguridad privada y la Policía Nacional no cumplen las mismas funciones. López señala que los guardias privados se encargan del orden dentro del establecimiento, mientras que la Policía tiene como prioridad la seguridad en el exterior.

Esto no implica que los agentes policiales no puedan ingresar al estadio. Si una situación supera la capacidad de respuesta del personal privado, la Policía puede intervenir. Por eso, la coordinación entre ambos grupos forma parte esencial del operativo.

En ese marco, López recomienda que el personal de seguridad privada mantenga contacto con la Policía para coordinar una respuesta cuando los incidentes superen sus capacidades, como en situaciones vinculadas a la hinchada de Barcelona en el partido ante Macará.

Además de los guardias, el operativo puede incluir acomodadores, personal encargado de revisar entradas, bomberos, ambulancias, agentes de tránsito y un Puesto de Mando Unificado (PMU) dentro del estadio. Allí se concentran representantes de las instituciones involucradas para coordinar la respuesta ante cualquier emergencia.

Los permisos: el principal desafío para los organizadores

El reglamento de intervención de los intendentes, con base en el acuerdo del Ministerio de Gobierno 0069 y sus reformas, establece que un evento deportivo se considera un espectáculo público, ya que reúne a personas para presenciar una actividad deportiva.

La autorización corresponde a la Intendencia General de Policía de la jurisdicción y tiene vigencia durante el evento. Para obtener el permiso, el organizador debe presentar documentos como: Formulario de solicitud; Documentos de identificación; Contratos relacionados con el evento; Autorización de boletaje; Certificación de Bomberos; Plan de contingencia; Contrato con la empresa de seguridad privada; Póliza de seguros con el listado del personal de seguridad; Permiso de operaciones de la empresa de seguridad; y Servicios prehospitalarios y baterías sanitarias (cuando corresponda).

El reglamento también indica que los requisitos deben presentarse al menos 30 días antes de iniciar la venta de boletos. En eventos gratuitos, el plazo mínimo es de 20 días antes del espectáculo.

Para el intendente, cumplir con esos plazos es clave porque la Policía también planifica semanalmente y necesita anticipación para disponer de los agentes requeridos.

El plan de contingencia es parte del partido

La normativa exige que el lugar cuente con un plan de contingencia que contemple señalización, ingresos, salidas y rutas de evacuación, mecanismos de control y detección de incendios, alarmas y un puesto de mando inmediato para responder ante un evento adverso.

También se requiere que las puertas permitan una evacuación adecuada, y que el número de boletos no supere el aforo del escenario. El incumplimiento de medidas de seguridad puede derivar en la suspensión del evento.

Por eso, Pardo resume el proceso como “una cadena de autorizaciones”: primero se realiza la mesa de seguridad y se establece el nivel de riesgo; luego se tramitan permisos vinculados con boletaje y gestión de riesgos; se presentan contratos; se elaboran planes de seguridad y prevención; y finalmente la documentación llega a la Intendencia.

Aunque la autorización se conceda, el operativo no queda necesariamente cerrado. Si la autoridad considera que el riesgo es mayor al previsto inicialmente, puede pedir un incremento en el número de guardias, lo que aumenta el costo para el organizador.

Una estructura que cambia según el partido

No existe un número único de guardias ni un costo estándar para organizar la seguridad de un partido. La variación no depende únicamente del público o del aforo del estadio.

También influyen antecedentes de los equipos, la posibilidad de enfrentamientos entre hinchadas, la configuración del escenario, los accesos, las localidades habilitadas y las disposiciones que determinen las autoridades.

La normativa establece que la autorización debe incluir los parámetros de seguridad bajo los cuales se permite realizar el evento. El procedimiento contempla recepción de la solicitud, revisión de requisitos, subsanación de documentos cuando corresponda y, finalmente, emisión de la autorización o negativa debidamente motivada.

Así, detrás de los 90 minutos de un partido existe un operativo que empieza semanas antes, involucra a varias instituciones y puede representar un monto significativo dentro del presupuesto de un club.

Si quieres más información visita Poder en los Medios

Compartir